Martha Ángeles López es
una joven arquitecta que vive en la colonia Transportistas del municipio de
Chimalhuacán, Estado de México, a unos cuantos kilómetros de donde se construye
el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y del Lago Nabor Carrillo,
un cuerpo de agua de mil hectáreas implementado con el objeto de respetar la
vocación lacustre del Valle de México y del Lago de Texcoco, en donde en 1325
se fundó la ciudad de México-Tenochtitlán.
Martha se preocupa porque
ha escuchado rumores del drenado del lago en el que habitan miles de patos y
otras especies de aves que enriquecen el Valle de México y que, además, protege de inundaciones a los pobladores
cercanos que ya “de por sí” tienen que cuidar sus casas en cada temporal de
lluvias, porque “los ríos tienen memoria” y recorren sus viejos caminos ocultos
bajo la urbanización.
El agua y el Lago Nabor
Carrillo, como su contenedor, dice la joven, están
amenazados por quienes desean continuar con la gran obra millonaria del Nuevo
Aeropuerto Internacional de México (NAIM), que se construye sobre un terreno
blando y bajo el riesgo de inundación, de acuerdo con especialistas.
La carretera y un par de kilómetros de tierra seca separan a
Martha del Lago Nabor Carillo, un
santuario de aves que se extiende sobre un terreno de tierra en el que
distintas tuberías se encuentran para depositar el agua previamente tratada. En
él aún son visibles miles de aves que dibujan trayectorias en el sitio y que
sirve para su descanso luego de volar desde Canadá y Estados Unidos.
Entre los pobladores
del área y el vaso contenedor de lluvia se levanta una cerca que únicamente
permite el acceso de enormes góndolas llenas de tierra y tezontle con las que
–se presume– se tapa el terreno y se construyen caminos que dan salida y
entrada a camiones desde la zona de construcción del NAIM.
En abril de este mismo año, la Comisión Nacional de Agua (Conagua) admitió la conversión del lago en
una pequeña laguna de regulación que no podrá replicar la concentración aviar
actual. Es por ello que organizaciones de la sociedad civil, activistas y académicos
denunciaron el inicio de la desecación del Lago Nabor Carrillo. El daño
provocado por las obras de construcción del Nuevo Aeropuerto no fue anunciado
por ninguna de las evaluadoras del proyecto. Las afectaciones ambientales,
ecológicas y sociales simplemente fueron ignoradas.
José Luis Luege Tamargo, ex
titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y ex
director de la Conagua, argumenta que el Gobierno federal ocultó a los
mexicanos la destrucción del hábitat de un número importante importante de aves
locales y migratorias. La Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto
omitió tanto esa condición como la de los beneficios en el microclima para el
Valle de México, lo cual viola la Ley General del Equilibrio Ecológico y
Protección del Medio Ambiente.
A pesar de la
advertencia de un daño ecológico irreversible que se causaría por la extinción
del único cuerpo de agua vivo en Texcoco, los trabajos continúan y ya han
reducido al 30 por ciento su capacidad total.
El LAGO Y LAS AVES.
En 1965, el ingeniero Nabor Carrillo Flores, ex Rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de 1953 a 1961, propuso un plan
de rescate para la Ciudad de México que desde tiempos histórico sufría de
inundaciones y problemas de desabasto de agua, provocados principalmente por el
crecimiento poblacional y la urbanización que acompaño el proceso.
El Plan Lago de Texcoco tenía el objetivo de crear un sistema
hídrico completo para el almacenamiento y tratamiento del agua del área
metropolitana como una forma de resolver los problemas de hundimiento de la
ciudad. Para ello, se construyó un primer modelo a escala de lo que podría
representar la recuperación de todo el viejo lago. El Lago Nabor Carrillo nació
en 1982 luego de que se colapsaran mil hectáreas para su llenado.
El modelo que para entonces ya era replicado por los
ingenieros Fernando Hiriart, Roberto Garau y Gerardo Cruckshank se convirtió en
la obra más exitosa de recuperación ambiental del país. De manera gradual miles
de aves comenzaron a apropiarse del Nabor por lo que fue reconocida como región
hidrológica prioritaria por parte de la Comisión Nacional para el Conocimiento
y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y como humedal prioritario para la
distribución de aves playeras en México en la Estrategia para la conservación y
Manejo de Aves Playeras y su Hábitat en México (Semarnat 2008).
Patricia Escalante Pliego, bióloga e investigadora de la
UNAM, explicó en entrevista para SinEmbargo que en el Nabor Carrillo llegaron a ser contabilizadas más de 350 mil
aves, alrededor de 250 especies distintas de las cuales 104 son residentes y
146 migratorias o invernales.
Entre las clases
reconocidas se han ubicado tres familias endémicas a los humedales del centro
de México; cinco en la lista roja de la IUCN; 19 especies consideradas en la
NOM-059-ECOL-2010 como en peligro de extinción, amenazadas o en protección
ambiental; 23 más enlistadas como prioritarias para la conservación por la
Semarnat y 199 en el Acta para la Conversación de las Aves migratorias
Neotropicales (NMBCA) .
Especies como el búho
llanero, la mascarita transneovolcánica, el pato mexicano, el rascón azteca y
el chorlito nevado están siendo amenazadas.
“Es una obligación
moral el no permitir que se extingan las especies. Estamos destruyendo
poblaciones de animales con una visión antropocentrista y ecocida. Me preocupo
por las aves que no se pueden defender y que vamos a exterminar”, dijo Escalante Pliego, quien es
especialista en aves y en materia de conservación animal.
La también promotora de la campaña “Yo prefiero el Lago” advirtió que de no revertirse la situación
“las aves morirán”, sin alimento y sin poder tomar un descanso después de la
gran hazaña que representa cruzar dos países.
El investigador Fernando Córdova, doctor en Ecología también
por la UNAM, ha explicado en diversos
foros que para evitar esta clase de riesgos para la fauna y la flora, las
normas internacionales establecen un mínimo de ocho kilómetros entre un
aeropuerto y un cuerpo de agua, norma que no corresponde con el kilómetro y
medio existente entre el NAIM y el Lago Nabor Carrillo.
Ignorar lo que ocurre
con el lago dañará a los animales que lo han convertido en su hábitat, insisten
los especialistas. A su vez tendrá fuertes consecuencias para el Valle de
México, ya que el Nabor Carrillo se comporta como un vaso contenedor de
precipitación que regula la temperatura del área.De acuerdo con algunos
especialistas acabar con el lago aumentará el problema del agua, ya
catastrófico para una cuenca que tiene un déficit de recarga de sus mantos
acuíferos de 6 mil 103 metroc cúbicos por sefgundo (m3/s), y que presenta
inundaciones y problemas de desabasto en diferentes épocas del año.
LOS PROBLEMAS HIDRÍCOS.
Las causas de
inundaciones y de las desigualdades en abastecimiento de agua en el Valle de
México es la sobreexplotación de los mantos acuíferos y la falta de
infiltración de agua de lluvia. En esta zona caen al año alrededor de 45 mil
358 metros cúbicos por segundo (m3/s) de precipitación, de esta cantidad sólo
el 11 por ciento se filtra a los mantos acuíferos –10 mil 685 m3/s… mientras
que se extraen para consumo 16 mil 788 m3/s.
El Lago Nabor Carrillo
es una de las únicas fuentes captadoras de lluvia –con una capacidad de 12
hectómetros cúbicos (hm3)– que ofrece una alternativa al problema de gestión de
aguas, el mal aprovechamiento de la precipitación que se conjuga con la
sobreexplotación, por lo que su desecación lleva implícita una disyuntiva: o
seguridad hídrica o aeropuerto.
El hectómetro cúbico equivale a un Gigalitro (mil millones de
litros) y por ser una unidad de medida de alta envergadura se usa para definir
la capacidad de los embalses o de los trasvases de agua.
Miguel Ángel Montoya, consultor independiente que asesoró la
incorporación del Derecho Humano al Agua al Artículo 4 de la Constitución
Mexicana, explica que este cuerpo de
agua es una barrera natural contra las inundaciones, que a la vez produce
corrientes de aire benéficas para todo el Valle de México, el cual se
caracteriza por un exceso de cemento que ha aumentado su temperatura.
“La desecación no es
aislada, lo están disecando para que sea útil al aeropuerto”, dijo Oscar Monroy
En el Lago de Texcoco
confluyen nueve ríos del Oriente del Valle que serán saneados; es decir,
entubados y encausados, con el objeto de no permitir inundaciones en el área
del aeropuerto. Dicho tratamiento, explica el investigador, traerá problemas de
sobre carga para el sistema hidráulico del que depende la Ciudad de México. La
pretensión es que toda esa agua que de manera natural va a Texcoco salga por el
Túnel Emisor Oriente, una obra inacabada presupuestada en 9 millones de pesos,
pero en la que ya se ha invertido 46 millones.
“Dependeremos de tubos
y bombas para sacar el agua del Valle pero, ¿con qué costo energético?”, expuso Oscar Monroy, ex Rector de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)
Oscar Monroy, académico del departamento de Biotecnología de
la UAM, coincidió que encausar el agua
del oriente y el poniente será una gran carga para el drenaje profundo. Por lo
que se tendrá que recurrir al bombeo para la movilización, lo que a su vez
aumentará los costos monetarios, pero también los energéticos ya que se
requerirá de más petróleo para el funcionamiento del sistema.
A lo anterior habrá
que sumar la demanda de agua que se producirá al urbanizar los 3.7 kilómetros
que rodean al NAIM y que podrían dejar en desventaja con el suministro a las
comunidades cercanas como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Iztacalco o Iztapalapa.
El VALLE, EL CLIMA Y LA CONTAMINACIÓN.
Los lagos funcionan
como reguladores térmicos de sus áreas adyacentes. Durante más de 20 años, el
Lago Nabor Carrillo ha contribuido al control del clima del área metropolitana,
por lo que su desaparición tendrá un impacto directo en la zona.
En la investigación La importancia de la cobertura del suelo
en el pronóstico del tiempo realizada por del Centro de Ciencias de la
Atmósfera (CCA) de la UNAM, se determinó que la desaparición de los lagos
ubicados en la zona metropolitana ha incrementado la temperatura en los últimos
500 años de 1.4 a 5.2 grados centígrados en épocas de secas y de 1.0 a 5.7 en
periodo de lluvias, lo que provoca días más calurosos.
De acuerdo con los datos ofrecidos por Omar Arellano,
integrante de los Científicos Comprometidos por la Sociedad, en los últimos 15 años la temperatura ha
aumentado 2 grados centígrados, porcentaje que irá en ascenso en caso de
construirse el aeropuerto y su zona urbana.
Aunado a esto tendrá
que considerarse que urbanizar el área traerá consigo problemas como el
deterioro de la calidad del aire que, de acuerdo con el investigador, ya ha
resultado afectado con las primeras construcciones. El dióxido de azufre (SO2)
ha aumentado un 12.5 por ciento, mientras que los óxidos de nitrógeno (NOx) un
64. 9 por ciento; ambas sustancias con consideradas tóxicas para la salud
humana cuando rebasan apenas el 10 por ciento de emisión.
AFECTACIONES SOCIOAMBIENTALES.
Las consecuencias más
visibles e inmediatas para los pobladores de las áreas cercanas son las
inundaciones. Miguel
Ángel Montoya afirma que estas lograrán
afectar a los municipios mexiquenses de Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Los
Reyes, Ixtapaluca, Ecatepec, así como las alcaldías de Iztacalco, Iztapalapa y
Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México.
Los efectos se vivirán
de manera gradual en todo el Valle de México, sin embargo, algunas
comunidades ya experimentan las consecuencias de la construcción del NAIM y del
desecamiento del lago y entubamiento de ríos.
La investigadora del CRIM-UNAM, Fernanda Paz, reconoce tres ejes de afectaciones
directas: la extracción directa de tezontle, el que se presume se usa para dar
estar estabilidad al terreno del aeropuerto y para tapar el lago; el transporte
del material dañino y las afectaciones por disposición de los lodos tóxicos.
En Texcoco se han
llegado a contabilizar 150 minas para la extracción de tezontle y basalto, la
mayoría de ellas ilegales. De dichas excavaciones se saca la tierra que se
transporta a través de góndolas que pasan las 24 horas del día por la calles de
la región, produciendo ruido y daños a las carreteras, y dejando esporas de
polvo que causan enfermedades respiratorias.
Algunos de estos
agujeros también son usados de manera ilegal para soltar los lodos tóxicos que
resultan de la extracción de la tierra y que quedan a la intemperie soltando
sustancias tóxicas sin ningún control.
Las consecuencias de
acabar con el lago han sido denunciadas por los pobladores de Texcoco, por lo
que han iniciado un movimiento ciudadano de oposición que ha tenido diferentes
salidas, entre ellas la campaña Yo prefiero el Lago que de la mano de
académicos denuncia el ecocidio. Por otro lado, desde el pasado 2 de junio los
vecinos de la comunidad Trinidad, en Texcoco, han alertado sobre la
desaparición de flora y fauna que crece a la orilla de los ríos que ya se están
recubriendo con cemento.
Los ríos Teotihuacán,
Papalotla, Xalapango, Coxcacoaco, Texcoco, Chapingo, San Bernardino, Santa
Mónica y Coatepec –que actualmente desembocan en el Lago de Texcoco– son parte
del Plan de regulación y saneamiento de ríos del Oriente, obra complementaria
al Nuevo Aeropuerto Internacional de México que dejará fuera las áreas verdes
necesarias para completar los ciclos de agua, incluido su almacenamiento,
además de que controlan los niveles de contaminación.
La extinción del Lago
Nabor Carrillo no es un fenómeno aislado, insisten los investigadores. Por el contrario,
es parte de todo un gran entramado que ha causado dañado al ambiente y los
pobladores que dependen de él, ALERTAN.

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