Georgina
Morett.
Además de
los recortes al gasto corriente por la disminución salarial de los altos
funcionarios públicos, el nuevo gobierno
podrá disponer de algunos otros montos establecidos en el Presupuesto, como los
ramos 23, 20 y parte 33.
El presupuesto del Ramo 20 es de
106,645 millones 504 mil 28 pesos, el del Ramo 23 es de 107,189 millones 207
mil 512 pesos y el del Ramo 33, en las áreas que son susceptibles de recorte,
asciende a 57,135 millones 500 mil pesos de acuerdo con el Presupuesto de
Egresos de la Federación 2018; es decir, un total de 270,970 millones 211 mil
540 pesos.
De hecho, el
coordinador de los diputados de Morena, Mario
Delgado, señaló que le propuso al futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa,
desaparecer el Ramo 23, utilizado para el reparto de “moches” y el uso discrecional
de recursos, cuya su finalidad es otorgar recursos a Entidades Federativas y
Municipios a través de fondos específicos.
En este ramo está el Fondo de
Desastres Naturales, el Programa para el Rescate de Acapulco Tradicional, el
Fondo Metropolitano, y el de Capitalidad. Además del Programa de Separación
Laboral, los subsidios para las tarifas eléctricas, que tienen recursos por 50
mil millones de pesos, y en este año el Fondo para la Transición, entre otros.
Y estos fondos que responden al
momento político pueden ser removidos del Presupuesto, sin mayor problema para
orientarse a las prioridades del presidente electo Andrés Manuel López Obrador,
como la Pensión Universal para Adultos Mayores, que tendrá un costo aproximado
de 118,968 millones 198 mil 720 pesos; es decir, 11 mil millones más que el
Ramo 23.
El Ramo 20 es el que se refiere a
Desarrollo Social y en él están los programas como Prospera y el Instituto
Nacional de las Personas Adultas Mayores, entre otros.
Simplemente en las delegaciones de
Sedesol en los estados se tienen presupuestados 6,661 millones 17 mil 302
pesos, cantidad
dividida entre seis diferentes programas; en dicho rubro se pueden dar ahorros
importantes, sólo con quitar la burocracia.
Estos recursos podrán utilizarse, por
ejemplo, para el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que tendrá un costo
aproximado de 110 mil millones de pesos; es decir, que sólo le restarían cuatro
mil millones si desaparece este fondo.
Claro que han dicho que se mantendría
Prospera, que es poco menos de la mitad del Fondo, ya que tiene un presupuesto
de 46 mil 396 millones de pesos.
Y por último
el Ramo 33, denominado de Aportaciones
Federales para Entidades Federativas y Municipios, que tiene en total un
presupuesto para 2018 de 686,525 millones 945 mil 114 pesos.
En definitiva,
de este fondo sería imposible quitar
todo lo que se refiere al Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y
Gasto Operativo (FONE), que son casi 369 mil millones; el Fondo de Aportaciones
para los Servicios de Salud (FASA), que son 93 mil millones; el Fondo de
Aportaciones para la Educación Tecnológica y de Adultos (FAETA), que cuenta con
casi siete mil millones.
Y los que podrían desaparecer son los de
Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas (FAFEF), 40
mil millones; Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), casi
73 mil millones, y Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los
Municipios y de las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal
(Fortamun), con casi 74 mil millones de pesos.
Estos son
algunos de los ramos del Presupuesto de donde podrá echar mano el próximo
gobierno, el problema es que no será suficiente.
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