Georgina Morett.
Finalmente, en una
causa específica en el Senado de la República, se impuso la visión de género y
se logró dejar sin fuero a Noé Castañón, senador electo del PRI en Chiapas,
quien es acusado de violencia familiar por su exesposa, Mayte López González.
Hasta aquí todo va muy
bien. Los senadores y sobre todo las senadoras se unieron a esta causa; sin embargo, la parálisis en la que ha caído el Poder Legislativo es notoria hasta
en este caso, ya que transcurrieron las 10 sesiones reglamentarias y hasta el
momento no se ha declarado el vacío de ese escaño y convocado a elecciones
extraordinarias como lo dictan las leyes.
Al presidente de la
Mesa Directiva del Senado, Martí Batres, le corresponde dar seguimiento a este
asunto, ya que de lo contrario podría haber intereses que quisieran dejar este
impasse para evitar una nueva elección, o bien para apoyar a Noé Castañón y
finalmente darle el escaño con los costos que tendría para el juicio familiar
en el que está involucrado.
Esperamos que esta
espera no tenga otros significados y que los legisladores, encargados de hacer
las leyes, den el ejemplo y las cumplan.
Necesitan dinero.
Los programas sociales
que propone el nuevo gobierno requieren de recursos económicos y es por ello
que, en cada reunión con las dependencias de gobierno, uno de los temas a
tratar es dónde se pueden hacer recortes.
Ya se planteó la disminución de salarios, de plazas de
confianza y la compactación de subsecretarías, pero, en definitiva, los recursos son insuficientes, sobre todo si no se
plantea un incremento en los impuestos.
Es por ello que quien fuera el ‘secretario de Hacienda del
Gobierno Legítimo’, Mario di Costanzo,
propone el incremento de los ingresos públicos por medio de revisión y derogar
algunos regímenes fiscales especiales.
Hasta ahora, las
propuestas del futuro gobierno no habían golpeado directamente a las grandes
empresas, pero de acuerdo con esta propuesta del presidente de Condusef, Mario
di Costanzo, podrían pagar 81 mil millones de pesos más, si se revisan los
siguientes tratamientos fiscales especiales: la consolidación fiscal, la
depreciación acelerada de activos, la utilización de precios de transferencia
con sus filiales en el extranjero, los pagos de tecnología y pagos de patentes
o derechos de autor a empresas que estos mismos grupos establecen en países de
baja tributación.
Y en su propuesta se
refiere a empresas como Cemex, América Móvil, GMéxico, Kimberly Clark, Femsa,
Bimbo, Grupo Carso, Maseca y Walmart.
Esta propuesta se ha
planteado durante años en el Congreso, y quizá la principal razón por la que
nunca se ha consolidado en una ley, es porque hasta ahora no ha habido partido
político que esté dispuesto a enfrentarse a las grandes empresas.
En la propuesta de un
país con menos contrastes, un pago de impuestos más equitativo podría ser la
solución, ya que las deducciones disminuyen drásticamente para quienes menos
dinero perciben.
Habrá que ver si este
nuevo gobierno que busca acabar con la desigualdad se atreve a cambiar las
leyes para que los empresarios paguen los impuestos que les corresponden.
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