En el caso de otorgar una amnistía
fiscal en 2019, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador repetiría una
práctica que en los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto
benefició a los empresarios más ricos del país y generó altos costos para las
arcas públicas, deploró hoy la organización Fundar.
Un nuevo
programa de amnistía “incentivará la
evasión fiscal” y afectará la imagen del nuevo gobierno, sobre todo
“considerando los altos niveles de desigualdad que existen en nuestro país y la
poca progresividad de nuestro sistema tributario”, aseveró.
En un
comunicado, la organización rechazó la
postura de Arturo Herrera, el futuro subsecretario de Hacienda y Crédito
Público, quien el pasado 21 de septiembre informó que el equipo de trabajo de
López Obrador “no descarta” implementar una amnistía fiscal para realizar un
“acercamiento a contribuyentes”.
Y recordó: “En 2013, gracias al programa Ponte al
Corriente, un total de 41 mil 399 personas morales fueron beneficiadas y
dejaron de pagar 159 mil 620 millones de pesos. Sin embargo, sólo 36 empresas
concentraron el 50 % de las condonaciones autorizadas, es decir, más de 80 mil
millones de pesos. Lo perdonado a estas 36 empresas representó el 0.5% del PIB
de ese año, cuando la economía mexicana creció tan solo el 1.4%”.
Tan solo entre 2015 y 2016, el
gobierno de Peña Nieto canceló 58 mil 150 millones de pesos de adeudos
fiscales, 95.64% de los cuales benefició a 10% de personas y empresas más ricas
del país, planteó la
organización en su investigación.
“Estas experiencias previas
demostraron que las amnistías han beneficiado a los mismos grandes
contribuyentes, quienes se han acostumbrado a que en cada inicio de sexenio se
les perdonen impuestos”, denunció.
La
organización recordó que un grupo de 15
contribuyentes se benefició de los programas de amnistía implementados por
Calderón en 2007 y, seis años después, por el de Peña Nieto. En total, el
Estado mexicano dejó de cobrarles más de 46 mil millones de pesos.
México forma parte de los países de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que menos
impuestos recauda: apenas 13.1% de su PIB, contra 25% en promedio para la
organización, como lo documentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en
su revisión de la cuenta pública 2017.
“El Estado mexicano deberá
implementar mecanismos que le permitan reforzar su capacidad fiscal, a efecto
de incrementar los ingresos tributarios, en cumplimiento de la Reforma
Hacendaria”, planteó
el órgano fiscalizador.
Y no sólo
esto: además de favorecer a los más ricos
con condonaciones fiscales, el gobierno mexicano deja en la casi total
impunidad a los evasores fiscales, cuyas prácticas ilegales representaron
pérdidas de 484 mil millones de pesos en 2012, como lo reportó el propio
gobierno mexicano al Grupo de Acción Financiera (GAFI).
Uno de los principales problemas de
la amnistía fiscal, de acuerdo con Fundar, reside en la absoluta opacidad con
la que las realiza el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que se negó
en reiteradas ocasiones a entregar los nombres o RFC de las personas y empresas
a las que perdonó impuestos bajo el pretexto del secreto fiscal.
El SAT desestimó instrucciones del Instituto
Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos
Personales (INAI) de transparentar los nombres y permitió que bancos y empresas
interpusieran amparos contra una orden judicial de entregar dichos datos.
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