Gabriel Sosa
Plata.
Cuando de
intereses políticos o económicos se trata, no hay obstáculo alguno para lanzar
nuevos medios de comunicación, incluso en un contexto poco favorable para ello:
un inminente recorte de los recursos de la publicidad gubernamental, una mayor
oferta de espacios periodísticos y publicitarios, la disminución de ingresos de
los medios tradicionales frente al crecimiento de la facturación en internet,
entre otros factores.
Ya lo decía
la destacada académica Fátima Fernández en su multicitado libro Los medios de
difusión masiva en México (Juan Pablos, 1990): “La historia de la prensa
mexicana es la historia de la expresión de voceros de grupos políticos o
económicos, matizada por fugaces publicaciones independientes”, así como “una
constante injerencia de los diversos gobiernos en los diarios de la época”.
Durante los últimos días se filtró la
versión de que está por publicarse un nuevo diario, gratuito, que será dirigido
por Rubén Cortés, ex director del periódico La Razón, cuya línea editorial fue
muy clara, al menos hasta el día de las elecciones: el apoyo al Gobierno de
Peña Nieto y el PRI, y una ácida crítica a Andrés Manuel López Obrador y los
partidos políticos que lo apoyan.
¿El nuevo diario será un ejemplo más
de esa expresión de grupos políticos o económicos o se sumará al listado, de
mucho menor tamaño, de publicaciones independientes?
Se ha dicho que entre los
patrocinadores del nuevo proyecto editorial, cuyas oficinas se ubican en la
colonia Del Valle, se encuentra el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México,
Miguel Ángel Mancera. Sin embargo, el futuro Senador y coordinador de la
bancada del PRD negó dicha participación la semana pasada en una entrevista que
concedió a Juan Manuel Jiménez, de Noticias MVS.
Citado por
SDP Noticias, Mancera aclaró: “Hazme el
favor, tenemos varios ‘amigos’ que siempre están difundiendo estas cosas. No
tengo ni idea de cómo se tendría que empezar un periódico, no es a lo que me he
dedicado, me dedico o me pienso dedicar”.
Quien no ha negado que participará en
el nuevo proyecto editorial es Rubén Cortés. Se lo dijo al periodista Francisco
Garfias (Excélsior, 18 de agosto). El periódico saldrá antes de diciembre (en
otros espacios periodísticos se ha dicho que el lanzamiento sería el 1 de
septiembre), que “sería un diario de lectura y absolutamente para nada de
choque ni de oposición a Morena ni a nadie”, que tendrá una plantilla de 25
personas, que no costará 120 millones de pesos, como se ha dicho, y que tampoco
se llamará en “En Concreto”; que el nombre aún no se decide.
Cortés fue reiterativo con Garfias que el diario
no lleva dedicatoria, aunque en otros espacios se asegura lo contrario.
Habrá que
esperar el nacimiento del nuevo diario. Por supuesto es bienvenida la creación
de nuevas fuentes de empleo ante los recortes de personal que se han presentado
en los últimos meses en diversos medios de comunicación. También es encomiable
que se fortalezca la pluralidad y la libertad de expresión con más espacios
periodísticos, al igual que el periodismo de investigación, crítico.
Sin embargo,
tampoco pueden obviarse los intereses
políticos que históricamente han coincidido con el nacimiento o muerte de
decenas de periódicos en México. El nuevo periódico tendrá que demostrar que no
es así, que pese a la crisis económica que hoy viven diversos medios de
comunicación, en particular los medios impresos, hay un área de oportunidad en
los diarios gratuitos y que es viable sobrevivir con publicidad de empresas y
no sólo de gobiernos… de ciertos gobiernos o de políticos o ex políticos.
Así como se exige transparencia en
las concesiones de radio, televisión y telecomunicaciones, los lectores tenemos
derecho a saber quiénes patrocinan el nuevo proyecto periodístico, aunque sea
“lectura”. Es parte de la construcción de la credibilidad de todo medio de
comunicación. Cuando Cortés le dice a Garfias que “el financiamiento correrá a
cargo de un ‘grupo de amigos’ que se convertirán en accionistas”, ¿a qué
“amigos” se refiere? ¿Por qué ocultarlo y dejar que crezca la especulación en
torno de Mancera y su grupo político?
Paralelamente, si no es un diario “que lleva
dedicatoria”, no tendrán problema los “amigos” que patrocinan el proyecto en
crear los diferentes mecanismos de autorregulación que tienen los medios de
comunicación en un Estado democrático: un Consejo Editorial, un Código de Ética
y una Defensoría del Lector, a cargo de un colega independiente, responsable de
velar por los principios éticos y del periodismo profesional, con los que,
estoy seguro, se presentará el periódico en su primera edición.
Cortés y
quienes financian el diario también tienen
el reto de demostrar que su periodismo será distinto al de La Razón, que habrá
más seriedad y estándares éticos más estrictos. De lo contrario, el nacimiento
de un nuevo diario, uno más, en la capital del país, será decepcionante; un
periódico sin lectores, pero sí con padrinos acaudalados que utilizan la
tribuna para el golpeteo político, las relaciones públicas y el apoyo
incondicional para los amigos políticos y no políticos.
ARISTEGUI Y
EL JUICIO.
Carmen
Aristegui informó ayer en Aristegui Noticias que MVS solicitó a la Suprema Corte de Justicia que atraiga el juicio que la
periodista ganó a la empresa. Es una estrategia legal para evadir la sentencia
del Séptimo Tribunal Colegiado, de junio pasado. Los magistrados de dicho
Tribunal resolvieron que la terminación unilateral, en marzo de 2015, del
contrato que MVS tenía firmado con Aristegui, fue ilegal, por lo que el
contrato sigue vigente.
Si las ministras y los ministros
atraen el caso, el juicio se alargaría y esto de alguna forma entorpece los
planes de la periodista y su equipo de colaboradores para regresar a la radio.
La
periodista afirmó que ha recibido
propuestas de varios grupos radiofónicos para reincorporarla al medio. Estos
acercamientos se presentan en el ocaso del Gobierno de Peña Nieto y de su
imposibilidad política y material para que Aristegui, ahora sí, pueda llegar a
algún acuerdo con algún empresario radiofónico.
El “castigo”
por la publicación del reportaje sobre la “casa blanca” ya no se puede sostener
cuando el poder se ejerce desde otra oficina. Los radiodifusores ahora hacen
visitas de cortesía al Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien
manifestó que “procurará” el regreso a la radio de Aristegui y de José
Gutiérrez Vivó, censurados por sus antecesores. Mientras esta “procuración” no
implique censura, autocensura o trazo de alguna línea editorial desde el
Gobierno y sí un respeto total a la libertad de expresión, nuestra democracia
avanza.
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