Morena y los partidos Revolucionario
Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM) se enfrentaron
verbalmente en la Cámara de Diputados al finalizar la comparecencia del titular
de Hacienda y Crédito Público, José Antonio González Anaya.
La confrontación, que parecía no ir
más allá de reclamos por la situación de pobreza y endeudamiento en que se
encuentra el país, acabó en franco y abierto pleito entre la nueva mayoría y
las nuevas minorías.
Por primera vez, luego de un acuerdo
de último minuto de la Mesa Directiva, se determinó que el Poder Legislativo
cerrara una comparecencia de secretarios de Estado, y no éstos. Eso motivó el
reclamo a bocajarro de los 47 diputados priistas, quienes pedían el cierre
“institucional” y no “parcial”.
Dolores Padierna, presidenta en turno
de la Mesa Directiva, cuestionó las cifras vertidas por el titular de Hacienda:
“El informe es una amplia explicación de las reformas estructurales que, según
prometió (Enrique) Peña Nieto, harían mejorar la economía, sin embargo, la
realidad y todos los datos oficiales contradicen las expectativas…”.
Desde las curules, los diputados
priistas le gritaban que parara, que su posición como presidenta de Mesa era
ser imparcial; Padierna, enfundada en los poderes que otorga la posición,
respondió: “Perdónenme, aquí doy yo la palabra y estoy en uso de la palabra,
usted no me puede interrumpir”. Y siguió.
Los gritos
de los priistas no cesaron. Los morenistas respaldaban a su legisladora.
“Pido a los legisladores guardar
silencio, guardar compostura, sentarse, porque este fue un acuerdo de la Mesa
Directiva”, dijo Padierna, y explicó que inicialmente se concluiría con la
intervención del diputado de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, pero “como
estamos en el Poder Legislativo, el Poder Legislativo es el último que tiene la
palabra, no el Ejecutivo, por eso estoy hablando yo a nombre del grupo
mayoritario en esta Cámara”.
“Pido respeto al acuerdo…”, apuntó,
pero los priistas se encendieron aún más, ya que la misma diputada expresó que
hablaba a nombre de “la mayoría”. Los reclamos de la parte baja, en el centro
del pleno, no cesaron.
Dolores de
nuevo: “Estamos en el Poder Legislativo
y no será la visión del Ejecutivo lo que prevalezca en este recinto. Nosotros,
la mayoría democrática, vamos a cambiar el modelo económico, haremos finanzas
públicas basadas en la austeridad republicana y le daremos vuelta a la
historia”.
Cerró con
una arenga: “¡Que viva la mayoría
democrática que ganó en la elección!”. La respuesta retumbó: “¡Viva!”
Padierna
calló a priistas
En las curules, todos los priistas,
respaldados por el PVEM, pedían la palabra desesperadamente, y de las curules
de Morena gritaban a su presidenta de Mesa: “¡No se las des, priistas
chillones!”.
Padierna otorgó la palabra a la
priista Soraya Pérez, pero minutos después la calló.
“Es un total fuera de orden que diera
su posicionamiento a nombre de un grupo parlamentario…”, decía la priista
Soraya Pérez. Ya no pudo seguir porque la morenista la dejó hablando y otorgó
la voz al coordinador de su partido, Mario Delgado.
“Con todo respeto, hacer un
extrañamiento del acuerdo que tomó la Junta de Coordinación Política sobre la
mecánica de los turnos de las comparecencias, sí tiene que ser respetado y no
se puede alterar”,
dijo Delgado, líder de la bancada morenista, de la que arrancó aplausos.
Dolores Padierna, presidenta en
turno, quien mantiene una abierta diferencia política con su coordinador, le
respondió, para que no quedara duda, que no había falta de palabra o violación
a acuerdos.
“Perdóneme diputado Mario Delgado, se
está respetando a cabalidad el formato de la comparecencia”.
“¡Nooooo!” respondían los priistas,
quienes de nuevo se unieron a los pevemistas.
“La mesa directiva, en reunión,
acordamos que el Poder Legislativo cerrara la comparecencia”, concluyó Padierna
para dar turno a Gerardo Fernández Noroña y de nuevo enardecer a priistas y
pevemistas, a quienes se sumaron los panistas.
“…Yo quiero decir que usted habló no
solo a nombre de la mayoría, sino a nombre de esta soberanía”, expresó Fernández Noroña.
“¡Nooooo!”, de nuevo los reclamos del
PRI, pero la presidenta en turno decidió zanjar el tema diciendo que la versión
estenográfica de la comparecencia se enviaría al Ejecutivo federal.
Los priistas
quisieron dejar constancia de su malestar y, desde su curul, el coordinador René Juárez habló: “No estamos en contra
del acuerdo que se tomó para que usted hiciera uso de la palabra y cerrara la
comparecencia. Lo que no estamos de acuerdo y rechazamos contundentemente es
que usted haga juicios de valor y ponga en riesgo la unidad de este parlamento.
En eso no estamos de acuerdo, de tal manera que le sugerimos que exprese usted
el sentimiento de este colectivo, que es de respeto y no de una visión
parcial”.
El
vicecoordinador del PVEM y exsenador Gerardo Puente Salas secundó al PRI: “Más allá del acuerdo de la Jucopo y que
pudiera ser modificado en este pleno, lo que sí pedimos, demandamos y exigimos
a la Mesa Directiva, y a quien está ocupando la presidencia, es que cuando haga
uso, y más desde donde usted está sentada en este momento, en una posición
institucional, lo haga de esa forma. Si quiere verter un comentario de acuerdo
a sus preferencias, a su coincidencia política, tome su turno desde la tribuna.
Busquemos la unidad institucional”.
Le siguió la
también exsenadora y hoy diputada panista Laura Rojas: “En el mismo sentido, hacer un llamado a la institucionalidad de la
Cámara. Quiero recordar que la Mesa Directiva y la presidencia en particular,
debe garantizar la unidad y la imparcialidad de la Cámara, esa es la función de
la Mesa. Y si usted quería hacer un posicionamiento o lo hizo a nombre de su
grupo parlamentario, lo debió haber anotado su coordinador en el turno de los
diputados”.
Demandó: “Este precedente no puede dejarse pasar por
alto. Un llamado muy respetuoso para que la Mesa cumpla con su papel de cuidad
la unidad de la Cámara”.
La respuesta de Dolores Padierna fue
airada y segura: “Como diputados, todos estamos obligados a decir la verdad en
cualquier tribuna”.
Su mensaje se entendió como que no
podía dejar de mentir respecto de la situación económica del país, fuera
morenista, panista, priista o de cualquier otro partido. Luego dijo que el
titular de Hacienda podía retirarse en el momento que lo deseara. Desde las
curules se escuchó el grito de repudio al funcionario federal: “¡fuera, fuera,
fuera!”.
Concluido el
zipizape verbal, los priistas, en un acto proteccionista, corrieron en
dirección a la tribuna y René Juárez mostró a José Antonio González la salida
por la llamada “tras banderas”, para evadir así el paso por las curules de los
morenistas. Éste rechazó la propuesta y se enfiló hacia el pleno, pasó por los
lugares del PRI, algunos de Morena, y salió por la puerta principal.
–¿Es motivo de destitución (de
Dolores Padierna) como vicepresidenta de Mesa Directiva? –se le preguntó, por
parte de los reporteros, al coordinador del PRI.
–No, pero que quede asentado y que en
sus futuras intervenciones sea imparcial, respondió lacónico.
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