Javier Risco.
“Hasta el día
deayer, desde Guatemala se movía una nueva caravana de mil 500 personas que
había salido de Honduras; eran nuevos, nosotros no hemos publicado las imágenes
por petición de la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala. Hay nuevos
grupos saliendo de todas las partes del país, decía el director de mi oficina
que es creyente: ‘esto parece el éxodo que dice la biblia’, es una realidad lo
que está pasando en Honduras, es un éxodo de población huyendo de miedo y de
hambre.
“A pesar de
que el gobierno ha cerrado las fronteras con Guatemala, quiso cerrar las
fronteras con El Salvador, pero no pudo; la gente logró romper los cercos y
continuar el camino, y seguirán haciéndolo porque esto no se trata de una
cuestión de intereses políticos, sino que se trata de una cuestión humanitaria
que ha rebasado a la sociedad hondureña. Si ustedes pudieran ver los grupos que
pasan todos los días con la intención de encontrar la caravana, es increíble.
“El gobierno ha montado toda una
estrategia para decir que la gente está regresando al país, pero eso es
mentira, la gente sigue caminando, van 7 mil personas cruzando México ahora,
van mil 500 cruzando Guatemala y otro montón de personas que no hemos podido
documentar, que van por su cuenta a alcanzar la caravana, entonces ahora es una
situación muy compleja”. Así nos lo dijo en Así las Cosas de W Radio, Miroslava
Cerpas, coordinadora de Movilidad Humana del Centro de Investigación y
Promoción de los Derechos Humanos Honduras (Ciprodeh).
Las amenazas de Trump, la presencia de
Policía Federal en la frontera sur de nuestro país, los amagues del gobierno de
Peña Nieto de impedir el paso, los miles de mensajes discriminatorios en redes sociales
no han sido capaces de detener la ola del éxodo masivo, sino que han despertado
el ansia en miles de centroamericanos de buscar un refugio. Los altavoces
negativos han encendido la causa del centroamericano desesperado de una
realidad que lo terminará matando sino se mueve. Son miles los que hoy deciden
encontrar una ruta al norte, a México o a Estados Unidos, es el foco de
atención lo que los hace dejar todo.
Como nunca antes había estado en la
agenda política el viaje de un hondureño. Hoy no sólo nos preguntamos si
llegarán a la frontera, sino si podrán llegar a la Ciudad de México; por lo pronto, el Presidente electo
les ha ofrecido trabajo, ningún presidente anterior les había ofrecido nada. Al
menos hoy tienen una promesa al vuelo.
Habría que precisar también que no se
trata de una caravana migrante, sino de una caravana de refugiados. Los que cruzan nuestro país son
personas que huyen de una situación de violencia generalizada, “técnicamente es
diferente un migrante que un refugiado (…)
Las personas refugiadas salen huyendo de su país por temores fundados de
persecución en razón de raza, condición social o por pertenecer a algún grupo
religioso, por lo tanto, pedirle a una persona refugiada que traiga visa es un
despropósito y es una violación a los principios del derecho internacional de
los refugiados”, dice Santiago Corcuera, expresidente del Comité de las
Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas.
Y que sirva
este espacio otra vez para recordar un estudio de 2015 publicado por la
Universidad Nacional Autónoma de México, a través del Instituto de
Investigaciones Jurídicas, titulado: “Imaginarios de la Migración Internacional
en México. Una Mirada a los que se van y a los que llegan”. Es importante
recordarlo porque nuestra dosis de racismo es mucho mayor a la que nosotros
pensamos. Sólo estas dos preguntas.
1) En su
opinión, ¿qué extranjeros que viven en
el país son más discriminados por los mexicanos? A continuación, las primeras
cinco respuestas. R: guatemaltecos, centroamericanos, hondureños, africanos y
salvadoreños.
2) Y con respecto a los inmigrantes
indocumentados que vienen a México, ¿usted considera que el gobierno debería o
no debería…? De las opciones, tal vez la más preocupante es la última. R:
“Construir un muro en la frontera sur”. Debería: 22.8%. Depende: 24.2%. No
debería: 49.1%. Sí, 47% de los mexicanos están convencidos o tienen en la mente
la opción de un muro en la frontera sur.
De refugiados que ven hoy una
oportunidad irrepetible, de caravanas que deben ser nombradas como se debe y de
nuestro país con su dosis de racismo expuesta, así corren los tiempos de
transición.
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