A 13 meses del sismo del 19 de
septiembre de 2017 y casi uno después de la salida de Graco Ramírez del
gobierno de Morelos, la reconstrucción del estado sigue como un espejismo en el
que algunas empresas se han visto beneficiadas, marcadas por la corrupción de
la administración saliente, y miles de familias siguen a la intemperie.
Por ejemplo,
empresarios de la construcción, de
plano, han demandado al nuevo gobierno que se elabore un nuevo censo de
afectados por los sismos, ya que la anterior administración dejó un rezago de
aproximadamente 80%.
Ese porcentaje es sólo de viviendas
afectadas, según
advierte Miguel Ángel Rojas Esquivel, presidente de la Cámara Mexicana de la
Industria de la Construcción.
El problema es que el gobierno de
Graco Ramírez dejó también inconclusos proyectos de hospitales y carreteras
afectados por los terremotos. En particular, olvidó escuelas, cuyos alumnos,
particularmente de educación básica, toman clases en condiciones de incomodidad
e insalubridad que imposibilitan su educación.
Rojas
Esquivel aseguró que el mayor rezago se
encuentra en el municipio de Jojutla, aunque también advirtió que la zona
oriente fue abandonada: “particularmente en los municipios de Tepalcingo,
Jonacatepec, Jantetelco, Tetela del Volcán y Ocuituco, que fueron olvidados”.
Según el
empresario, “mucha gente quedó
desilusionada de los apoyos que se tenían que manejar por el gobierno federal a
través del Fonden (Fondo Nacional de Desastres Naturales) y en la parte estatal
con el Fondo Unidos por Morelos. Quedaron muchos pendientes, los motivos
siempre fueron recursos; sabemos que sólo se atendió el 20% de los afectados”.
Y es que, con el final del anterior gobierno, también
se extinguió el local, creado exprofeso para la reconstrucción de la entidad
tras los sismos. La medida dejó a miles de familias en la indefensión pues,
aunque fueron incluidas en el censo en cuestión, nunca recibieron los apoyos
destinados para ello.
“Ya despareció el fondo Unidos por Morelos,
pero ahora habrá un área que tendrá recursos para apoyar a las personas que
resultaron afectadas y que podrán ser beneficiadas ahora con el nuevo
gobierno”, dijo,
esperanzado.
Aunque el
reto es grande, pues el gobierno de
Cuauhtémoc Blanco ya informó que existe una deuda de 15 mil millones de pesos y
que, aunque su predecesor aseguró que había cinco mil millones de pesos para
culminar el año, en realidad no hay más que deudas.
Las escuelas
abandonadas.
Además de las viviendas y los
hospitales, las escuelas siguen siendo la infraestructura más dañada de la
entidad a 13 meses del sismo.
La
presidenta de la Comisión de Educación y Cultura del Congreso local, Blanca
Nieves Sánchez Arano, aseguró que la
autoridad educativa del anterior gobierno “abandonó” el proceso de
reconstrucción de las escuelas y que la única forma de sacar el ciclo escolar
fue por la labor de la ciudadanía, los padres de familia y los maestros.
“Los maestros hemos demostrado ser
gente profesional y responsable que le da respuesta a la sociedad morelense. La
problemática en torno a la infraestructura la ha ido solventando la sociedad
civil a través de las organizaciones que nos apoyaron con aulas móviles, cuando
era una responsabilidad de la autoridad educativa”, sostuvo.
La
legisladora, antigua dirigente del movimiento magisterial de bases hace 10 años
y representante de Nueva Alianza hoy, asegura que a ella le tocó enfrentar las
adversidades luego del sismo.
“Nadie me va a contar desde un
escritorio que las cosas estuvieron bien, una cosa es lo que se declara y otra
cosa es lo que vivimos. Durante cinco meses estuvimos dando clases en unas
canchas de futbol ahí en (la colonia) La Joya (de Yautepec), que fue la primera
escuela que se demolió”, explicó.
Y siguió: “Cuando nos reintegramos después de cinco
meses al ámbito educativo fue en aulas móviles para las que nos apoyaron desde
las asociaciones civiles, la Unicef. Y la autoridad educativa, bien gracias. Yo
creo que si alguien tiene la calidad moral para hacer los señalamientos
correspondientes es una servidora, por lo que nos tocó vivir”, añadió.
Por su
parte, el nuevo director de Planeación Educativa del Instituto de Educación
Básica del Estado de Morelos (IEBEM), Rosalío Marcos Quintero Rosas, aseguró que al menos 100 escuelas aún
trabajan de manera parcial en carpas o aulas provisionales. Agregó que unas 400
están en proceso de reconstrucción y llevan un avance representativo de entre
25% y 70%.
Acongojado,
el funcionario pidió “comprensión” a las familias: “Pedimos la comprensión de
los padres de familia para restituir estas aulas temporales, a la mayor
brevedad posible las cambiaremos. Tenemos un poco más de 100 escuelas que están
en carpas, pero de manera parcial, no en su totalidad, sino más bien acorde al
número de aulas que se vieron afectadas por el sismo. En algunas hay tres o
seis y, en otras, que son las de reconstrucción total que son las menos”.
Sin embargo,
la reconstrucción sigue detenida por la
falta de recursos, pues aun cuando se destinaron más de tres mil millones de
pesos para dicha situación, sólo se atendió 20% de las casas afectadas y las
escuelas apenas están en remodelación. Ello, a 22 días de que Graco Ramírez
culminó oficialmente el gobierno.
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