San Juana, Ana Lizbeth y “Rafita”
eran los nombres de dos niñas y un niño de entre seis y 10 años que fueron
asesinados con extrema violencia en los dos últimos meses en diversos puntos
del país, y cuyos casos han causado conmoción nacional.
Este mismo jueves se sumó el caso de
Arturo, un adolescente indígena de 16 años, asesinado en Veracruz, y cuyo
cuerpo fue hallado ya en estado de descomposición y atado de pies y manos.
Los asesinatos de estos menores de
edad, que han generado protestas y marchas contra las autoridades locales,
comparten rasgos de violencia extrema: sus cuerpos fueron encontrados en lotes
baldíos cercanos a sus domicilios, tenían signos de tortura y, en el caso de
las pequeñas, también presentaron signos de abuso sexual.
El clima de violencia que prevalece
en el país ha alcanzado a la niñez mexicana que ahora ya no es sólo víctima
colateral de la lucha contra en el narcotráfico –iniciada en la administración
federal del panista de Felipe Calderón Hinojosa, en diciembre de 2006– sino que
ahora, por la impunidad que priva en todos los niveles de justicia en el país,
son un foco directo de criminales e incluso de asesinos solitarios que, con
maldad extrema, lo mismo matan que desaparecen a niños, niñas y adolescentes, destaca la Red por los Derechos de
la Infancia en México (Redim).
“Uno de los elementos que hay que
tener presente es que en todo el país la violencia se traduce cada vez más en
homicidios dolosos o en desaparición con signos de crímenes de lesa humanidad.
Incluso, las lesiones van adquiriendo un mayor rango de maldad: ya no solamente
es quitar la vida, sino mutilar, torturar, y los niños ya no son ajenos a estas
expresiones”,
explica Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Redim.
“Estos casos violentos forman parte
del código de los grupos criminales para dejar mensajes casi siempre a los
familiares de estos niños o a el entorno comunitario, con el fin de aterrorizar
y garantizar su existencia como mafia local”, agrega el especialista.
De acuerdo
con las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), México está ubicado en primer
lugar en casos de violencia y abuso sexual contra niños y niñas, entre los
36 países que conforman esta organización internacional: la llamada “de los
países ricos”.
MUERTOS Y
DESAPARECIDOS.
En julio
pasado, el Secretario del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños
y Adolescentes (Sipinna), Ricardo
Antonio Bucio Mújica, declaró que cada día en el país tres niños o niñas son
asesinados.
Además, las cifras de la Red por los Derechos de la
Infancia en México plantean que entre 2006 y 2017 unos 11 mil niños, niñas y
adolescentes fueron asesinados, mientras que otros 6 mil 800 fueron
desaparecidos en el contexto de la lucha contra el crimen organizado.
Entre julio y agosto de 2018,
contabiliza esta organización, al menos cuatro niñas y dos niños fueron
asesinados con “saña”, tres de estos homicidios se registraron al norte del
país y dos en estados del centro.
Respecto a
estos casos, Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Redim, insiste en que la “impunidad se convierte
en un aliciente que profundiza la repetición de estos crímenes”.
“Uno de los elementos que hay que
tener presente es que en todo el país la violencia se traduce cada vez más en
homicidios dolosos o en desaparición como un crimen de lesa humanidad. Incluso,
las lesiones van adquiriendo un rango de mayor nivel, ya no sólo es quitar la
vida sino mutilar, torturar y los niños siguen siendo ajenos a estas
expresiones”,
explica el activista.
Pérez García
agrega que “estos casos violentos forman
parte del código de los grupos criminales para dejar mensajes casi siempre a
los familiares de estos niños o a el entorno comunitario con el fin de
aterrorizar y garantizar su existencia como mafia local”.
Sin embargo,
las niñas, niños y adolescentes no sólo
están siendo asesinados, sino que además están desapareciendo.
Cifras del
Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) muestran que hasta julio de 2017 se
registraron 33 mil 482 personas desaparecidas, de ese total el 18 por ciento [
es decir, 6 mil 079] son niñas, niños y adolescentes. Los números detallan que
seis 6 de cada 10 estos casos corresponden a niñas y adolescentes mujeres.
“Ya hemos venido denunciando que una
parte de la desaparición de mujeres adolescentes, que es donde hay un pico
impresionante en el registro, probablemente tenga fines de explotación sexual y
en el caso de los varones adolescentes pueden tener fines de reclutamiento
forzado”, comenta
Pérez García.
El mismo registro muestra que 72 por
ciento [4 mil 394 casos] de las desapariciones de niñas niños y adolescentes ha
ocurrido en la administración federal actual que preside Enrique Peña Nieto.
AYUDA
INTERNACIONAL Y ACCIONES.
En días
pasados, Andrés Manuel López Obrador,
Presidente electo de México, pidió ayuda a la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) en materia de derechos humanos y en transparencia para combatir la
ola de corrupción e impunidad que vive el país. También solicitó la asesoría de
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para reactivar el caso de
los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero.
Al respecto,
el director de Redim coincide sobre la
importancia de la intervención de organismos internacionales para erradicar la
violencia, la corrupción y la impunidad.
“Un mecanismo internacional ayudaría
a construir un contrapeso local porque ahora mismo no tenemos contrapesos
internos que permitan que los grupos criminales en su conjunto sean procesados
de forma adecuada”,
comenta Pérez García.
Además, expone, hay una serie de propuestas que
podrían contribuir a asegurar y blindar a las niñas, niños y adolescentes
mexicanos. Por ejemplo, escuchar y empoderar a la niñez son “la mejor opción
para protegerlos pues hay que informales lo que está sucediendo con la clara
noción de que están en un contexto difícil”.
Por otra
parte, a los adultos les toca ayudar a
construir entornos y espacios públicos seguros, dice.
“De lo contrario nos estamos
encerrando: ocho de cada 10 familias no dejan salir a los niños y niñas por
miedo a la inseguridad, cuando lo tendríamos que estar haciendo es ocupar el
espacio público y salir como familias y comunidades a proteger esos espacios”, añade.
“Es obligación del Estado mexicano y
de sus autoridades garantizar nuestra integridad y que el entorno en donde nos
desenvolvemos los ciudadanos, particularmente los niños y las niñas, esté libre
de violencia; eso forzaría a que realmente se proteja a los ciudadanos y no
como ahora que se protege a la industria, a las empresas y a los bancos, entre
otros poderosos”.
LOS MENORES
VICTIMADOS.
Los siguientes
seis casos, muy recientes todos, muestran la desgracia que vive la niñez
mexicana, acosada por el crimen y olvidada por el Estado mexicano, como afirma
la Redim.
Morelos
Niña de 5
años aproximadamente.
Fecha de
hallazgo: 5 de julio.
El cuerpo e
la menor fue encontrado sin vida dentro de un automóvil en el municipio de
Yautepec, Morelos. La menor de edad fue hallada con signos de haber sido
asfixiada y presentaba hematomas en el cuerpo.
Tamaulipas
Niña de 7
años.
Fecha del
Hallazgo: 17 de julio.
La menor de
edad fue hallada sin vida al interior de su habitación y con una herida en el
cuello. La prensa local reportó que la niña fue apuñalada repetidas ocasiones
en la espalda, por lo que su cuerpo fue llevado al Servicio Médico Forense
(Semefo).
Nuevo León
Ana
Elizabeth, 8 años.
Fecha del
hallazgo: 17 de julio.
La menor
desapareció cuando acudió sola a una caseta de la colonia y días después su
cuerpo fue abandonado en un baldío de la colonia Vistas del Río, en el
municipio de Juárez, Nuevo León.
Zacatecas
San Juana, 9
años.
Fecha de
hallazgo: 24 de julio.
El cuerpo
fue encontrado fue hallado con signos de violencia sexual y el rostro
desfigurado, estaba en un lote baldío de ubicado en la privada Villa de las
Flores de la colonia Pirules, en el municipio de Guadalupe.
Chihuahua
Rafael, 6
años.
Fecha del
hallazgo: 13 de agosto.
El menor
habría salió a la tienda, su abuela lo vio alejarse del domicilio, pero le
perdió el rastro al dar vuelta en la esquina. Días después su cuerpo fue
localizado sin vida en un terreno baldío. El cadáver tenía una bolsa de
plástico en la cabeza, huellas de tortura y quemaduras.
Veracruz
Arturo, 16
años.
Fecha del
hallazgo: 16 de agosto.
El cuerpo de
Arturo fue hallado a un costado de la autopista Cosoleacaque-La Tinaja, cerca
de la entrada al municipio de Texistepec. Apareció amarrado de pies y manos con
señales de violencia.
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