En los últimos ocho
años el presupuesto que se destina al aparato de justicia federal en México
casi se ha duplicado. Y sí, hoy un ministro de la Corte gana casi 600 mil pesos
mensuales, como ha dicho el Presidente. Los datos oficiales lo prueban. Sin embargo, lo costoso del aparato de justicia federal en el país va más allá de
los sueldos de dichos funcionarios.
Una revisión de estudios elaborados por investigadores
y datos oficiales publicados en los últimos años sobre los recursos que se
destinan al sistema de justicia en nuestro país revelan, por ejemplo, el exceso de la burocracia en la Corte
(tiene siete veces más personal que la estadounidense). Sin embargo, la Corte
mexicana a su vez tiene una mayor carga de trabajo– más de 14 mil asuntos –
frente la estadounidense que solo dicta de 8 a 10 sentencias por año.
Y también hay
una inequitativa repartición de recursos: contrario a la tendencia
internacional en México se destina menos dinero a la justicia local, pese a la
carga de trabajo es mucho mayor en los estados que en los juzgados federales.
Además, los
expertos cuestionan algunas prestaciones como los bonos de riesgo para todos
los jueces y magistrados. Por otro lado, un análisis elaborado por un ministro
en retiro en México reconoce que sus homólogos en Estados Unidos tienen un
salario inferior, pero en cambio, reciben mejores prestaciones, como una casa
gratis o tres meses de vacaciones pagadas.
A continuación, Animal Político detalla los costos
clave del sistema de justicia en México.
¿Los ministros ganan 600 mil como dice AMLO?
De acuerdo con el
Presupuesto de Egresos de la Federación del Ejercicio Fiscal 2018, todos los
ministros de la Corte perciben un ingreso bruto total al año – sin descontar
impuestos – de 6 millones 938 mil 234 pesos. Es decir, un promedio mensual de
casi 578 mil 186 pesos.
Dicha cifra comprende
tanto lo que se percibe nominalmente como salario, así como un conjunto de
pagos que cada ministro recibe por múltiples prestaciones que van desde un bono
especial por riesgo, hasta concepto de prima vacacional, aguinaldo, gratificación
de fin de año, prima quincenal, ayuda para despensa, seguro colectivo de
retiro, seguro de gastos médicos mayores, seguro de separación individualizado,
apoyo económico para adquisiciones de vehículo, entre otros.
La Corte publicó ayer
en su cuenta oficial de Twitter que ningún ministro gana 600 mil pesos e hizo
referencia a un manual de pagos publicado en el Diario Oficial de la Federación, sin embargo, en dicho documento las cantidades que se muestran son netas, es decir,
incluyen los salarios menos impuestos. Lo que ahí se indica es que el salario
mensual neto de los ministros es de 269 mil 215 pesos, más un pago anual de 444
mil 380 pesos por aguinaldo-prima vacacional, y otro anual de 554 mil 595 pesos
por riesgo.
En la Suprema Corte
explicaron que antes de la reforma constitucional de 2009 que buscaba igualar
los salarios con los del Presidente de la República, el salario promedio de
cada ministro era superior al actual.
No obstante, luego
de esa reforma, la Corte acordó de forma interna aplicar un recorte de 40 por
ciento a la remuneración salarial para tratar de igualar dicho salario con lo
que percibe el presidente, incluyendo sus prestaciones.
Un ensayo publicado en noviembre pasado denominado
“¿Absolutismo Constitucional?”, elaborado por el ministro en retiro Serio
Aguirre Anguiano, sostiene que la
reforma de 2009 es inequitativa pues bajo el argumento de igualar los salarios
con el del Presidente, no tomó en cuenta todas las percepciones extra que este
recibía e incluso también los apoyos a sus familia.
Por otro lado, en
el Consejo de la Judicatura Federal precisaron que aun cuando el ministro Luis
María Aguilar podría percibir un segundo salario por fungir como presidente del
Consejo de la Judicatura, el decidió renunciar al mismo al igual que su
antecesor. Es decir, su único sueldo
es el de ministro.
¿Ganan más los ministros aquí en otros países? Antes
sí, ahora no tanto
Un análisis denominado “¿Por qué nos cuesta tanto la
Suprema Corte?” elaborado por los investigadores Ana Laura Magaloni y Carlos
Elizondo Mayer-Serra y publicado por el Centro de Investigación y Docencia
Económica (CIDE) revela que al menos
hasta 2011 los salarios de los ministros en nuestro país no solo eran elevados,
sino superaban a las de naciones de primer mundo. Hoy dicho escenario se ha
matizado.
De acuerdo con el análisis, hace ocho años los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación aun percibían ingresos netos anuales (ya con impuestos descontados) de
poco más de 4.1 millones de pesos anuales.
Para ponerlo en proporción, en Canadá ministros del mismo rango percibían 3.8 millones anuales
libres de impuestos, en Estados Unidos 2.9 millones de pesos, en Alemania 2.5
millones; en España 2.2 millones, en Colombia 1.7 millones de pesos y Perú 1.3
millones de pesos. Todos por debajo de México.
Sin embargo, de
acuerdo con los expertos, han ocurrido dos situaciones que han emparejado hoy
esos salarios. Por un lado, el recorte salarial que se aplicó luego de la
reforma de 2009 y que de acuerdo con datos de la propia Corte fue de 40 por
ciento.
Y la otra situación que remarcan los analistas es el
encarecimiento del dólar. En 2010 los
ministros ganaban más de 300 mil pesos con una paridad de dólar de diez pesos.
Hoy perciben menos y con un dólar que ya vale 20 pesos. Ello ha contribuido a
emparejar el salario respecto a países de primer mundo, aun cuando se mantengan
por encima de América Latina.
Por otro lado, el ensayo “¿Absolutismo
Constitucional?” del ministro Anguiano sostiene
que si bien puede parecer que ministros en Estados Unidos ganan menos dinero,
las comparaciones no toman en cuenta que, por ejemplo, al ser nombrados estos
reciben una casa habitación sin tener que cubrir pago alguno de mantenimiento,
gozan de tres meses de vacaciones al año con todos los pagos que hagan
reembolsables, entre otros.
Prestaciones excesivas: bonos de riesgo ¿sin riesgo?
Para los investigadores desde hace años existe un exceso en cuanto a las prestaciones que
reciben los ministros, magistrados y algunos jueces.
Por ejemplo, en
el referido decreto publicado en febrero pasado se establece entre las
prestaciones algo denominado “Pago por Riesgo”, y que se define como un bono
extra “por la naturaleza y complejidad” de las funciones encomendadas. En el
caso de los ministros de la Corte dicho pago es de más de 554 mil pesos al año
(853 mil pesos sino no se descuenta el impuesto); en el caso de los magistrados
es de 472 mil pesos anuales; y de jueces de distrito es de 422 mil pesos.
No obstante, los
analistas advierten que dicha prestación es excesiva pues no debería aplicarse
de forma general, sino solo a los funcionarios judiciales que, en efecto,
operen temas penales y en zonas de riesgo. En este esquema no entraría ningún
ministro de la Corte quienes viven en Ciudad de México.
El referido informe publicado por el CIDE identifica además prestaciones que,
sostiene, son excesivas. Por ejemplo,
pensiones vitalicias superiores a los 150 mil pesos, o un pago promedio de 54
mil pesos diarios en viáticos destinados a funcionarios asignados a comisiones.
Una Corte “gorda” y cara.
Aun cuando los salarios de ministros se hayan
emparejado, el costo de la Suprema Corte
es elevado en comparación con las cortes y tribunales de funciones similares de
otros países, de acuerdo con el análisis de Magaloni y Elizondo.
De acuerdo con su estudio, en 2009 el presupuesto total dicho organismo ascendía a 3 mil 224
millones de pesos. En comparación el
presupuesto de la Suprema Corte en Estados Unidos era de 1, 192 millones de
pesos – menos de la mitad -, y el de la Corte Suprema de Canadá fue de 491
millones de pesos, apenas una sexta parte.
Y más llamativo
es el contraste con el Tribunal Constitucional de España cuyo presupuesto era
de 411 millones de pesos, mientras que el de la Corte Constitucional fue de 107
millones de pesos (3.3 por ciento en comparación con el presupuesto de México)
y el del Tribunal Constitucional de Perú fue de apenas 93 millones de pesos
(2.9 por ciento respecto a De México).
En 2018 esta brecha puede ser mayor pues el
presupuesto de la Suprema Corte de Justicia se ha elevado. Mientras que en 2010 el presupuesto fue de más de 4 mil 400 millones de
pesos, para 2018 superó los 5 mil 600 millones de pesos. Esto de acuerdo con
los reportes de egresos publicados por la Secretaría de Hacienda.
¿Por qué es tan cara la Suprema Corte en México? El estudio lo atribuye a su “enorme y gorda
burocracia”. Esto ya que emplea a más de 3 mil funcionarios, mientras que, por
ejemplo, la Corte en Estados Unidos emplea siete veces menso personal (483
personas), la de España 278 personas, la de Perú 175 personas y la de Chile a
apenas 75 personas.
Los analistas explican que ello obedece que la SCJN no es un tribunal que se limite solamente a
su función jurisdiccional, sino que además administra casas de cultura en todo
el país, organiza eventos, publica libros, entre otros, lo que encarece su
operación. De hecho, se estima que 2 de cada 3 servidores públicos de la Corte
son ajenos a la labora jurisdiccional, y en realidad hacen funciones
administrativas.
Lo anterior provoca que su presupuesto sea mucho
mayor.
En el Poder Judicial acotaron que el elevado costo de
la SCJN respecto a similares como la de Estados Unidos también se debe a que
atiende una mucho mayor cantidad de asunto: 14 mil asuntos al año por apenas 10
de su homóloga estadounidense. En ese
contexto señalaron que es necesario reducir el número de temas que aborda, pero
ello requiere una reforma legislativa que pase por el Congreso.
Justicia de cabeza: menos dinero a quien más trabajo
tiene.
Otro estudio del CIDE denominado “La justicia de
cabeza: la irracionalidad del gasto público en tribunales” evidencia la disparidad que existe en México en cuanto a los recursos
asignados a la justicia federal respecto a la justicia local.
Por ejemplo, en
2010 se destinaban en México 34 mil millones de pesos al aparato de justicia
federal (303 pesos per cápita), y solo 18 mil 833 millones de pesos (168 pesos
per cápita) a la justicia local. De acuerdo con los investigadores dicha
disparidad persiste hasta la fecha.
El estudio subraya que
el asignar casi el doble a la justicia federal no tiene lógica con la práctica
real. Esto ya que el 80 por ciento de los asuntos judiciales
que se inician en México competen a los juzgados y tribunales de los estados, es
decir los locales, y solo el 10 por
ciento a los federales.
Esta disparidad no
concuerda con la de otros países de la región en donde la asignación de
recursos es a la inversa: se asigna más presupuesto a la justicia local que a
la federal. Por ejemplo,
en Brasil el gasto per cápita en
justicia local es del doble respecto a la federal, en Argentina el triple, y en
Estados Unidos y Canadá el gasto en justicia local era 8 veces superior al
federal.
Y en comparación con esos mismos países el gasto per
caita para justicia local en México (168 pesos) era significativamente menor,
al menos en 2010, año que revisa el estudio. En Brasil se destinaron 758 pesos
per cápita en justicia local, en Argentina 710 pesos, en Canadá 1 mil 442 pesos
y en Estados Unidos 1 mil 619 pesos.
El análisis de Magaloni y Elizondo también destaca que si bien hay similitud
en el nivel de salario que un juez federal recibe en México respecto a los
países antes mencionados, no ocurre así con el sueldo de jueces locales que en
Argentina, Brasil, Canadá y Estados unidos es similar al de su homologo federal
mientras que en México perciben casi una cuarta parte.
Una revisión hecha por Animal Político a los
presupuestos de egresos confirma que el
aparato de justicia federal es cada vez más caro.
Y es que mientras en 2010 el presupuesto para el
Consejo de la Judicatura Federal era de 33 mil 600 millones de pesos, para 2014
había ascendido ya a más de 47 mil millones de pesos, y este año llegó hasta casi 68 mil millones de pesos.
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