Sanjuana Martínez.
“No los queremos, que regresen a su país”, “¿Por qué no te
los llevas a tu casa?”, “En México ya somos demasiados pobres”, “El país no
puede ni con los mexicanos, menos con ellos”, “Primero ayuda a tus
connacionales de Chiapas”, “La mayoría son delincuentes”, “Son ilegales y
atacaron a nuestros policías”, “Que no entren, se van a quedar en México
delinquiendo”, “Hasta que el Gobierno saque de la miseria a los mexicanos,
podrá aceptar migrantes”, “No soy racista, ni clasista, pero tengo sentido
común, no hay condiciones para recibirlos”, “Hipócrita, en lugar de defender
migrantes, defiende a los indígenas mexicanos desplazados”, “México es un país
pobre, no tiene para albergarlos”, “Dales tú trabajo, refugio y alimento, si
no, que se regresen a su país”, “Primero los de dentro que los de afuera”, “No
podemos mantener migrantes, porque no podemos con los nuestros”, “No es
xenofobia, es respeto que deben tener por México”, “No debemos meternos en problemas
si no resolvemos los nuestros, qué se vayan”, “Si los dejan entrar, aumentarán
los huachicoleros y el crimen organizado”, “Estos migrantes serán reclutados
por los cárteles”, “Nuestra nación debe ser respetada y que no entre ningún
extranjero”, “Abre un albergue y con tu dinero dales de comer”, “Si abren la
frontera les van a dar trabajo y ¿qué pasará con los mexicanos?”, “¿Quieres
ayudar a los migrantes? Empieza por ayudar a los indigentes mexicanos”, “Tú
eres la xenofóbica porque prefieres a los migrantes que ayudar a tu propio
pueblo”, “Tú eres racista, porque desprecias tu propia raza y prefieres a los
migrantes”, “Los hospitales están desbordados, ya no hay cupo en las escuelas,
no podemos recibirlos”, “Son violadores, rateros, los migrantes son gente
mala”, “Son unos oportunistas, aquí hay mucha pobreza que regresen a su país”,
“La gran diferencia entre mexicanos y centroamericanos es la siguiente:
mexicanos en EU trabajan en lo que sea; centroamericanos delinquen o
limosnean”, “Nos van a quitar los empleos”, “Los mexicanos apenas sobreviven
con sus 88 pesos al día y no habrá empleos para todos”, “No podemos dar entrada
a miles de personas en pobreza extrema, ya hay mucha pobreza en México”, “Si
entran habrá aumento demográfico y no hay políticas públicas para ellos”, “Son
ilegales, hay que hacer valer la soberanía nacional con documentación”, “Que su
país se haga cargo de ellos, nosotros no tenemos la culpa”, “Su calidad de vida
mejor, no puede pasar a base de invasión a la fuerza y a la costa de la
tranquilidad de los mexicanos”…
Estos y miles de
comentarios más he recibido en mis redes sociales sobre la caravana de
migrantes. ¿Así o más racistas los mexicanos? ¿Así o más similares a Donald
Trump? ¿Así o más clasistas? ¿Así o más xenófobos?
Es impresionante la
gran cantidad de mexicanos que han asimilado como propio el discurso de odio
contra los mexicanos. Ahora son mexicanos los que odian a nuestros hermanos
centroamericanos. ¡Increíble, pero cierto! Hay mexicanos con los mismos
argumentos utilizados contra nosotros en Estados Unidos. Pareciera que algunos
de estos mexicanos forman parte del Ku Kus Klan (KKK).
Más que el discurso
represivo de Enrique Peña Nieto, que era previsible, me preocupa esta
manifiesta xenofobia a mis compatriotas. Una xenofobia que francamente no
entiendo, ni entenderé.
No se puede poner
puertas al hambre. Migrar es un derecho. Todos hemos sido migrantes alguna vez
en nuestras vidas o bien, venimos de migrantes o tenemos parientes migrantes,
entonces pregunto: ¿por qué tanto odio contra los hondureños, contra los
centroamericanos?, ¿acaso no es el mismo odio que sufren nuestros compatriotas
en Estados Unidos?
Jamás pensé ver al
Gobierno mexicano haciendo el trabajo sucio de Estados Unidos, jamás pensé ver
a los policías mexicanos defendiendo las posturas de Donald Trump, un presidente
racista, xenófobo que odia a los mexicanos y que ahora felicita a los mexicanos
por estar haciendo muy bien su trabajo: “Quiero agradecer a México. México ha sido increíble. Y los
líderes de México. ¿Saben por qué? Porque ahora México respeta el liderazgo de
Estados Unidos”, dijo Trump. ¡Qué horror! Ahora el presidente estadounidense
felicita al Gobierno mexicano.
No es nuestro deber
hacer el trabajo sucio a Estados Unidos. La caravana migrante compuesta por
niños, mujeres y hombres pretende solo pasar por nuestro país y para ello se
deben abrir las puertas. Todas las fronteras son imaginarias. Abran el paso a
los migrantes. Ellos tienen derecho al libre tránsito porque ningún ser humano
es ilegal.
Sólo quiero recordar algo, antes de que empiecen a lanzarme insultos: nadie deja su hogar y su
país por gusto. Todo aquel que se forzado a desplazarse lo hace por necesidad.
No perdamos de vista nuestra obligación de respetar la Doctrina Estrada. La
tradición mexicana centrada en la política exterior de México vigente desde
1930: el principio de resolución pacífica de los diferendos internacionales y
el rechazo absoluto del uso de la fuerza. Además, tenemos un principio de no
intervención.
Por lo tanto, de
acuerdo a nuestra tradición diplomática, no deberíamos intervenir para nada en
un conflicto entre Estados Unidos y la caravana migrante que solamente quiere
pasar hacia su sueño americano. Tienen derecho a hacerlo y también a quedarse.
Abrir las fronteras, es también acoger a todos aquellos
quieran quedarse. Así como el Presidente Lázaro Cárdenas recibió a miles de
españoles entre 1939 a 1942. México acogió entre 20 mil y 25 mil refugiados
españoles.
Nuestra historia es
clara: somos un país de acogida. El racismo no debe tener cabida en nuestra
raza. Recibamos a nuestros hermanos migrantes con el corazón y los brazos
abiertos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.