Privilegios como bonos, pago de
combustible y viáticos en los Congresos locales costaron en el último año 10
mil 504 millones de pesos, de acuerdo con estimaciones del Instituto Mexicano
para la Competitividad (IMCO) sobre la “ineficiencia” legislativa.
Esa cifra supera por más del doble
los cuatro mil millones de pesos que legisladores electos de Morena proponen
reducir en gastos para las Cámaras de Diputados y de Senadores federales.
El IMCO
publicó su Informe Legislativo 2018, en el que analizó por tercer año
consecutivo los gastos de las 32 Cámaras legislativas locales de México.
En los congresos locales “hay mucho
menor contrapeso y rendición de cuentas”, explicó en entrevista el director del
IMCO, Juan Pardinas.
“A la hora
que vemos estos números, pues hay mucho margen para recortar, porque hay muchos
privilegios que le salen muy caros al erario público”.
Tres
ejemplos. En Chihuahua, los diputados
reciben bonos de productividad y de despensa; en Sinaloa, de productividad y
navideño; y en Zacatecas, un bono especial anual.
Durante
2017, los Congresos locales gastaron más
de 2 mil millones de pesos en “remuneraciones adicionales y estatales”.
Encabezó la lista el Estado de México, con 672 millones erogados bajo este
concepto.
Además, en promedio, cada diputado local dispuso el
año pasado de un presupuesto, entre salario, bonos y otros gastos, de más de 11
millones de pesos.
Pero
mientras que los legisladores de Puebla tuvieron 3.5 millones –la cifra más
baja del país, sin que eso implicara deficiencias en su operación–, en la Ciudad de México gastaron 10 veces
más y el triple que el promedio nacional: 35.8 millones por legislador. De ahí
el cálculo de que si todos gastaran como los de Puebla, se podrían ahorrar más
de 10 mil millones.
Por ejemplo,
en combustibles, los diputados locales
de todo México gastaron 99.6 millones de pesos en un año, con cargo al erario
público (sin contar a los de Hidalgo, Michoacán y Oaxaca, que no reportaron la
información).
Los peores casos fueron el Estado de
México y Baja California Sur. En el primero, los 75 legisladores destinaron
21.7 millones a gasolinas, un promedio de 289 mil pesos para cada uno; pero en
el segundo, entre 21 diputados erogaron 20.4 millones, es decir, 970 mil pesos
cada uno.
En Chiapas,
una de las entidades más pobres, los 40
diputados tuvieron 13 millones para combustibles, lubricantes y aditivos. Además,
12.7 millones por “traslados y viáticos”, por lo que entre ambos conceptos, los
diputados chiapanecos gastaron más de 640 mil pesos cada uno sólo en un año.
Los
diputados mejor pagados.
Un diputado local recibe en promedio
una remuneración neta de 66 mil pesos mensuales. Pero hay una entidad en la que
los diputados ganan el doble: en Guanajuato, el salario de sus 36
parlamentarios es de 159 mil 322 pesos, una cantidad que incluso supera el tope de 108 mil pesos que
el próximo gobierno impondrá para el presidente y el resto de los funcionarios
de gobierno.
Le sigue San Luis Potosí, con sueldos
de 114 mil pesos, donde además a fin de año cobran 90 días de aguinaldo, seis
veces más de lo que marca la ley y que recibe la mayoría de los mexicanos,
equivalente a 488 mil pesos a fin de año.
En Veracruz es donde más aguinaldo
reciben los diputados, 92 días, que implican 178 mil pesos extras a su 58 mil
de salario mensual. La mayoría de Los congresos estatales paga entre 40 y 60
días de aguinaldo.
La Asamblea
de la Ciudad de México, el Congreso más caro.
Aunque los
diputados de la Ciudad de México no están entre los que más ganan ni son los
más numerosos, el total de gastos de
este órgano es el más alto del país. Su presupuesto para 2018 es de 2 mil 366
millones de pesos, cinco veces por encima del promedio nacional. Representa un
tercio del presupuesto que tiene la Cámara de Diputados federal, a pesar de
tener solo 66 integrantes, y no 500.
Es tan onerosa, que el IMCO la
comparó con parlamentos de otros países y descubrió que cuesta el doble que el
Congreso de los Diputados de España, que tiene 350 miembros.
“No hay diputado más rico que uno de
la Asamblea de la Ciudad de México. Tienen enormes recursos, y el tema de
salarios es lo de menos, nos concentramos en eso, cuando sí necesitamos
legisladores que ganen bien, pero que su ingreso único y principal sea el
salario, no que tengan ayuditas e ingresos ocultos o disimulados en prebendas y
privilegios. Eso es lo que hay que atacar”, agregó Pardinas.
Los
asambleístas de la Ciudad de México tuvieron
en 2017 el gasto más alto del país en servicios personales, de 1, 560 millones
de pesos, cuando el promedio es de 264 millones.
Es el parlamento local con más más
personal, 1, 991 en total, con un promedio de 30 trabajadores por cada
diputado, y ninguno de ellos ha obtenido plaza por
servicio civil de carrera, a pesar de que esta figura está establecida en su
Ley Orgánica.
Las remuneraciones a personal
transitorio ascendieron a 763 millones de pesos, cuando el resto de Los
congresos no destinó ni 20 millones a eso.
Tuvo el gasto más alto en subsidios
para repartir a la población, una función que no corresponde al poder
legislativo y que ha sido señalada por el IMCO como una práctica de dádivas
para el clientelismo electoral. El año pasado, la Asamblea asignó 294 millones
a estas ayudas.


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