Javier Risco.
Hace 20 días, después de una reunión con el gobernador electo
de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, Andrés Manuel López Obrador -¿invitó?, ¿anunció?,
¿prometió? aún no lo tengo claro– que desde su gobierno en transición habría
imparcialidad frente a la encuesta que decidiría el futuro del Nuevo Aeropuerto
Internacional de México: “Lo que se está recomendando es que se informe y que,
en el caso nuestro, de manera imparcial. En mi carácter de Presidente electo mi
recomendación es que actuemos con imparcialidad, que se informe a los
ciudadanos los pros y los contras”.
Tres semanas después podemos afirmar que no hubo nada más
alejado que estas palabras, en primer lugar, miembros relevantes de su equipo
se han pronunciado a favor de Santa Lucía alegando la pluralidad dentro del
movimiento, y en segundo, los ciudadanos no están informados de la consulta.
Primero, aquí unas muestras de la imparcialidad prometida
–ojo, el Presidente electo pudo haberse ahorrado las palabras y haber seguido
con su cargada por la decisión de cancelar Texcoco, pero bueno, la promesa se
quedó guardada en los micrófonos de la prensa– por eso las rescato:
• Javier Jiménez Espriú, próximo Secretario de Comunicaciones
y transportes, aseguró el 11 de octubre pasado que existe viabilidad y
factibilidad para que operen al mismo tiempo el Aeropuerto Internacional de la
Ciudad de México (AICM) y las dos pistas en la Base Militar de Santa Lucía.
“Las trayectorias principales de operación son compatibles entre ambos
aeropuertos, no así con un aeropuerto en Texcoco”.
• José María Riobóo, constructor cercano al gobierno en
transición: “En mi área de especialización, que es la realización de proyectos,
misma que llevo ejerciendo 50 años, estoy convencido que Benito Juárez-Santa
Lucía es una mejor opción”.
• Irma Sandoval, próxima secretaria de la Función Pública:
“pues, es un asunto de la información que nos tienen que hacer llegar a los
ciudadanos. A nivel, una vez más, personal, como ciudadana y analista de estos
temas, yo no quisiera que se hiciera el aeropuerto en Texcoco”.
• Claudia Sheinbaum, futura jefa de Gobierno de la CDMX, “yo
creo que a la ciudad le afecta mucho que se vaya el aeropuerto, entonces mi
opinión, y tengo mis razones, son pérdidas de empleo y afectaciones a la ciudad
porque la ciudad pierde su aeropuerto y mi opinión es que debe mantenerse el
aeropuerto de la Ciudad de México”.
• Alejandro Encinas, próximo subsecretario de Derechos
Humanos y Migración, “la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de
México (NAIM) sería un error enorme, ya que además del derroche de recursos,
generaría un enorme costo ambiental”.
Incluso ayer, en un ejercicio muy interesante, Alejandro
Moreno, encuestador de este diario, contrastó los resultados de una encuesta
sobre el NAIM con dos preguntas y dos respuestas redactadas de manera distinta,
pero con la misma finalidad, conocer si la gente prefiere el proyecto en
construcción de Texcoco o uno nuevo en la base de Santa Lucía. Los resultados
los resumió muy bien el encabezado de ocho columnas “Prefieren Texcoco, pero la
consulta induce Santa Lucía”, la pregunta que contestarán los mexicanos
interesados en opinar a partir del próximo jueves tiene una preferencia y así
lo demuestra el ejercicio de El Financiero.
Pero algo mucho más grave es el poco conocimiento de los
posibles votantes en la consulta, ante la pregunta ¿Está usted enterado que
habrá una consulta sobre el NAIM? ¿Sabe cuándo es la consulta? 28% no está
enterado y 56% sí está enterado, pero NO sabe las fechas; y más importante,
ante el cuestionamiento ¿Sabe a dónde tiene que ir para votar en la consulta?
83% de los encuestados señaló que no.
Así que, a dos días de la primera consulta del gobierno en
transición, no se han logrado los objetivos del próximo presidente, la
metodología está en medio de una nebulosa de preguntas y el gobierno se ha
encargado de inducir al voto –no digo que esté mal este último punto, pero al
menos pudieron fijar una postura clara previamente–, en fin, la consulta va,
conoceremos el resultado de la misma el domingo por la noche y esto marcará el
primer paso de un gobierno que habrá dado una muestra indeleble de qué nos
esperan los próximos seis años.
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