La noche del 28 de
septiembre un desconocido tocó a la puerta de Jesús Javier Ramos Arreola
–activista y opositor de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de
México (NAIM)– y, sin más, le dio un disparo en la cabeza que más tarde le
quitó la vida.
El tiro fue escuchado por los familiares del defensor de la
tierra y el bosque. Corrieron para asistirlo. No pudieron ver la identidad del
agresor. Javier Ramos no murió al instante, pero no logró sobrevivir al
trayecto hacia el Hospital de Amecameca, en el Estado de México.
Un mes atrás, el
ingeniero forestal se había unido a la Plataforma Organizativa contra el Nuevo
Aeropuerto Internacional de México. Su experiencia le había advertido que la
obra de infraestructura representaba un riesgo real para los territorios de la
Cuenca, por lo que a sus 59 años no dudó en unirse a los opositores.
El ingeniero Ramos
vivió durante 30 años en el municipio de Tlalmanalco; llegó desde el estado de
Chihuahua para cumplir con su servicio social y decidió quedarse en el Estado
de México para iniciar un proyecto de reforestación. Más tarde se involucraría
en la defensa del territorio a partir de la protección del cerro del Tenayo,
uno de los cien devastados por la construcción del NAIM.
“Jesús siempre defendió
el bosque, ahí estaba su corazón. Y mire donde vino a dejar su corazón”,
aseveró su hermano Ramiro Ramos, en entrevista para SinEmbargo.
Antes de morir,
presuntamente interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía de Justicia del Estado
de México por un posible desvío de recursos de 500 millones de pesos en
Tlalmanalco; requerimiento que se encuentra en resguardo por la importancia del
tema. Los familiares que coadyuven como víctimas podrían obtener una copia.
El recurso imputaba la
posible participación de quien fuera Presidente ejidal, José María Alfaro
Reyes, en la venta de materiales pétreos –provenientes de la explotación del
cerro del Tenayo- a la empresa Coconal para su uso en las obras del NAIM.
Su amigo y compañero de protesta, Jesús Cervantes, aseguró que el ingeniero contaba con las
pruebas suficientes para comprobar el fraude hecho por el presidente de los
ejidatarios, por lo que, insistió en que una de las líneas de investigación del
asesinato debe contemplar su actividad jurídica.
Para Cervantes la
muerte de Jesús Ramos representa la pérdida de “un testimonio fundamental por
la lucha del Tenayo” y la protección del Santuario del Agua que comprende la
porción Norte, Noreste y Noroeste del Estado de México.
Su asesinato se
encuentra inscrito en una serie de agresiones efectuadas contra los comuneros
del Lago de Texcoco que iniciaron en el año 2002, cuando el Presidente en
turno, Vicente Fox Quesada, anunció la realización del megaproyecto
aeroportuario.
En opinión de José Antonio Lara Duque, presidente del Centro
de Derechos Humanos “Zeferino Ladrillero”,
el asesinato es parte de la “historia de 17 años de agresiones físicas,
sexuales y de privaciones de la vida, que tuvieron como punta del iceberg los
acontecimientos de Atenco en el año 2016”.
La organización de
derechos humanos ha hecho un llamado urgente a las autoridades para que
investiguen y consideren las amenazas recibidas por Ramos desde la denuncia
realizada en agosto; para que no persistan los casos de violencia contra
defensores de derechos humanos de la región en aumento desde julio del 2018.
NAIM: PROYECTO DE MUERTE PARA DEFENSORES.
De enero a julio del 2018 el Centro de Derechos Humanos
“Zeferino Ladrillero” tenía registradas
dos acciones urgentes para la protección de opositores al nuevo aeropuerto.
Pasadas las elecciones presidenciales el número aumentó al triple.
Lara Duque explicó que
los ataques responden a una coyuntura en la que la cancelación del aeropuerto,
planteada por el nuevo gobierno, se ha convertido en una posibilidad real que
presiona y acrecienta los conflictos de interés y los riesgos por su oposición.
Los ataques contra los
pobladores del oriente del Estado de México han ido creciendo de manera
escalonada: desde agresiones físicas que continúan con detenciones arbitrarias
hasta privaciones de la vida, como es el caso de Jesús Javier Ramos Arreola que
apenas un mes atrás se había unido al frente opositor.
“Pensaron que el
asesinato de Jesús era el de menor costo político”, explicó Lara, mientras
insistía en recordar el caso dentro de un contexto de “muerte y represión”.
El presidente de la organización sostiene que continuar con el proyecto tiene fuertes implicaciones
sociales que se encuentran “invisibilizadas” pero que deben ser consideradas
para la cancelación.
“Si no suspende la
construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, ese aeropuerto será
construido sobre la vida y sangre de los defensores de derechos humanos y del
territorio”. José
Antonio Lara Duque.
El pasado 1 de octubre, el “Zeferino Carpinterio” anunció la solicitud formal a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos para garantizar la vida de los mexiquenses
frente a la defensa de la tierra, el agua y el medio ambiente.
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