El haber
perseguido, capturado y extraditado a los Estados Unidos a Joaquín Guzmán
Loera, alías “El Chapo”, no exime a los
presidentes Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto de sus
responsabilidades en los actos de corrupción en México que permitieron que
cárteles de la droga como el de Sinaloa crearan grandes imperios económicos y
políticos en todo el territorio, asegura Edgardo Buscaglia, director del
International Law & Economic Development Centre.
En
entrevista para SinEmbargo, el también presidente del Instituto de Acción
Ciudadana, dice que Calderón y Peña
deben explicarle a la gente por qué a partir de la detención de Guzmán Loera y
de otros “capitos”, no han caído políticos y empresarios como ocurre en otros
países del mundo.
“Yo le preguntaría al Presidente Peña
Nieto por qué no se impulsaron causas contra los políticos asociados a Guzmán
Loera. Hay un pacto de impunidad político mafioso en México que se queda en la
detención física de capos y no se desmantela a la red económica que financia a
las campañas políticas y que les permiten a estos políticos comprarse miles de
casas blancas en todo el país y en Europa”, menciona.
Ayer,
Jeffrey Lichtman, abogado de “El Chapo” Guzmán, acusó al actual Presidente de
México y al anterior de recibir miles de millones de dólares en “sobornos” del
narcotraficante Ismael Zambada García para que no lo metieran a la cárcel.
Sobre esta acusación, Buscaglia,
quien ha estudiado ampliamente los temas de seguridad en México, refiere que lo
que indica el abogado de “El Chapo” no quiere decir que el Felipe Calderón o
Enrique Peña hayan recibido directamente dinero de los capos de la droga.
“Normalmente un Presidente no opera directamente con la delincuencia
organizada, sino que a través de intermediarios reciben dineros. Lo cierto es
que para que el grupo de Guzmán Loera haya operado con la impunidad, violencia
y con la expansión económica tuvo que haber tenido protección oficial desde los
mismos Pinos”.
Al destacar que en México hay un
pacto político de impunidad mafioso, el también investigador principal en Derecho y Economía en
la Universidad de Columbia en Estados Unidos, explica que las autoridades mexicanas nunca abren las líneas de
investigación hacia los empresarios más importantes ni hacia los políticos
implicados en el narcotráfico, “sólo se queda en la detención física del
mafioso y esa detención implica un reacomodo de liderazgo de los grupos
criminales, pero la delincuencia organizada continúa operando, financiando
campañas y haciendo lo mismo que hacía antes”.
El académico
espera que las declaraciones del abogado
de “El Chapo”, quien fue amonestado por un juez federal estadounidense tras su
alegato inicial en el que se acusó a dos presidentes mexicanos de aceptar
sobornos, generen una investigación conjunta entre Estados Unidos, la Unión
Europea y México para que comiencen a caer políticos como en los casos de
Brasil, Colombia y otros países.
“Esperemos que el próximo Presidente
no bloqueé el procesamiento de estas causas argumentando amnistías anticipadas
y que esté dispuesto a romper con el pacto político de impunidad”, señala Edgardo Buscaglia en
entrevista con SinEmbargo, y agrega
“cuando en México comiencen las investigaciones en serio, se van a encontrar
con que van a caer ex presidentes, como pasó en Brasil, Italia, Colombia y
Argentina, y vamos a ver una purga que va a permitir que tengan una democracia
hacia el futuro y no una mafiocracia como la tienen hoy”.
– ¿La declaración del abogado de “El
Chapo” es una muestra de que la corrupción Estado-narco en México ha permitido
que se mantengan en activo cárteles tan poderosos como el de Sinaloa?
– Hay una Ley universal de la
delincuencia organizada porque, como ustedes recuerdan, hemos estado haciendo
auditorías en la aplicación de los instrumentos en 118 países. Normalmente la
delincuencia organizada opera con la impunidad, violencia y expansión económica
en México como sucedía en Italia desde los años 20 hasta los años 80 o como
sucedía en Colombia hasta los años 90 o como sucede ahora en Argentina.
Cuando ves una expansión económica
incontrolable que hace de México el tercer país del planeta en cuanto a
capitales ilícitos, cuando tú ves una violencia descontrolada, una corrupción
política al estilo de los duartes, de Mario Villanueva, este tipo de casos que
yo los observaba en Italia, Colombia, Perú y en muchos países, la ley universal
de la delincuencia organizada es que todos los partidos políticos son infiltrados,
como sucedió en Italia y Colombia.
En México, una parte de la premisa de
que todos los partidos políticos fueron infiltrados por la delincuencia
organizada se dará una vez que comienzan los procesamientos judiciales, que en
México aún no han comenzado, y se va a encontrar lo mismo que en países como
Brasil, Italia y Colombia: que de los presidentes hacia abajo han sido
contaminados por dineros de la delincuencia organizada.
En algunos casos es a sabiendas, como
en Italia y en otros no, como el caso del ex Presidente (Ernesto) Samper de
Colombia. Entonces ustedes tienen que partir de la base de que las campañas
políticas de los presidentes Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, Ernesto
Zedillo y Vicente Fox fueron infiltradas. Esa es la manera que opera universalmente
la delincuencia organizada.
La delincuencia organizada es un
fenómeno social, económico y político, no es un fenómenos criminológico de
pistolas, ladrones y bombas; es un fenómeno político porque tiene que capturar
al sistema político en su totalidad para poder operar como operan en México; es
un fenómeno económico porque penetran en la mayor parte del sector privado, y
es un fenómeno social porque tiene que controlar lo social para poder lograr
protección.
En el año
2010 yo denuncié ante The Economist, con
datos, que los niveles de intervención judicial contra el cártel de Sinaloa
eran significativamente menores que los niveles de intervención judicial contra
todas las demás redes que operaban en México, cosa que llamaba la atención
porque la red criminal de Sinaloa era la más poderosa y sin embargo, en las
miles de causas judiciales se encontraban muy pocos procesamientos, menos del 1
por ciento contra el grupo de Guzmán Loera.
Encontramos que en la mayor parte de
las detenciones de miembros del Cártel de Sinaloa, o salían libres o se le
caían los casos (a la PGR). Después, una red norteamericana hizo un estudio
similar acudiendo a los casos que entraban que eran impulsados por la PGR y
encontró lo mismo que yo. Entonces este era otro indicio muy importante de que
el Cártel de Sinaloa era un grupo criminal protegido desde el Gobierno federal
mismo, y esta no es una protección de Calderón o Fox solamente, es una
protección institucional que operaba de gobierno en gobierno.
Lo que indica el abogado de “El
Chapo” es compatible con los trabajos de investigación que hemos hecho, pero
eso no quiere decir que el ex Presidente Felipe Calderón sepa que hubo dinero,
hay muchos casos alrededor del mundo en donde los presidentes reciben dinero de
la delincuencia organizada a través de sus campañas y ellos no hacen preguntas
al respecto, entonces, entra el dinero y el Presidente puede decir que no sabe
nada y con eso se protegen; esas preguntas los candidatos presidenciales en
México no las hacen porque saben que si las hiciesen no podrían financiar sus
campañas porque la mayor cantidad de los dineros son sucios.
En el caso
de las campañas políticas mexicanas hicimos
una encuesta a políticos hace cuatro años y nueve de cada diez pesos que
entraban a las campañas y precampañas no podían justificarse legalmente,
entonces en ese tipo de ambiente es posible que a los candidatos les llegue
dinero sucio.
Normalmente un Presidente no opera
directamente con la delincuencia organizada, sino que a través de
intermediarios reciben esos dineros, a veces cuando hay grabaciones y
documentos se puede determinar que un Presidente sí lo sabía. Lo cierto es que
para que el grupo de Guzmán Loera haya operado con la impunidad, violencia y
con la expansión económica tuvo que haber tenido protección oficial desde los
mismos Pinos, de arriba hacia abajo, como yo lo dije en el año 2010 cuando esto
comenzó a surgir.
Paradójicamente,
Los Zetas era un grupo que operaba con
mucha más violencia, no tenían tanta protección política a nivel federal, era
una protección a nivel local, de los gobernadores, presidentes municipales,
pero no era una protección institucionalizada y tan sofisticada como la del
Cártel de Sinaloa. Por lo tanto, habrá que investigar y revisar los dichos del
abogado (de “El Chapo”), que deberían estar fundamentados en material
probatorio.
Este tipo de casos normalmente abren
la puerta para que se produzcan los maxi-procesos, como en el caso italiano
donde más de 100 mafiosos del más alto nivel fueron sentenciados, o en el caso
de Brasil con el caso Lava Jato, donde se abrió todo un abanico de causas
judiciales contra la clase política de todos los partidos. Esperemos que estos
dichos del abogado (de “El Chapo”) generen una investigación conjunta entre
Estados Unidos, la Unión Europea y México para que comiencen a caer políticos
como en los casos de Brasil, Colombia y otros países que limpiaron a sus
cloacas políticas.
Esperemos que el próximo Gobierno (de
México) no bloqueé el procesamiento de estas causas argumentando amnistías
anticipadas como hizo (Andrés Manuel) López Obrador porque eso sería una
tragedia y un error históricos que le va a costar mucho a la sociedad y a los
políticos que amparen a estos mafiosos disfrazados de políticos en México. Es
importante que eso se tenga en cuenta.
– Tomando en
cuenta de que fue en el sexenio de Peña Nieto cuando el capo fue detenido, se
fugó, lo recapturaron y lo extraditaron a Estados Unidos, ¿cuál habría sido el
papel del Estado con el cártel de Sinaloa?
– En México hay un pacto político de
impunidad mafioso que opera de las misma manera que operaba en Italia hasta los
años 90, el ex Senador Carlos Navarrete, que fue presidente del PRD lo admitió
al aire con Carmen Aristegui cuando ella le hizo esa pregunta.
En ese tipo de esquemas lo que sucede
es que cuando tú tienes a un capo como lo es Guzmán Loera, las autoridades
mexicanas nunca abren las líneas de investigación hacia los empresarios más
importantes ni hacia los políticos, entonces se queda en la detención física
del mafioso y esa detención implica un reacomodo de liderazgo de los grupos
criminales y la delincuencia organizada continúa operando, financiando campañas
y haciendo lo mismo que hacía antes.
En ese esquema lo que se observa en
México es que la detención de Guzmán Loera no derivó en detenciones de
políticos o empresarios. Sería la primera vez en la historia de la humanidad
que la detención de un capo máximo no deriva en detenciones de políticos, ni en
China, ni en Italia ni Francia, ni en ningún otro país del planeta eso sucede.
Normalmente cuando en el mundo se detiene a un capo, las investigaciones
derivan en cientos de detenciones de empresarios y políticos que también caen.
Lo que implica eso es que hubo un pacto con Guzmán Loera para no ir más allá de
las detenciones operativas.
En Estados Unidos los fiscales
aplican una ley en donde por la división ellos buscan las vinculaciones
políticas y empresariales de Guzmán Loera y le ofrecen beneficios procesales de
algún tipo si coopera. Si no coopera, los fiscales van a buscar a otros
miembros del cártel y ahí es donde se produce una especie de competencia entre
los mafiosos para cooperar con los fiscales, cosa que no ocurre en México.
Lo que nosotros argumentamos es que
esta gente (Gobierno de México) extraditó a Guzmán Loera por presión de Estados
Unidos, porque además ya se les estaba escapando varias veces por la corrupción
política que gozaba, pero la extradición (de “El Chapo”) no significa que el
Presidente Peña Nieto o Calderón digan que son inocentes porque lo
extraditaron, ellos deberían haberse preguntado, si realmente hubiesen actuado
con responsabilidad política institucional, por qué es que no cayeron políticos
y empresarios ligados a Guzmán Loera cuando se sabe muy bien que ellos tenían
los bolsillos. No tienes que ser experto para entender que cualquier capo de la
droga con el control de “El Chapo” tiene a políticos y empresarios en su
bolsillo.
Yo le preguntaría al Presidente Peña Nieto por
qué no se impulsaron causas contra los políticos asociados a Guzmán Loera o al
caso Ayotzinapa, cuando se sabía que los políticos en el caso Iguala, por
ejemplo, tenían vínculos a la PGR. Hay un pacto de impunidad político mafioso
en México que se queda en la detención física de capos, capitos, y no se
desmantela a la red económica que financia a las campañas políticas y que les
permiten a estos políticos comprarse miles de casas blancas en todo el país y
en Europa.
En ese tipo de pacto de impunidad
política uno tiene que revertir la carga de la prueba, el Presidente Peña Nieto
o Calderón deben explicarle a la gente por qué a partir de la detención de
Guzmán Loera y de otros capitos no han caído políticos y empresarios como han
caído en todos los países del mundo, en eso consiste la delincuencia
organizada, esa es la diferencia entre una pandilla y la delincuencia
organizada.
La
delincuencia organizada, que está definida en la Convención de las Naciones
Unidas contra la delincuencia
organizada, se define como una organización con protección política, económica
y social. Entonces, la protección política en México no se toca, como dijo
Carlos Navarrete, hay un pacto político de impunidad en México y uno lo ve en
la práctica.
Vemos si a partir de estos dichos del
abogado (de “El Chapo”) se comienza a obtener un efecto dominó para poder ver,
como en Brasil y Colombia, al 50 por ciento de la clase política mexicana
procesada. Esperemos que ahí el próximo Presidente López Obrador no bloqueé
estas investigaciones bajo la etiqueta de amnistías anticipadas. México es un
país en donde no va a haber paz si no hay justicia, habrá más linchamientos,
delincuencia organizada y eso generaría más violencia. Esperemos que éste sea
el catalizador para los maxi-procesos contra la clase política mexicana, que
tanto necesita una purga.
El hecho de que Calderón diga que no
recibió dinero de “El Chapo” no significa nada, él estaba a cargo del Estado
mexicano y antes era candidato. Habrá que determinar si la campaña de Calderón
recibió dinero, como sucedió en el caso de (Ernesto) Samper, que recibió dinero
sin saber, pero se benefició de él porque no hacía preguntas al respecto.
–¿Cuál es la capacidad de
infiltración que tiene en México el crimen organizado?
– Es total, tienen una capacidad de
penetrar campañas políticas de todo tipo. Vimos algunos casos como el de Mario
Villanueva (ex Gobernador de Quintana Roo), por lo tanto, desde el Gobierno
federal hasta el local han sido infiltrados porque los cárteles necesitan
protección no sólo para proteger rutas de tráficos de drogas, también la trata
de personas, tráficos de migrantes, piratería.
Por eso necesitan protección, para
esconder sus dineros en el sector legal, para comprarse muchos departamentos a
través de bienes raíces que están protegidas por las autoridades, hay mucha
penetración en la industria farmacéutica, la agropecuaria.
En eso
tendrá que trabajar el próximo jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda,
que es el doctor Santiago Nieto Castillo, para comenzar a desmantelar estas
leyes criminales que están operando en los sectores políticos y económicos más
importantes del país.
Para logra eso, el doctor Nieto tiene
que operar sin recibir llamadas telefónicas para frenar las investigaciones,
sin ser amenazado, habrá que ver hasta dónde el Presidente López Obrador lo va
a dejar trabajar para llegar a los niveles de la política mafiosa mexicana como
se llegó en Brasil a través del juez Sergio Moro.
Sepan o no sepan los presidentes de
México que el narco se infiltra en el Gobierno, la experiencia internacional
dice que las campañas políticas de los mandatarios son infiltradas.
Cuando en México comiencen las
investigaciones en serio, se van a encontrar con que van a caer ex presidentes,
como pasó en Brasil, Italia, Colombia, Argentina, y vamos a ver una purga que
va a permitir que tengan una democracia hacia el futuro y no una mafiocracia
como tienen hoy.
–Hablando
del tema de la corrupción, el próximo Presidente de México ha hablado mucho del
combate a la corrupción, ¿qué necesitaría hacer el próximo Gobierno para
terminar con este problema?
– México ya ratificó todas las
convenciones anticorrupción, ya tiene la posibilidad de encarcelar a cientos de
políticos con las leyes que tiene, en ese sentido no se necesita mucho. Lo que
se necesita es tener un sistema judicial y administrativo independiente,
autónomo para poder combatir la corrupción. Si tú colocas a un incondicional a
cargo de la lucha anticorrupción, que es un peón del Presidente, es factible
que sólo se limpie la mano sucia de la oposición, pero no de todos los partidos
políticos.
En México, el Presidente electo
nombró a una persona que es una profesora de la UNAM (Irma Eréndira Sandoval)
que es una peón político de López Obrador. Ahí tenía que haber nombrado a una
persona de la envergadura de Santiago Nieto, que sí lo nombró para la Unidad de
Inteligencia, pero en la Secretaría de la Función Pública debería haber un
similar, (López Obrador) necesita tener un sistema institucional que sea
realmente autónomo independiente.
Tiene que haber un Poder Legislativo
con dientes y a un poder ejecutivo con entidades autónomas a cargo de personas
como Santiago Nieto, yo le tengo mucha fe a la Unidad de Inteligencia
Financiera a partir de él, pero no nos olvidemos que la unidad es un pequeño
eslabón del sistema.
Hay que comenzar por esas dos cosas y
después por algo que Morena se ha resistido mucho, que es la ley de
participación ciudadana con un capítulo dedicado a auditorías autónomas de todo
órgano público que sean entrenadas por el BID, la OEA, Banco Mundial, por la
ONU. Que operen autónomamente en el país con financiamiento propio, separado
del poder ejecutivo, sin salarios, todo voluntario al estilo del filósofo
Alexis Tocqueville, que haga un trabajo voluntario ciudadano como se hace en
todas las democracias del planeta. Sin embargo, cada vez que yo propongo eso,
los de Morena salen corriendo o como el Senador (Ricardo) Monreal, quien me
dijo en la cara que no se le puede dar tanto control a la ciudadanía.
Si Morena no le entra a esa tercera
espada contra la corrupción, o sea, dándole poder a la ciudadanía para que a
través de redes de auditorías que sean vinculantes a la ASF y en caso de que
resulten, en denuncias penales a los fiscales, la corrupción no se va a
combatir. Morena se ha resistido a esta propuesta que ya se aplica en 88 países
del mundo porque lamentablemente el virus priista del autoritarismo lo tiene
todos los partidos en México.
Hasta que los partidos no dejen de
actuar de esta forma, no se va a poder combatir la corrupción en México. Yo
tengo mucho temor que una persona íntegra como lo es Santiago Nieto se va a
encontrar demasiado solo y después de un tiempo va a terminar renunciando.
–¿Qué espera
de la estrategia de seguridad de López Obrador?
–Lo que yo le he escuchado a Durazo,
y habrá que leer el documento, es que están demasiado influenciadas por los
modelos de Calderón con García Luna, y de Peña Nieto, lamentablemente no están
pensando de manera novedosa. Veremos si está propuesta contiene los elementos
que acabó de mencionar porque así fue como 18 países pudieron salir de esta
problemática.
Cuando yo estuve en Fepade asesorando
de manera gratuita a Santiago Nieto, como observador yo veía que Fepade quería
hacer las cosas bien, por ejemplo, detenía a funcionarios con la cajuela llena
de dinero en Chiapas, bajo el mando de Manuel Velasco en su momento, e
inmediatamente después que los detenía recibía llamadas desde la Ciudad de
México para soltar a estas personas. Si tú no tienes a un Fiscal autónomo que
al que le llame le diga ‘no sólo no voy a dejar libre a esta persona sino
también lo voy a encarcelar a usted por llamarme’, no se va a tener avances.
Se necesitan 45 reformas, que yo he
publicado en dos libros, y que hasta hoy están ausentes de las propuestas de
López Obrador, están ausentes de los documentos que yo he leído del equipo de
seguridad de López Obrador. Si ellos continúan con la misma línea, sus
políticas de seguridad van a ser un fracaso como las fueron las de los
anteriores gobiernos.
Lamentablemente yo no veo ni escucho
un espíritu de limpieza política judicial. Escucho mucha amnistía, mucha paz,
pero no escucho mecanismos que han resultado exitosos en otros países.
México tiene todas las condiciones,
económicas, presupuestarias, de recursos humanos, de una sociedad civil, que
hoy está fragmentada pero si se une puede lograr enormes avances, como la ley
de reasignación social de bienes decomisados, que le permite a los italianos,
por ejemplo, reasignar miles de millones de dólares de bienes decomisados a
redes de sociedad civil para atender a víctimas de la delincuencia organizada.
El país tiene todas las condiciones
para poder salir en unos cinco años de este infierno que ha vivido por tantas
décadas, si no lo hace es porque el próximo Presidente no estaría dispuesto a
romper el pacto político de impunidad mafiosa que hoy ha operado este país,
esperemos que el próximo Presidente sí lo haga y si lo hace vamos a ser los
primeros en elogiar a México como sistema político y como sociedad.
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