Aunque no existen cifras precisas
sobre el fenómeno, se estima que en México, por lo menos medio millón de
personas son víctimas de trata, en la variante de explotación sexual, a través
del llamado oficio más antiguo del mundo, que con el paso del tiempo ha
cambiado su forma de operar y respaldándose en los avances tecnológicos.
La prostitución sigue siendo un como
un lucrativo negocio ahora gracias a la telefonía celular, la Internet y las
redes sociales. Lo de hoy es la búsqueda en la Red de redes, donde existen
páginas completas con fotografías de mujeres y varones que ofertan placer de
acuerdo con las necesidades económicas o las fantasías de sexo-consumidores.
Un telefonema, un mensaje de
WhatsApp, una conversación por messenger o un chat por Internet bastan para
conectar a un adicto a la prostitución con quien habrá de ser su sparring
sexual a cualquier hora del día. Por desgracia, dentro de la cifra de 500 mil
víctimas de trata de personas en este ámbito, se calcula que unos 70 mil son
menores de 18 años.
Los nuevos
esquemas tecnológicos han facilitado el
surgimiento de nuevas redes de prostitución, e incluso fomentado la iniciación
de personas de manera espontánea en sus cuentas de Facebook o en páginas web de
búsqueda de pareja, donde conocen a personas de mediana o avanzada edad que
sufragan sus gastos a cambio de compañía o favores sexuales. Desde siempre se
advertía la presencia de hombres mayores buscando relacionarse con jovencitas,
y hoy mujeres maduras también buscan a varones muy jóvenes.
FÁCIL
INVOLUCRARSE.
María Elena nunca se prostituyó, por
lo menos no sexualmente. Siempre aparentó una edad superior a la que realmente
tenía. Por eso jóvenes meretrices la describían como una “señora mayor”, a
pesar de tener 37 años. En 2015, urgida por los apremios económicos en casa, se
vio en la necesidad de buscar un empleo y lo encontró en una casa de citas en
Acapulco, Guerrero, adonde ingresó como afanadora y cocinera.
“Doña Nena”, como le conocieron las
“muchachas”, asegura que no sabía que se trataba de un negocio de prostitución,
sino hasta después de sus primeras semanas en que hacía de comer y el aseo a
las habitaciones de las chicas. Con el tiempo se le agregaron funciones como
contestar el teléfono y hacer las citas. Ya entrados en confianza, los dueños
del burdel le encargaron ser la tesorera del dinero ilícito.
Hoy existen indicios de que la mujer,
junto con otras personas, alojaba dentro de una finca a por lo menos doce de
las víctimas de trata y explotación sexual, aunque para ella sólo se trataba de
un trabajo cualquiera. Es procesada penalmente al comprobarse que las chicas
laboraban como sexoservidoras y eran enviadas a varios domicilios para atender
clientes.
Además de dejar el 50 por ciento del
dinero recabado con el comercio sexual, las chicas tenían que pagar a Elena de
50 a 60 pesos por cada comida y 100 pesos semanales por el aseo de sus
habitaciones cada una. La ahora encausada se encargaba de recibir a las jóvenes
enganchadas, pedirles que se cambiaran de ropa e indicarles lo que debían
hacer.
El señalamiento de las trabajadoras
sexuales la hundió. “Doña Nena” respondía vía telefónica a los clientes y
determinaba que una terna de las jovencitas acudiera adonde el solicitante la
requería para que eligiera a una de ellas. Las no elegidas regresaban con el
taxista que las llevaba y con el dinero cobrado por el “trabajo” de su
compañera que se había quedado en algún hotel. El dinero era dejado en una
libreta con la anotación correspondiente, o se lo daban a Elena para que lo
guardara.
La red, que tenía varias casas
similares, se promocionaba a través de una página de internet denominada
Mileroticos.com, en cuyo contenido aparecían infinidad de fotografías y datos
de contacto de chicas, clasificadas por regiones o estados de la República. Las
fotos se las tomaban a las víctimas con sus teléfonos celulares.
Datos de la
explotación sexual:
–Incentiva el secuestro de personas.
–Ocasiona problemas de salud en la
población.
–Genera abuso en menores de edad.
–500 mil personas son explotadas
sexualmente.
–93 por ciento de las víctimas son
mujeres.
–26 por ciento de las víctimas son
menores de edad.
“ALTO
CRITERIO”
Miles de personas, principalmente
mujeres, son enganchadas para traficar con sus cuerpos. Algunas son atraídas
con engañosos anuncios que ofrecen empleos como “mesera”, “camarera” o algún
otro. Sin embargo, algunas más son reclutadas directamente a sabiendas que el
anhelado trabajo es como sexoservidora, con todos los riesgos que ello implica,
pero anteponiendo -en la mayoría de los casos- su necesidad económica.
Margarita o
“Violet” -su nombre de prostituta- fue
atraída por un aviso de ocasión en internet solicitando “chicas con alto
criterio”. Ofrecían un sueldo de 3 mil a 5 mil pesos semanales. Se enteró de
que el trabajo era de escort o masajista y que debía tener sexo con los
clientes a cambio de dinero. Desde Michoacán se trasladó a Guerrero sin
dudarlo.
Fue recibida en unos departamentos
donde había una alberca y le alojaron junto con otras dos mujeres, una de ellas
embarazada. Allí le explicaron que el servicio funcionaba a través de llamadas
telefónicas que ellas mismas contestarían y un taxista las llevaría al sitio
requerido por el cliente. La tarifa de la labor sexual iba desde los 600, 800 y
hasta mil pesos la hora, dependiendo del presupuesto y perversiones a
satisfacer del pagador; mil 500 pesos las dos horas.
La constante de este tipo de empresas
clandestinas consiste en cambiar de domicilio para no ser descubiertas, por lo
que las víctimas de la explotación sexual no se adaptan plenamente a un solo
lugar. Tampoco las sexoservidoras llegan a conocer a los verdaderos patrones,
únicamente a intermediarios, quienes realmente operan el negocio.
El dinero para la paga les es
remitido los domingos por la madrugada. Se les deja el efectivo a cada una de
las sexoservidoras en un sobre amarillo en una mesa del comedor. De ahí deberán
pagar su estancia, aseo y alimentos a la persona que les atiende. Además,
liquidarán el costo de los servicios de taxi que reciben.
ZONA DIVAS.
La historia reciente más conocida es
la de Zona Divas, en el Estado de México, una red internacional de prostitución
que traía a México a mujeres de diversos países para explotarlas sexualmente y
obtener un lucro indebido. Aunque fue denunciada de manera anónima en junio de
2015, todavía en este año hubo acciones para concluir su desmantelamiento por
parte de la Policía Federal.
Además de la
denuncia, se contó con agentes
masculinos y femeninos de la corporación infiltrados en hoteles de la zona de
la Condesa, entre ellos el hotel Gran Vía, donde se advirtió que personal de
las hosterías estaba involucrado con la organización criminal, pues llevaban
dinero de dádivas que complementaban sus ingresos. Se detectó a mujeres con
acento extranjero en habitaciones y pasillos, a quienes el propietario
autorizaba quedarse en el lugar, pues le atraían clientela.
Estaban implicados el gerente, la
contadora y tres recepcionistas, entre otros que conseguían a mujeres que
proporcionaban servicios sexuales a los clientes, a quienes mostraban
fotografías de chicas desde un celular y ellos hacían su solicitud. Así, entre
febrero y abril de 2017 se logró rescatar a 18 sexoservidoras prácticamente
esclavizadas, entre ellas venezolanas, colombianas y paraguayas, quienes
aportaron importantes datos a la carpeta de investigación.
En abril de 2018 fue detenida la
administradora del portal Zona Divas, Evelyn “N”, de 34 años, quien hacía
firmar ventajosos contratos a las víctimas, aprovechando su estatus migratorio,
además de cobrar 8 mil pesos -obligatorios- a cada una por anunciarse. Fue
consignada por el delito de trata de personas y espera proceso en el penal
femenil de Santa Martha Acatitla.
A raíz de ese escándalo, la página
Zona Divas informó en un breve comunicado que, como “empresa socialmente
responsable” y en cooperación con las autoridades, decidió suspender
actividades. Dicho portal de internet es señalado por anunciar los servicios de
escorts, acompañantes y modelos principalmente extranjeras con fines de
explotación sexual. El sitio se ha visto involucrado en el asesinato de por lo
menos cinco mujeres que han sido encontradas en distintos cuartos de hoteles de
la Ciudad de México.
En julio reciente fue detenida y
vinculada a proceso por el delito de trata de personas, la ciudadana paraguaya
Graciela “N”, señalada como reclutadora de esa página web. Luego, en agosto,
fue atrapado Guillermo “N”, a quien se acusa de ser uno de los operadores de la
misma banda de lenones. Y finalmente, en los últimos días el mismo mes, la
Policía Federal capturó a Armando “N”, fotógrafo que presuntamente obligaba a
las víctimas a tomarse imágenes desnudas o en lencería mientras estaban
privadas de su libertad. Asimismo, está acusado de abusar de algunas de ellas
durante las sesiones fotográficas.
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