Ricardo
Ravelo.
La frontera sur de México,
particularmente la que conecta con Guatemala, es uno de los puntos críticos que
debe atender el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. También es una de las
preocupaciones del gobierno de Estados Unidos debido a que, por ese territorio,
fluye y refluye la migración ilegal y no sólo eso: el contrabando y el
narcotráfico, imparable la maquinaria política y criminal que los mueve.
En Guatemala, por ejemplo, está
ubicada la tercera bodega del narcotráfico más grande de Centroamérica,
territorio sin ley, la complicidad es el lenguaje del gobierno. Algunos
kilómetros atrás operan las de El Salvador y Costa Rica, siempre dispuestas
para la recepción de la droga colombiana. Transportada en grandes buques, el
alcaloide es descargado impunemente en altamar y decenas de lanchas rápidas,
tripuladas por empleados del narcotráfico, lo ponen a resguardo en las bodegas
oficiales.
En la primera bodega se coloca la
droga que sale de Sudamérica para cruzar a México a través del estado de
Chiapas –curiosamente la entidad que no tiene violencia de alto impacto debido
a los acuerdos entre autoridades y criminales –; luego es transportada hacia
Tabasco, territorio clave en este negocio, atraviesa por Veracruz, reino de Los
Zetas y del Cártel de Jalisco, para luego llevarla hacia Tamaulipas, donde la
del narco es la única ley que impera.
Otra ruta socorrida es la del Caribe,
muy boyante, por cierto, ahora que arribó a Quintana Roo el exsecretario de
Seguridad Pública de Morelos, Alberto Capella, nombrado responsable de la
seguridad en ese estado por el gobernador Carlos Joaquín. De inmediato recurrió
al modelo del Mando Único, un fracaso en Morelos durante el gobierno de Graco
Ramírez, investigado actualmente por desvío de recursos públicos,
enriquecimiento ilícito, entre otros delitos.
Respecto de
la frontera sur se puede decir que es
una de las más porosas, una coladera por donde pasa todo, cómplice la autoridad
con el delito. Lo mismo cruzan personas sin documentos que ganado preñado de
droga, armas, municiones y todo tipo de mercancías ilegales. En los intrincados
caminos fronterizos todo huele a miseria, el abandono campea por doquier;
ausente la autoridad, el delito impone su ley, implacable el poder del crimen y
el estruendo de sus balas, la muerte se vuele destino de miles de migrantes
que, por atracción casi hipnótica, buscan afanosamente un futuro prometedor que
nunca llega, imposible escapar de su presente lacerante.
Cuando los migrantes cruzan a México,
las garras del crimen los atenazan, presas del negocio fácil, uno de los más
rentables para polleros y narcos. Pueden llegar a Estados Unidos o morir en el
camino, quizá sepultados con un balazo en la cabeza, quizá quemados, quizá
torturados hasta el límite, nada es seguro en esta travesía intrépida. La ley
del accidente se impone al destino y a la voluntad.
Y es que cuando pisan suelo mexicano el principal
problema que enfrentan es el vacío legal, insondable su profundidad. Aquí se
carece de todo. Desnuda la piel, sus derechos son violados y muy pocos se ponen
a salvo en un país con leyes, pero sin valor para aplicarlas. La corrupción
frena las decisiones. Desde que cruzan el territorio, todo se vuelve negocio:
sus derechos, su destino, su cuerpo, la fuerza se exprime hasta volverla
bagazo.
Ante esta
realidad aplastante, le pregunté a
Arturo Pérez Behr, Cónsul de Belice en Baja California y expresidente de la
Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana,
cómo veía este panorama desde su óptica diplomática.
Sus
palabras:
“Es necesario tener presente que, aún
cuando se trate de migrantes indocumentados, no se debe incurrir en
generalizaciones que solamente aumentan la situación de vulnerabilidad por las
manifestaciones de violencia, racismo, xenofobia y otras formas de
discriminación. El Estado mexicano debe proteger, respetar y hacer respetar los
derechos fundamentales de los migrantes centroamericanos.
“Sin
embargo, lo anterior no impide que se
aumenten los controles de seguridad en nuestra frontera sur para reforzar la
seguridad. Aquí cobrará gran importancia la relación diplomática entre el
gobierno mexicano y los gobiernos de los países centroamericanos, para mejorar
el intercambio de información y procurar el crecimiento económico de la región
con la finalidad de reducir paulatinamente la migración irregular”.
–¿Cómo nos afecta el estado de desprotección
en que se encuentra la frontera sur? ¿Es causa de criminalidad? –se le pregunta al Cónsul de Belice.
–Actualmente podemos percibir las
consecuencias de este estado de desprotección con el ingreso irregular y
descontrolado por parte de miles de migrantes centroamericanos y el riesgo de
contrabando de mercancías.
“Con ello se puso al descubierto la
incapacidad (del anterior gobierno) para contener o al menos guiar de manera
ordenada a los miles de migrantes que irrumpieron en el territorio nacional el
pasado mes de octubre, lo cual pudo terminar en tragedia.
“No podemos pasar por alto el tema de
la criminalidad, en la cual inciden diferentes factores, como la corrupción,
falta de suficiente seguridad, desinterés por parte de las autoridades (el entrevistado
siempre se refiere al gobierno que encabezó Enrique Peña Nieto), desinterés por
parte de las autoridades en atender la problemática de la frontera sur, entre
otros, los cuales deberán ser combatidos para lograr disminuir el índice de
delitos que se cometen en la zona.
–A qué atribuye usted que el gobierno
de Enrique Peña haya desatendido, por no decir olvidado, ¿el grave problema de
la frontera sur? –se
le inquiere.
–Probablemente se debió a que no se
le dio tanta difusión al éxodo migrante. Fue evidente la falta de interés de
los tres niveles de gobierno para atender la problemática, tal vez debido a que
los efectos de la migración o el contrabando no eran tan notorios, como lo son
hoy en día.
Con Pérez
Behr –quien hace un mes dejó la presidencia de la Asociación Nacional de
Importadores y Exportadores de la República Mexicana — un tema obligado es el de las aduanas del país, consideradas desde hace
tiempo puertas abiertas al contrabando.
–¿Cuál es su diagnóstico de la
situación que priva en las 49 aduanas del país y por qué hay tanto flujo de
contrabando?
–Con el plan ´Hacia la Aduana del
siglo XXl´ se buscó mejorar el funcionamiento y las instalaciones de las
aduanas mexicanas, con la intención precisamente de ejercer una vigilancia más
estricta y aumentar la recaudación. Si bien se observan algunas mejorías, debe
trabajarse aún más para poder hacer frente a los retos que el comercio exterior
representa, en el marco de la firma y entrada en vigencia de diversos
instrumentos comerciales internacionales, como el TPP y el T-MEC, así como el
impulso a las Zonas Económicas Exclusivas.
–¿Qué considera necesario realizar en
las aduanas del país para que estén acordes a las necesidades del país?
–Recientemente las aduanas dieron un
giro de 180 grados, en comparación con los últimos 18 años. Sin embargo, su
modernización debe continuar, como prioridad de la actual administración
federal. Entre otras cosas considero urgente que en todas las aduanas del país
se implemente tecnología de punta que permita controlar la entrada y salida de
personas y mercancías.
“Pero ninguna tecnología funcionaría
adecuadamente si en las aduanas no se cuenta con personal, sobre todo,
administradores con amplia experiencia en el sector, que entiendan sus
necesidades, que tengan una visión empresarial y que comprendan los retos que
enfrentamos para mantenernos competitivos. Y quiero reiterar que estas
modificaciones se requieren tanto en el norte como en el sur del país. Históricamente
las ciudades fronterizas el norte han sido fundamentales en la recaudación para
la Federación”.
–¿Qué ha fallado?
–A lo largo de los años hemos sufrido
en esa región (norte) la falta de comprensión por parte del gobierno federal,
pues no entiende la dinámica de la región y sus necesidades particulares para
mantener la competitividad. Necesitamos que las ciudades fronterizas de México
se conviertan en tema prioritario para el gobierno de Andrés Manuel López
Obrador. Es necesario que entiendan que con el apoyo necesario podemos
convertirlas en súper ciudades fronterizas, que impulsen el crecimiento
económico nacional mediante acciones que fortalezcan el intercambio comercial
con otros países.
–Como
especialista en comercio exterior, ¿Cuál
es el principal reto que usted considera enfrenta el sector ante los cambios
que se implementarán en este gobierno?
–El comercio exterior ha enfrentado
retos desde siempre. En la actualidad se ha vuelto más compleja la problemática
que enfrentamos, partiendo sobre todo de la globalización que exige mayor
competitividad por parte de quienes nos dedicamos a las actividades de
importación y exportación, para mantenernos vigentes.
“De manera interna, las autoridades
deben entender que la inseguridad en las carreteras de México incide de manera
negativa en las actividades de importación y exportación, además de que genera
desconfianza entre los inversionistas tanto nacionales como extranjeros, sobre
la seguridad con la que se mueven sus mercancías. Además, con el fin de lograr
un comercio exterior simple, ágil y confiable, es necesario que todos los
actores del sector reciban una correcta capacitación sobre las mejores
alternativas para fortalecer el intercambio comercial con otros países”.
Y añade:
“En el ámbito exterior, los cambios
que hace dos años se suscitaron en el gobierno de Estados Unidos, más que
amedrentarnos, representaron una oportunidad para buscar la diversificación de
mercados. He podido viajar por diferentes latitudes del planeta y he constatado
que existe interés en Asia, Sudamérica y Europa por fortalecer el intercambio
comercial con México. Ya no podemos depender al cien por ciento de Estados
Unidos, aunque siga siendo nuestro principal socio comercial.
“Es necesario voltear hacia otros
países y encontrar nuevas posibilidades. El reto no comienza con este nuevo
gobierno, esto lo venimos trabajando desde hace varias décadas. Sin embargo, es
importante ver las propuestas recientes, como las Zonas Económicas Exclusivas
en las fronteras, así como el proyecto de estímulos fiscales que impactará
positivamente, como se ha anunciado. Eso determinará en gran medida hacia donde
deberemos dirigir nuestros esfuerzos quienes nos dedicamos a las actividades de
comercio exterior. Hay que esperar y confiar. A México le tiene que ir bien. No
hay otra alternativa y los importadores y exportadores debemos esforzarnos para
contribuir a que esto sea posible”.
En cuanto a los retos que enfrenta el
comercio exterior,
Pérez Behr explica que el gobierno de
López Obrador debe atender “el combate a la inseguridad en las carreteras del
país; dice que también se debe blindar y brindar atención en la frontera sur e
implementar la modernización de la infraestructura en puertos, aeropuertos y
aduanas.
De igual forma se le debe apoyar con
financiamiento accesible y asesoría a las Pymes para que puedan exportar sus
productos. Promover, a su vez la diversificación de mercados, ejecutar
programas para la simplificación aduanera, eliminar el IVA en las importaciones
temporales y poner en marcha un programa de desarrollo de proveeduría nacional.
Y es que todo esto va de la mano con
los nuevos programas gubernamentales, impulsados por el gobierno de López
Obrador.
Y es que tal cual lo anunció el
presidente, se desarrollarán en todo el país zonas económicas especiales. Serán
cortinas para detener la migración ilegal hacia Estados Unidos. “Que la
migración sea optativa y no una necesidad”, dijo el presidente en su toma de posesión.
Para ello se requieren fuertes
inversiones, nacionales y extranjeras y a fin de que el capital foráneo llegue
al país es necesario pacificar el territorio.
La migración ilegal que pasa por la
frontera sur tendría mayores garantías de seguridad, no como ahora, que
prácticamente cruzan la puerta hacia el infierno, el México del narco y de la
muerte. López Obrador sabe y muy bien que sin seguridad su Cuarta
Transformación nacional no serviría de nada.
Sin seguridad en el territorio, López
Obrador fracasará como presidente.
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