Las administraciones municipales que
concluirán su gestión el próximo 31 de diciembre próximo –en su mayoría
priistas– heredarán a sus sucesoras una deuda pública de 18 mil 600 millones de
pesos.
Azucena
Cisneros, presidenta de la Mesa Directiva en la Legislatura mexiquense, indicó que, al menos en los 52 municipios
donde gobernará Morena, incluidos los más importantes de la entidad, existe
preocupación por los quebrantos y el margen de maniobra para solventar rezagos
y afrontar la demanda de servicios públicos de los ciudadanos, por lo que ya se
buscan alternativas que aseguren viabilidad financiera a las nuevas
administraciones.
La diputada alertó que Naucalpan y Ecatepec, con mil
600 y mil 400 millones de pesos, respectivamente, son las comunas más
endeudadas, aunque los pasivos también son elevados en demarcaciones como
Toluca, Tlalnepantla, Coacalco y Cuautitlán Izcalli.
En el caso
de Ecatepec, señaló que la deuda pública
se duplicó en los últimos 10 años, a partir de la presidencia municipal del
también exgobernador y hoy senador Eruviel Ávila.
En general, dijo, las deudas
municipales pasaron de 15 mil 700 millones a 18 mil 600 millones de pesos (18%
más) de 2015 a 2017, a pesar de que el artículo 46 de la Ley de Fiscalización
establece que los ayuntamientos sólo pueden aumentarlas en 15%, y no obstante
que el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) debió
emitir las alertas correspondientes para evitarlo y obligar a un manejo sano de
las finanzas.
Sin embargo,
el incremento de las deudas municipales
desde 2015, advirtió, podría llegar a 20% al cierre de 2018, debido a que la
bancada de Morena detectó un desfase en la rendición de cuentas.
Cisneros
Coss lamentó que a la fecha no existe
coincidencia entre la contratación de deuda, los resultados de las
administraciones municipales y la calidad de vida de los ciudadanos.
Adicionalmente,
“los gobiernos salientes van a dejar un
quebranto de las finanzas de públicas, abandono en obra, servicios y
seguridad”, apuntó.
La morenista
aseguró que no hay un afán de
persecución a las administraciones salientes ni “cacería de brujas”, pero
aclaró que se realizará una revisión hacia atrás, porque se trata de recursos
públicos y los ciudadanos exigen una minuciosa rendición de cuentas.
“Tenemos que ir a fondo en el tema de
la deuda y el rezago que dejan estas administraciones en laudos laborales”, dijo.
Respecto de
los municipios que gobernará Morena, aclaró
que la Legislatura no puede autorizar la contratación de más deuda a los
ayuntamientos que han superado los límites de endeudamiento establecidos por la
ley y carecen de viabilidad financiera, por lo que necesariamente deberán
mejorar su recaudación.
Finalmente, aseguró que están dispuestos a una
fiscalización más rigurosa y a la rendición de cuentas, aunque también “debemos
entender que en algunos municipios se prevé encontrar vacías las arcas
municipales”.
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