La granja porcícola de Homún, cuya
suspensión de operaciones se ordenó desde principios de octubre pasado, sigue
en operaciones.
En
entrevista el representante de la empresa, Ricardo Díaz Montes de Oca, sostuvo que la granja seguiría en
operaciones para mantener con vida a los cerdos a la espera de que la jueza
clarificara el sentido de su resolución, misma que fue ratificada el 24 de
octubre.
A pesar de la resolución que ordenó
la "inmediata paralización de operaciones de la granja porcícola “de la
jueza cuarta de distrito con sede en Mérida, Miriam de Jesús Cámara Patrón, en
que concedió un amparo a favor de seis menores en defensa de sus derechos a la
salud y un medio ambiente sano, las instalaciones a cargo de la empresa
Producción Alimentaria Porcícola (Papo) seguía atendiendo hasta el lunes pasado
a alrededor de 32 mil cerdos, de acuerdo con su representante.
"(Lo que la juez mandó es que)
cada uno de los actores en el orden de sus competencias verifique la suspensión
de actividades. Entonces tiene que ser en el orden de sus competencias y lo
tiene que clarificar la jueza, porque cada dependencia, cada actor que está
dentro de este litigio tiene sus partes que lo comprometen la ley, nada más eso
tiene que clarificarlo", sostuvo.
De acuerdo
con la resolución, la paralización
contempla que "sólo se lleven actividades tendientes a mantener con vida a
los cerdos (...) en tanto son sacados de la granja".
Entrevistados
por separado, uno de los abogados del
grupo Indignación, opositor a la granja, sostuvieron que al 31 de octubre, las
operaciones de la granja porcícola seguían.
"Si ese día (6 de noviembre) no
ha cesado con las actividades de la planta, si las autoridades que deben
verificar que se suspenda el funcionamiento de la granja, se pueden hacer
acreedores a las sanciones que establece la Ley de Amparo", señaló Jorge Fernández en
entrevista.
Este lunes, la comisión especial para el caso Homún del
Congreso de Yucatán visitará la granja de Papo en esa localidad.
En un
recorrido por la zona el 16 de octubre, El
Financiero constató que se perciben rastros de que aún hay cerdos en el lugar,
ante el olor que emana de la granja en el camino que conduce a ella.
Además, se observó que en las instalaciones de la
granja se encuentran vigiladas por elementos de seguridad privada, y está
cercada por una malla cubierta con lonas para evitar la visibilidad hacia el
interior. Los elementos solicitan información a las personas que se acercan,
registran sus nombres y los datos del vehículo en que se transportan.
También hay avisos de que la zona se encuentra
videovigilada en todo momento, mientras que otros advierten que se trata de
propiedad privada.
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