México es el segundo país de América
Latina y El Caribe con mayor incidencia de hambre, con 4.8 millones, y también
ocupa la segunda posición en la prevalencia de inseguridad alimentaria, alertó
la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Las cifras forman parte del informe
“Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el
Caribe 2018”, elaborado por la FAO junto a la Organización Panamericana de la
Salud (OPS), Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (WFP).
De acuerdo
con el documento, Haití sigue siendo el
país de la región con una mayor incidencia del hambre con 5 millones de
personas, el 45.7 por ciento de su población, seguido de México con 4.8
millones, equivalente al 3.8 por ciento de los habitantes.
Respecto al
tema de la inseguridad alimentaria, la
prevalencia en México en el periodo 2015-2017 fue de 8.9 por ciento,
equivalente a 11.3 millones de personas, lo que ubicó al país en el segundo
sitio de la región de América Latina y El Caribe, sólo superado por El Salvador
(11.7 por ciento).
Ecuador (7.1
por ciento), y Argentina (8.7 por ciento) también presentaron niveles altos de
inseguridad alimentaria.
El documento
destaca también que la obesidad se ha
convertido en la mayor amenaza nutricional de Latinoamérica, donde cada año hay
3.6 millones de obesos más y el sobrepeso afecta a 250 millones de personas, el
60 por ciento de la población de la región.
En cuanto a la obesidad en adultos
mayores de 18 años, el estudio de la FAO arrojó que en el año de 1980, México
tenía 11.5 por ciento en esta condición y para 2016 la cifra se duplicó a 28.9
por ciento, lo que llevó al país a ocupar el segundo lugar en la región de
América Latina y El Caribe, sólo superado por Bahamas con 31.6 por ciento.
El informe,
difundido este miércoles en la sede regional de la FAO, en Santiago, destacó que el hambre ha tenido una
tendencia al alza en los últimos años, con un incremento de 200 mil personas
desnutridas entre 2015 y 2016 y de 400 mil entre 2016 y 2017, cifras que
muestran que “la velocidad del deterioro está aumentando”.
En
Argentina, Bolivia y Venezuela, además, el número de personas desnutridas ha
subido año a año desde 2014. La situación es especialmente preocupante en
Venezuela, donde hay 3.7 millones de habitantes subalimentados, el 11.7 por
ciento del total.
Haití, México, Colombia y República
Dominicana, son los únicos cuatro países latinoamericanos en los que la
desnutrición ha disminuido desde 2014.
En otros
once países la cantidad de personas subalimentadas se mantuvo sin cambios en
2017: Chile, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica,
Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú.
Según el
informe, Brasil, Cuba y Uruguay son los tres únicos países de la región con
porcentajes de hambrientos inferiores al 2.5 por ciento de su población.
El informe
de la FAO también destacada que hay
siete países de la región que producen más frutas y verduras que las que son
necesarias para alimentar adecuadamente a la población según el estándar de 400
gramos/día/persona.
Sin embargo,
cuando se mide la disponibilidad
(producción doméstica, más importaciones, menos exportaciones, más las
variaciones de las existencias) de dichos alimentos para su población quedan en
una posición deficitaria Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala,
Honduras, México, Panamá y Uruguay.
MORTALIDAD Y
RETRASO DE CRECIMIENTO.
El documento
de la FAO destacó los efectos de la
desnutrición sobre la salud se relacionan con la probabilidad de morbilidad y
mortalidad de los que han estado expuestos a la desnutrición antes de cumplir
los 5 años en comparación con los que no la han experimentado.
En este
punto, mencionó la FAO, el estudio de
CEPAL y WFP (2017) realizado en México y Ecuador da cuenta de la carga de la
mortalidad y su relación con la desnutrición crónica, se estima que en el
período 1950-2014 habrían ocurrido más de 2 millones de muertes en México y
casi 340 mil en Ecuador como consecuencia del restraso en el crecimiento.
Asimismo, la mortalidad asociada a desnutrición tiene
un efecto directo en la capacidad productiva del país, afectando al tamaño de
la población en edad de trabajar (PET). Este efecto se estima en el 3 por
ciento para Ecuador y en el 2.4 por ciento para México en relación con el
tamaño de la PET del 2014.
En el ámbito de la educación, causa
un menor rendimiento escolar y una mayor probabilidad de repetir y de desertar.
Según fuentes oficiales, la tasa de repitencia total para el 2014 fue del 2.9
por ciento para Ecuador y del 2.4 por ciento en México.
De estas
cifras se estima que un 32 por ciento en Ecuador y un 16 por ciento en México estaban asociadas con una
exposición al retraso en el crecimiento en los primeros años de vida. Así, el
impacto económico resultante de la desnutrición llegó a representar entre el
1.7 por ciento y el 11.4 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Finalmente, el impacto económico de
la doble carga de la malnutrición en tres países de la región (Chile, Ecuador y
México) para el año 2014 oscilan entre el 0.2 por ciento hasta un 4.3 por
ciento del PIB, representando un promedio de entre 493 a 28 830 millones de
dólares, respectivamente.

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