En la ruta de los campesinos
ecologistas de la sierra de Petatlán, la comunidad El Zapotillal está
abandonada por completo. Todas las familias terminar de abandonar la zona el
jueves, y ayer en otras comunidades se escuchó, por radios de comunicación de
corto alcance que el jefe de los sicarios, originario de La Morena, Felipe
Torres, lanzó nuevas amenazas para correr a la gente.
“Dijo que hoy cae El Zapotillal, y
que se agarren los que estén ahí”, informó un vecino.
La mañana del jueves salieron las
últimas 16 familias, igual que otras desplazadas que se fueron antes, víctimas
de las amenazas de un grupo de la delincuencia organizada de esta región, que
actúa con sicarios de La Familia Michoacana, procedentes de Arcelia, en la
Tierra Caliente.
En El Zapotillal ya no queda nadie,
el jueves en la mañana, por walkie talkies el jefe de los sicarios, Felipe
Torres, “mandó correr a todos, ordenó que se salieran, que no los quiere ahí. Y
todos huyeron”.
Pero la amenaza por radio aumenta el
miedo de familias que aún quedan en los pueblos cercanos, porque ven que los
sicarios “ya están en cortito”.
El
Zapotillal es conocido en los medios
porque con frecuencia ahí se hacían asambleas y actividades de protección y
conservación de los recursos naturales y de producción de alimentos orgánicos,
en los años de mayor auge del movimiento de la Organización de Campesinos
Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.
Otras comunidades de la ruta de los
campesinos ecologistas (que actualmente mantienen sus actividades de protección
de los bosques y los recursos naturales, pero ya no tienen presencia en los medios)
que están totalmente abandonadas son Canalejas y Cajinicuilar, y en las otras
siete quedan pocas familias.
Según la
denuncia de representantes de las diez comunidades (Cajinicuilar, El Parazal,
La Botella, Arcelia, Zapotillal, Banco Nuevo, Las Galeras, La Pasión, El Rincón
del Refugio y Canalejas) los sicarios entran a la región y a cada poblado o
cuadrilla con policías del estado, que participan en los cateos a las casas y
en el saqueo que han hecho.
Por medio de
la denuncia pública, las diez comunidades
han pedido la intervención del gobierno, pero dicen que no han tenido
respuesta.
“Ahora está más difícil, las pocas
familias que quedaban ya se fueron, ahora está totalmente solo el Zapotillal,
ya se salieron, abandonaron el lugar, andan en la costa, se fueron unos a pie
caminando por los cerros y otros se fueron en camionetas. Dejaron todo lo que
tenían: gallinas, puercos, burros, los animalitos andan libres, los perros
andan llorando, y están tiradas las cosas de las casas, la ropa, las cazuelas”,
cuenta uno de los vecinos que fueron comisionados por las diez comunidades el
domingo pasado, 30 de septiembre, para denunciar la irrupción del grupo
delincuencial en esa ruta de la sierra de Petatlán, que amenazan a las familias
para que se vayan y dejen el territorio.
Los
representantes de los diez pueblos informaron
que también de Canalejas se fueron ocho familias el jueves pasado en la mañana,
y tres o cuatro que quedaban han salido en estos últimos días.
Dicen que a diario se ve que están
bajando mudanzas de los pueblos, que se ha ido familias de La Pasión, El Rincón
del Refugio y La Conchuda.
En La
Botella quedan unas cuantas, y del Banco Nuevo se han ido cinco familias.
LOS SICARIOS.
Informan que en Las Lomas, el lugar
donde tiene su campamento el grupo delincuencial, cerca de El Zapotillal, se
encuentran permanentemente unos 70 sicarios, que se relevan cada cuatro o cinco
días, y llegan otros 70. Señalan que la mayoría de los sicarios son procedentes
de la Tierra Caliente, es “gente desconocida” en esta región.
En Las Lomas
los sicarios tienen cerrada la
carretera, y paran a todos los que pasan, los revisan, les preguntan si no han
visto gente en las cuadrillas, quieren saber todo lo que pasa en las
cuadrillas.
En los pueblos circula la información
de lo que pasa en el retén de Las Lomas, algunos que han pasado han informado
que les preguntan también por “las vaquitas”, en referencia a miembros de la
familia Bautista, a la que pertenecen varios de los fundadores de la
Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de
Catalán.
La organización denunció desde 1998
la destrucción de los bosques y recursos naturales por efecto de la desmedida
explotación forestal. Por eso, sus miembros fueron perseguidos, algunos
encarcelados, por lo menos cuatro asesinados, y sus principales dirigentes: la
coordinadora Eva Alarcón y el presidente Marcial Bautista Valle, desaparecidos
desde el 7 de diciembre de 2011
LAS POLICÍAS.
Después de que se hizo pública la
denuncia de las 10 comunidades de la ruta donde creció la Organización de
Campesinos Ecologistas, el lunes 1 de octubre el vocero de seguridad del
Gobierno del estado, Roberto Álvarez, informó en un boletín de prensa que el
viernes anterior, en la comunidad de La Loma, cerca de El Zapotillal, sicarios
atacaron a policías del estado y efectivos del Ejército, que repelieron la
agresión, y decomisaron armas y vehículos, pero los agresores huyeron.
El 2 de octubre,
el vocero Álvarez Heredia dijo que el
gobierno no tiene identificado al grupo delincuencial que atacó a policías y
soldados en La Loma, ni al que ha irrumpido en varias comunidades, pero afirmó
que hay fuerzas de seguridad en la zona en recorridos de reconocimiento, que
son policías estatales y federales, que buscan ubicar a los agresores tanto de
los pueblos como de los policías y militares.
Sobre esas
declaraciones del vocero de seguridad del gobierno, los representantes de los pueblos, que piden que no se publiquen sus
nombres porque sus vidas están en peligro, dijeron que la presencia de la
policía en la zona no ha sido para proteger a los pueblos, y reiteraron la
denuncia de que los policías estatales han entrado a los pueblos con los
sicarios.
“Andan en conjunto, policías y
sicarios. Si los policías estuvieran protegiendo a los pueblos no entrarían con
los sicarios a catear las casas, a tumbar todo lo que hay, no robarían lo que
encuentran que les gusta. Los que viven en las comunidades que han saqueado ven
cómo entran policías y sicarios juntos”, dijo uno de los representantes de los pueblos.
Informó que los policías que estaban
en Las Lomas hasta hace unos días se retiraron, pero siguen en ese lugar los
sicarios.
“Lo que nosotros vimos es que los
policías entraron con los sicarios, ellos los trajeron, ellos los metieron y
los dejaron en Las Lomas.
“El Nalgas (que es uno de los apodos
de Felipe Torres, lo mismo que El Zeta) venía junto con policías del estado,
venían tres o cuatro camionetas con él, se posesionaron de Las Lomas, al rato
llegó más gente de él, en dos camionetas, se fueron los del estado y los
dejaron ahí. Ese grupo que anduvo aquí es de ellos. La policía del estado es de
ellos, la tienen comprada, son gente de ellos”, insiste.
“La policía que viene con ellos, casa
que se meten y la familia que ya huyó, se llevan todo, y la ropa la dejan
regada por el patio, hasta una alcancía con 2 mil pesos se la robaron, se
llevaron motosierras, bombas, televisiones, muebles, todo lo que les gusta se
lo llevan”, reitera.
Los vecinos no saben si los policías
regresarán. Pero piden que el gobierno dé respuesta a su denuncia, “que el
gobierno ponga cuidado a lo que pasa aquí, que haga algo contra ese grupo de
Felipe Torres y la Familia Michoacana”.
En la denuncia que las comunidades
hicieron el domingo 30 de septiembre, pidieron la intervención del gobierno de
Andrés Manuel López Obrador, y el envío del Ejército, para detener las
agresiones y delitos que cometen los sicarios. Pero no sólo piden la intervención
de López Obrador, piden que el gobierno actual “haga algo”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.