Georgina Morett.
Qué maravilloso es cumplir con lo solicitado cuando no
tenemos ningún costo por hacerlo, y eso está sucediendo en el Instituto
Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos
Personales (INAI).
El pasado 5 de octubre, cuando la senadora y futura secretaria
de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, acudió al INAI para clausurar la Semana
de la Transparencia, el presidente de este Instituto, Francisco Acuña, le
comentó al recibirla que ya tenían un plan de austeridad.
De esta forma, el INAI cumple con las propuestas del
presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y queda bien de cara a los
próximos seis años de gobierno; el único problema es que este plan de
austeridad no tiene que ver con los que reciben los salarios más altos, quienes
mantendrán todas sus prestaciones y, por supuesto, su bono de fin de año.
No, el plan de
austeridad que presentarán los comisionados afecta directamente las
prestaciones de fin de año para los trabajadores y empleados, ya que les niega
el derecho laboral adquirido de recibir vales de despensa por un monto de 20
mil pesos y días adicionales de aguinaldo y gratificaciones.
Es por ello que los
trabajadores han pedido a las autoridades el acta que haga constar esta
decisión patronal de “negar el cumplimiento de derechos laborales adquiridos”,
y solicitan que los comisionados que votarán a favor de esta medida hagan
públicos los argumentos de su voto razonado.
En un documento que han circulado para los trabajadores, aseguran que no los detendrán y que
“interpondrán demandas laborales y amparos contra esta decisión, que refleja el
temor al nuevo gobierno por sus aviadores y abusos cometidos contra la clase
laboral”.
Así o más fácil para
los comisionados: finalmente que se afecten los que menos ganan.
¡Cuidado!
Hay un desequilibrio de fuerzas entre poderes. La Suprema
Corte de Justicia de la Nación ha demostrado que puede destituir a
representantes del Ejecutivo, a través de juicios de amparo.
Pero ahora, el tema puede volverse aún más muy delicado. Un
ejemplo es el de José Manuel Ballesteros, exdelegado de Venustiano Carranza,
porque se le responsabiliza de un incumplimiento de juicio laboral cuando ya
había dejado el cargo; el caso sigue pendiente y, de proceder, tendrán que
preocuparse muchos que tienen expedientes abiertos.
Una de las comisiones que tendrán más trabajo en esta
Legislatura es la de Puntos Constitucionales, ya que le tocará aprobar la
mayoría de las leyes que se requerirán para la cuarta transformación propuesta
por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
La preside el senador chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar,
quien tiene muy clara su responsabilidad, al ser parte de una fracción, que de
hecho definirá los cambios legales sin problemas y los constitucionales con un
poco de negociación.
Uno de los temas que “el jaguar negro”, como se le conoce en
su natal Chiapas, ya incluyó en su programa de trabajo y que será en poco
tiempo una iniciativa, ya que está dentro de los 19 que integran la agenda
consensuada por todos los grupos parlamentarios y que dio a conocer ayer el
presidente de la Jucopo, es la del fuero para legisladores y funcionarios
públicos.
Además, está comprometido con temas como prisión preventiva
oficiosa, los delitos en materia de corrupción y paridad en el sector público.
Habrá que darle seguimiento.
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