El rector de
la UNAM, Enrique Graue, recibió el
pliego petitorio elaborado por la Asamblea InterUNAM, el cual recoge demandas
de la comunidad universitaria englobadas en cuatro ejes.
Tuvieron que pasar unas cuatro horas
para que el máximo representante de la casa de estudios atendiera personalmente
a los universitarios al pie de la torre de Rectoría. Ahí, Graue se comprometió
a resolver, en siete días, las exigencias plasmadas en el pliego y dar
respuesta pública.
Alrededor de
la una de la tarde, los estudiantes decidieron bloquear los accesos de la torre
de Rectoría por seis horas, con el fin de presionar al rector para que los
atendiera y recibiera el pliego.
Sin embargo,
el rector ya iba camino a Monterrey
-aclaró la Rectoría- para atender una reunión de la Asociación Nacional de
Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). El plantón
estudiantil, obligó al rector a bajarse del avión.
Mediante un comunicado, la UNAM
informó que “el rector Enrique Graue, quien ya se encontraba en el aeropuerto
de la Ciudad de México, tomó la decisión de regresar a la Ciudad Universitaria
para recibir el pliego y atender la necesidad del personal universitario que
está impedido de salir de la torre de la Rectoría”.
Eso sí, dejó
claro lo siguiente:
“La Universidad Nacional ha dado
muestras reiteradas de resolver los problemas de los universitarios a través
del diálogo, pero no puede estar de acuerdo con las medidas intransigentes y de
presión de parte de ningún miembro de su comunidad”.
La protesta.
Ante las consignas lanzadas al pie de
las oficinas del rector, el secretario general de la Universidad, Leonardo
Lomelí, salió a recibir el pliego petitorio, pero los alumnos se negaron a
entregarlo “porque se corre el peligro de que quede archivado”. Por eso, los
inconformes decidieron tomar los accesos del edificio.
Mediante un
megáfono, una alumna miembro de la asamblea informó:
“Se va a proponer un plantón de seis
horas aquí. Si se cumplen las seis horas y Graue no ha llegado, vamos a iniciar
la toma pacífica de Rectoría. ¿Por qué? Porque es nuestra, pero primero vamos a
esperarlo. Vamos a darle el beneficio de ir a Monterrey las dos horas, pero lo
vamos a esperar aquí… que no haya pretextos, le vamos a dar seis horas para
esperarlo aquí”.
No eran
muchos estudiantes los que conformaron el contingente que recorrió la avenida
Insurgentes –de Félix Cuevas a CU–, apenas unos 200. Incluso, en diferentes
páginas de Facebook, se convocó a la comunidad estudiantil a acudir, pero no
hubo respuesta.
De hecho, no
hubo la necesidad de interrumpir el servicio de Metrobús ni los comercios
bajaron sus cortinas como en otras manifestaciones. La policía de Tránsito sólo
hizo cortes parciales a la circulación. En el transcurso de la marcha se
corearon los “¡Goyas!”.
Al llegar a
Rectoría, los estudiantes lanzaron consignas a Graue como: “¡Que salga, que
salga, la UNAM te lo demanda!”, “¡Graue, culero, arregla tu cagadero!”, “¡Fuera
Graue de la UNAM!”. Y agregaron: “¡No somos porros, somos estudiantes!”.
El pliego
petitorio.
A un mes de
los hechos de violencia frente a Rectoría, donde porros atacaron a estudiantes
de CCH Azcapotzalco, la Asamblea
Universitaria entregó su pliego petitorio, el cual consta de dos páginas, que
contienen cuatro ejes.
El primero es la democratización, que integra
planteamientos a corto plazo como la reestructuración de los consejos de
representación universitaria; elección de los órganos mediante el voto
universal, presencial y secreto; respeto a las formas de organización de los
estudiantes autónomas e independientes; así como la transparencia de la
información pública como la presupuestal.
A mediano plazo, se pretende la
reforma de los artículos cuarto, quinto y sexto de la Ley Orgánica de la UNAM
para eliminar la Junta de Gobierno y el Tribunal Universitario. También quieren
la creación de una comisión que realice auditorías universitarias.
El segundo
eje es el de la seguridad, en el que se
exige a las autoridades la reparación integral a las víctimas de los hechos acontecidos
el pasado 3 de septiembre; una investigación al mismo rector y la destitución
de diferentes funcionarios universitarios.
Asimismo, se pide el desmantelamiento
de los grupos porriles; la creación de cuerpos y protocolos de seguridad,
integrados por la comunidad con perspectiva democrática, de derechos humanos y
de género.
El tercer
eje está relacionado con la perspectiva
de género, el cual plantea generar una comisión que atienda la violencia, así
como un nuevo protocolo de atención a víctimas y la aplicación de castigo
contra los partícipes de feminicidios relacionados con universitarias.
Por último,
el cuarto eje es el de educación pública
y gratuita en el que se exige una reforma al proceso de admisión para ingresar
a la UNAM y la gratuidad desde el nivel medio superior hasta el posgrado.
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