Siete funcionarios públicos que
fueron secretarios de Estado en la actual administración federal vieron su
fortuna aumentar en los casi seis años de Gobierno peñanietista, en el que la
brecha de desigualdad nacional apenas menguó. El contraste ratifica las palabras con que Enrique
Peña Nieto inauguró su sexenio: “Somos una Nación que crece en dos velocidades.
Hay un México de progreso y desarrollo. Pero hay otro, también, que vive en el
atraso y la pobreza”.
Gerardo Ruiz Esparza, Ildefonso
Guajardo Villarreal, Jesús Alfonso Navarrete Prida, Luis Videgaray Caso, Pedro
Joaquín Coldwell y Rosario Robles Berlanga comenzaron y concluirán este sexenio
al frente de una Secretaría de Estado. A ellos se suma Miguel Ángel Osorio
Chong, quien a pesar de abandonar el Gabinete presidencial en enero de este año
para ocupar una curul en el Senado de la República, fue un alfil indispensable durante
casi toda la presente administración.
Durante los
últimos seis años, estos siete
funcionarios se embolsaron un promedio de 2.4 millones de pesos anuales como
parte de su ingreso neto por cargo público, de acuerdo con un análisis de sus
respectivas declaraciones patrimoniales ante la Secretaría de la Función
Pública (SFP), realizado por la Unidad de Datos de SinEmbargo.
Esta cantidad es 94 veces mayor al
promedio del salario mínimo anual (25 mil 107 pesos) durante el periodo, según
datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). O bien, es 41
veces mayor al ingreso de bienestar (57 mil 120 pesos anuales) que los mexicanos
deberíamos tener, según el estudio “Pobreza persistente en México, mercados
laborales con bajos salarios (2018)” de la Universidad Iberoamericana.
Además de su salario por cargo
público, los funcionarios pueden tener ingresos adicionales como producto del
“desempeño de varios empleos públicos”, del ejercicio de labores de tipo “técnico calificado o por
especialización en su función”, o como parte de un “servicio profesional por
honorarios”, refieren el “Manual de Percepciones de los Servidores Públicos de
las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal y la Norma
para la Celebración de Contratos de Servicios Profesionales por Honorarios y el
Modelo de Contrato”.
Entre 2012 y
2018, por ejemplo, Jesús Alfonso
Navarrete Prida [ex Secretario de Trabajo y Previsión Social y actual
Secretario de Gobernación (Segob)] declaró ingresos por casi 33 millones de
pesos por “servicios profesionales”, así como 22.8 millones derivados de
“actividad industrial o comercial”, “actividad financiera” y “otros ingresos”.
De igual
forma, el Secretario de Energía Pedro
Joaquín Coldwell habría ganado poco más de 2.8 millones de pesos por servicios
profesionales, además de los 13.8 millones que generó por desempeñar su cargo entre
2013 y 2018. Y Miguel Ángel Osorio Chong habría ganado 355.1 mil pesos en 2013,
adicionales a los 13.1 millones de pesos que obtuvo por cargo entre 2013 y
2017.
En los casos
de Gerardo Ruiz Esparza, titular de la
Secretaría de Comunicaciones y Transportes; Ildefonso Guajardo Villarreal,
quien encabeza la Secretaría de Economía (SE),;Luis Videgaray Caso, ex
encargado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y actual
Secretario de Relaciones Exteriores (SRE), así como Rosario Robles Berlanga, ex
encargada de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y actual titular de
la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) no hubo declaración
de ingresos adicionales por honorarios.
Sin embargo,
en 2015, Guajardo Villarreal reportó ingresos
por actividad financiera y “otros”, por un monto de 796.3 mil pesos. Y entre
2015 y 2017, Videgaray Caso declaró ingresos de 194.8 mil pesos por actividad
financiera.
Si a los
ingresos adicionales de estos siete funcionarios públicos sumamos sus respectivas
percepciones por cargo público entre
2013 y 2018, Navarrete Prida habría ganado 79.7 millones de pesos netos en tan
sólo seis años; Joaquín Coldwell, 16.6; Ruiz Esparza, 15.8; Guajardo, 14.4;
Videgaray, 14.2; Osorio Chong, 13.5, y Robles Berlanga, 12.8 millones de pesos.
De acuerdo
con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), en México sólo 4.9 millones de personas
(cuatro por ciento de la población adulta) gana más de cinco salarios mínimos
(159 mil pesos anuales). Y según las cifras del Consejo Nacional de Evaluación
de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en nuestro país hay 73.6
millones de personas (60.2 por ciento de la población) que ganan menos de cinco
salarios mínimos.
Para más del 60 por ciento de los
mexicanos, alcanzar los ingresos que Rosario Robles obtuvo en seis años
implicaría más de 100 años de trabajo sin gastar un sólo peso. Y para el 43.6 por ciento de los
ciudadanos más desafortunados del país –o 53.4 millones de personas que sufren
de pobreza– generar esa cantidad implicaría, como mínimo, 711 años de labor sin
gastos.
AHORROS Y
OPACIDAD.
Entre 2013 y
2017, el salario neto de los siete
indispensables de EPN tuvo un alza promedio de 11 por ciento. En ese mismo
periodo, el salario mínimo en México presentó un incremento promedio de 6.21
por ciento, según el cálculo de la Unidad de Datos de SinEmbargo.
A pesar de las millonarias ganancias,
la versión pública de las declaraciones patrimoniales de los funcionarios no
permite a la ciudadanía evaluar la evolución de su peculio. Inclusive, la organización Data
Cívica reveló en mayo de este año que,
en 2017, el 73 por ciento de los empleados federales que presentó su
declaración patrimonial ante la SFP decidió no hacer pública la información.
Según el
Artículo 29 de la Ley de Responsabilidades Administrativas del Gobierno
federal, “las declaraciones
patrimoniales y de intereses serán públicas salvo los rubros cuya publicidad
pueda afectar la vida privada o los datos personales protegidos” por los
artículos 6 y 16 constitucionales, que establecen que toda la información
gubernamental debe ser accesible y que toda persona tiene derecho a la
protección de sus datos personales.
El problema radica en que la Ley
vigente establece que la declaración patrimonial de los servidores públicos se
hará pública sólo si otorgan su consentimiento expreso, lo que de acuerdo con
Fundar, “contradice el principio de máxima publicidad estipulado en el artículo
sexto constitucional”.
Gracias a
ello –abunda– “existe una resistencia
clara que se expresa en la falta de voluntad política y la búsqueda recurrente
de obstáculos legales, cuyo resultado final es impedir a las y los ciudadanos
conocer el contenido de las declaraciones patrimoniales de un funcionario
público”.
La
información de las declaraciones patrimoniales no permite saber, a cabalidad, si los siete funcionarios se
enriquecieron de manera lícita o ilícita. Sin embargo, los datos que
presentaron entre 2012 y 2018 permiten conocer sus ingresos salariales y parte
del valor de su patrimonio.
Gerardo Ruiz Esparza y Pedro Joaquín
Coldwell, por
ejemplo, no declararon en seis años el
valor de su patrimonio (ahorros, propiedades y objetos personales).
Ildefonso
Guajardo Villarreal sólo declaró los
montos de sus posesiones, en 2015, por un total de 19.2 millones de pesos. Lo
mismo hizo Jesús Alfonso Navarrete Prida, quien sólo refirió montos en 2016,
por un total de poco más de 63.5 millones de pesos.
En los casos de Luis Videgaray Caso,
Miguel Ángel Osorio Chong y Rosario Robles Berlanga, sólo es posible vislumbrar
su evolución patrimonial entre 2015 y 2018.
El peculio
de Videgaray tuvo, entre 2015 y 2017, un
incremento real de casi 3 por ciento (al pasar de 22.9 a 23.6 mdp). El de
Osorio, en cambio, despegó en 206 por ciento entre 2015 y 2018 (al pasar de 2.9
a 9.1 mdp). Y el de Robles se incrementó en 25 por ciento entre 2015 y 2017 (al
pasar de 2.7 a 3.4 mdp).
En
contraste, en México sólo el 44 por
ciento de la población adulta (33.6 millones de personas) ahorra o puede
ahorrar, refieren datos de la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera
(ENIF) de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). De esta cantidad,
14 por ciento es ahorro para pagar deudas, se lee en la encuesta Los Mexicanos
y el Ahorro de Consulta Mitofsky.
La cantidad monetaria que cuatro de
cada 10 mexicanos pueden ahorrar llega a un valor máximo de 3 mil 500 pesos
anuales, según los
resultados de la encuesta Provident 2016. Además, el ejercicio demoscópico
reveló que, hasta ese año, el ahorro de vida de los entrevistados comprendía
montos de entre 2 mil y 4 mil 500 pesos.
Con esa
capacidad de ahorro, el mexicano
promedio tardaría 6 mil 743 años en ahorrar lo que Luis Videgaray juntó hasta
2017.
LAS
POSESIONES.
De 2013 a
2018, la compraventa de posesiones
(vehículos y bienes muebles e inmuebles) de los siete indispensables de Peña
permite apreciar la capacidad de su poder adquisitivo, aunque no sepamos el
valor real de su peculio.
Gerardo Ruiz
Esparza, en 2013, declaró tener cuatro
casas, un departamento y un terreno adquiridos de contado, así como tres
vehículos, “diversas obras de arte”, joyas, muebles y accesorios, además de
cuatro inversiones bancarias. En 2014, vendió un terreno y un coche. Ese mismo
año, compró tres departamentos y un Porsche modelo 2009. La compraventa de
bienes siguió su curso y en 2018, declaró tener cinco bienes muebles y dos
vehículos (sin considerar el Porsche, que dejó de declarar a partir de 2017).
Pedro
Joaquín Coldwell ya contaba con dos
casas, seis locales, dos terrenos, un departamento y un edificio (pagados de
contado) en 2013. También declaró tener cinco vehículos, dos pinturas y 19
inversiones bancarias. Para 2018, el Secretario de Energía se quedó con 10
bienes muebles y tres vehículos.
A inicios
del sexenio, Ildefonso Guajardo Villarreal ya
tenía dos casas, dos departamentos y un terreno pagados de contado. En mayo de
este año, declaró tener la misma cantidad de bienes muebles (sin contar una
casa heredada que dejó de declarar en 2017). También tenía tres vehículos –que
vendió a lo largo de los años– y diversas obras de arte y muebles que, hasta
2015, estaban valorados en 1.8 millones de pesos.
Miguel Ángel
Osorio Chong nunca declaró tener
vehículos o vivienda. Sin embargo, empezó el sexenio con un palco y cuatro
terrenos. Para 2015, había vendido dos de sus propiedades. Las tres restantes
–que aún tenía en mayo de este año– estaban valuadas en poco más de 1.2
millones de pesos.
Rosario
Robles Berlanga, por su parte, sólo
contaba con un coche en 2013 y no tenía vivienda declarada. Sin embargo, en
2015, sus “cuadros y esculturas”, muebles y “collares, aretes y diversas joyas”
–pagados de contado– tenían un valor igual o superior a un millón de pesos.
Jesús
Alfonso Navarrete Prida comenzó con seis
casas (una donada y el resto pagado de contado), tres departamentos y dos
terrenos pagados de golpe. Sus cuantiosas propiedades incluían una flota de siete
vehículos, además de numerosas pinturas, relojes y muebles (todo pagado de
contado). En 2016, las propiedades del ex Secretario de Trabajo y Previsión
Social valían casi 64 millones de pesos. Y para 2017, sumaba 12 propiedades en
total y una flotilla de ocho vehículos.
El caso más
emblemático en el tema de propiedades es, quizá, el de Luis Videgaray Caso. En seis años, sólo declaró tener la casa de
Malinalco, en el Estado de México, valuada en 7.5 millones de pesos. Inclusive,
en 2015 declaró la casa de su cónyuge con un costo de 6.4 millones. Fuera de
eso, se quedó con los tres coches que tenía desde 2013, además de otros “varios
bienes” no etiquetados.
Mientras los secretarios y ex
secretarios de Estado cuentan las propiedades con múltiples dedos, en México
hay 73.6 millones de personas (60.2 por ciento de la población) que no pueden
comprar una vivienda porque ganan menos de 13.3 mil pesos mensuales, o el monto
mínimo necesario para acceder a un crédito hipotecario, explica el “Diagnóstico del derecho
a la vivienda digna y decorosa 2018” del Coneval.
Asimismo,
según el informe “México: Transformando la Política Urbana y Financiación de
Vivienda (2015)” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE), el 76.4 por ciento de los hogares en México es habitado por
sus propietarios. Esto quiere decir que
hay 28.9 millones de personas que no tienen hogar propio.

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