La administración de
Enrique Peña Nieto es la que se encargó de implementar la Reforma Laboral que
heredó de Felipe Calderón Hinojosa. El saldo es claro: el 63 por ciento de la
población asalariada de México gana de uno a tres salarios mínimos.
De 2013 a 2018 se
crearon 4 millones 676 mil 314 empleos con un salario de uno a dos salarios
mínimos. En el mismo periodo se perdieron 2 millones 348 mil 898 empleos que
ofrecían mínimo más de dos salarios mínimos y hasta más de cinco salarios
mínimos, según el informe “El sexenio del empleo precario y los bajos
salarios”, elaborado
por el Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE) de la
Universidad Iberoamericana Ciudad de México, y del Observatorio de Salarios de
la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y de Puebla.
Estas cifras publicadas en la recta final de la
administración del Presidente Peña Nieto son consideradas el balance final del
primer sexenio en que se puso a prueba la Reforma Laboral.
El grupo de
investigadores de esas instituciones coincidieron en que se crearon empleos
precarios y se perdieron los mejor remunerados, lo que indica que no solo se
afectó a la población con menor nivel educativo, sino que la flexibilidad
laboral y la oferta al extranjero de mano de obra barata, también terminó por
afectar a la población con mejor preparación académica.
El estudio realizado a partir de los datos de la Encuesta Nacional
de Ocupación y Empleo (ENOE) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística
y Geografía (Inegi), muestra que los
empleos que ofrecen un sueldo de un salario mínimo, ubicado en 2018 en 88.36
pesos, crecieron 1 millón 486 mil 566; los que ofrecen más de uno y hasta dos,
lo hicieron en 3 millones 189 mil 748.
Luego viene la disparidad en las cifras: hubo 251 mil 520 menos empleos que ofrecían más de dos y hasta tres
salarios mínimos; 1 millón 058 mil 065 menos empleos de más de tres y hasta
cinco salarios mínimos y 1 millón 039 mil 213 menos empleos de más de cinco
salarios mínimos.
“El 60 por ciento de
los trabajadores asalariados viven en condiciones de precariedad: no tienen
seguridad social, prestaciones de ley, contratación definitiva, laboran más de
8 horas y reciben remuneraciones debajo de la línea de pobreza del Consejo
Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)”, señala el estudio.
Y seis años después, la
Reforma Laboral sería uno de los elementos clave en la persistencia de la
pobreza, ya que el 64 por ciento de los trabajadores perciben entre 1 y 3
salarios mínimos, cuando de acuerdo al Coneval, se requieren de 4 salarios
mínimos para que un hogar promedio de cuatro personas no caiga debajo de la
línea de pobreza monetaria.
“La política laboral de
este sexenio viene con la inercia de la inclusión de México en el mercado
internacional como país de bajos salarios. La Reforma Laboral fortaleció la
contratación y el despido a bajo costo e incluyó el outsourcing como un
mecanismo central. Le quitó derechos a los trabajadores y es un desastre en
materia de desarrollo. Lo único que ha generado es la persistencia de grandes
capas de población trabajadora en la situación de pobreza: outsourcing, Reforma
Laboral, el mercado internacional, son una bomba atómica que aplicó el gobierno
de Peña Nieto: generación de empleos precarios, cuyo resultado es la
persistencia de la pobreza y la desigualdad en el México del siglo XXI”, comentó Miguel Reyes Hernández,
director del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana.
EL ALTO COSTO DE LA REFORMA.
El informe se centra en
que los empleos que se están creando son de mini salarios y los empleos que han
disminuido son los de la parte media hacia arriba.
Según los números del Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS), en lo que va del sexenio de Peña Nieto, se generaron 3.5 millones de
nuevos empleos, pero no se sabe si cada afiliación al IMSS representa un nuevo
empleo o la formalización de uno ya existente, además de que la mayoría de esos empleos creados ofrecen salarios de
entre uno y tres salarios mínimos.
Datos de México ¿Cómo vamos? señalan que la informalidad en el país es más alta que en otras
regiones con PIB per cápita similar; incluso hay menos informalidad en
Venezuela, Chile, Brasil y México está casi al nivel de Colombia y El Salvador.
Por esta razón, el
crecimiento de afiliados al IMSS parece “atípico” si se compara con el
crecimiento del PIB real.
Y con los nuevos datos,
lo que se pone en duda es la calidad de esos empleos creados. ¿Qué es lo que
hace un gobierno para que el resultado sea ese?
De acuerdo con Reyes Hernández, en el sexenio de Peña se conjuntaron varias cosas. Primero, la inercia
que ya venía arrastrando de los sexenios anteriores con la inserción de México
al mercado internacional con la oferta de los bajos salarios, es decir, cuando
se decide que la principal arma de competitividad será la mano de obra barata,
“no la inversión en tecnología ni infraestructura, sino las bajas
remuneraciones”, explicó el investigador.
Eso marcó la tendencia
de los “nuevos empleos” o de la demanda de empleos. Éstos serían en la
manufacturera, la construcción, el comercio, en servicios y el sector primario
–como jornalero agrícola, en comercios y restaurantes, en servicios de
recolección de basura y limpieza–. Esos empleos son de baja remuneración y
no requieren que el personal sea altamente calificado, que tenga maestría y
doctorado.
México se ubica en el
último lugar de los 35 países que integran la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE) donde la mano de obra fue la peor pagada
durante 2016, ya que se paga un promedio de 14.63 dólares (la media es de 50.21
dólares).
Esa es una inercia que
viene de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón; Peña no la modifica.
“En donde sí hay un
punto que le agrega Peña y que es la razón por la que registra una creación de
empleos elevada, es que con él se aplica la Reforma Laboral. Con la inserción
al mercado laboral, se empieza a contratar personal temporal bajo esa nueva ley
que permite ahorrar en los costos de contratación y despido. Ahí es donde viene
el boom: yo te contrato con uno o dos salarios mínimos y te pago por fuera
–esto tendría que revisarlo el SAT– con outsourcing o en efectivo, una
compensación mayor. Yo te contrato con uno o dos salarios mínimos y si es un
trabajo un poco más calificado, te pago por outsourcing lo demás o en efectivo
o en honorarios”,
sostuvo Reyes.
Este es un tipo de
“formalización”, que se generó. Las empresas registran a los empleados con uno
o dos salarios para cotizar más bajo en el Seguro Social y por otro lado pagan
con outsourcing o en efectivo para que compense lo que realmente debería ganar
un empleado.
“Esa irregularidad,
tendría la nueva administración como reto, identificar quiénes o qué empresas
están bajo esa modalidad simulando pagar uno o dos salarios mínimos cuando realmente
lo que se debe pagar son cuatro o cinco. Hacer eso le evita al empleador pagar
ahorros para el retiro, la seguridad social por una cotización de cinco
salarios. Están ocurriendo fenómenos que la autoridad que entra deberá de
investigar. Esa aplicación de la Reforma Laboral es la que se está abusando del
outsourcing y de los contratos por honorarios. Así se evitan pagar tantas
contribuciones a la seguridad social, el ahorro para el retiro e impuestos”, agregó el investigador.
La población joven de entre 15 a 29 años se encuentra en el
grupo más vulnerable de trabajadores en México. De acuerdo con el Observatorio, el 81 por ciento de ellos no tiene un
salario digno, suficiente y mínimo que garantice el cumplimiento del Artículo
123 Constitucional.
Respecto a la seguridad
social, 8 millones 795 mil 702 jóvenes, el 59.8 por ciento, no cuenta con ella;
mientras que 4 millones 507 mil 233, el 30.2 por ciento, sí goza de esta
prestación de Ley. Sobre las prestaciones mínimas de ley y más, el 40.3 por ciento
de la población trabajadora mayor de 15 años cuenta con algún beneficio
laboral, superior al 37.4 por ciento que mostraban en 2005. Los trabajadores
sin prestación alguna que para 2005 eran el 45.5 por ciento, en 2017 fue de
42.4 por ciento.
En cuanto a los
jóvenes, ocurre una situación similar a la de la seguridad social, donde ser
joven es garante de no contar con derechos. Sólo el 31.9 por ciento de los
jóvenes cuentan con las prestaciones mínimas de ley y el 50.6 por ciento no
tiene prestación alguna.
El outsourcing está
permitido, lo que no es la simulación, recalcó Reyes. Si al
trabajador se le va a pagar cinco salarios, no se le tiene que registrar un
salario mínimo en el seguro social registrándolo legalmente y darle el resto
del dinero por otra vía, “es una simulación y se están evadiendo impuestos y
contribuciones a la seguridad social. Eso sí es algo ilegal y debe haber
sanción para esas empresas que recurren a este tipo de prácticas”.
Esas prácticas también
tienen implicaciones en la pobreza, ya que el Coneval identifica a la población
en situación de pobreza si alguien no tiene por lo menos tres de los derechos
sociales y está debajo del nivel de los ingresos. Ese tipo de contratación de
outsourcing priva a los trabajadores de ciertos derechos mínimos.
“Entonces la
precariedad laboral es la que está abonando a que la pobreza en México no se
resuelva, que sea persistente.
Estas prácticas no solo afectaron a la población que percibe
salarios bajos por su preparación académica, sino que también arrastró a los de mayor preparación. De acuerdo con el
informe, en el centro y norte del país, donde las actividades económicas exigen
más calificación en comparación con el sur del país, se registró una reducción
salarial proporcionalmente mayor al promedio nacional.
Reyes señaló que eso
se dio en las actividades donde se demanda trabajo con más educación y en las
plazas con más antigüedad. En las plazas en las que se podía ganar seis
salarios mínimos, se cambiaron a outsorucing con cuatro salarios y sin
antigüedad.
“En el norte, con la
entrada del outsourcing hubo una reconfiguración de todo el empleo y una
pérdida de capacidad de negociación de los trabajadores al no haber sindicatos
fuertes e independientes en estas empresas, ubicadas en el centro y norte del
país en las zonas industriales”, concluyó.

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