La
Secretaría de Hacienda del nuevo gobierno anunció la compra de una parte de los
bonos que se emitieron en los mercados internacionales para financiar la
construcción, las obras continúan, aunque la cancelación del Aeropuerto en
Texcoco se mantiene en pie.
Aunque el
nuevo consejo de Administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México
(GACM) –entidad paraestatal encargada de la construcción del nuevo Aeropuerto- señaló que esta acción pretende dar
certezas a los inversionistas, economistas consultados por Animal Político
coincidieron en que se trata de una estrategia para evitar demandas.
El senador
morenista Martí Batres, presidente de la Mesa Directiva en el Senado, dijo este lunes que pese al anuncio de la
Secretaría de Hacienda, existe una decisión” que ya se anunció y ya se tomó, ya
se consultó al pueblo, ya se resolvió que no va a continuar el Aeropuerto de
Texcoco”.
Qué son los
“bonos verdes” del aeropuerto.
Durante el gobierno de Enrique Peña
Nieto, el GACM colocó en los mercados internacionales bonos –instrumentos
financieros de deuda– por un total de 6 mil millones de dólares, con el fin de
obtener dinero para la construcción del Aeropuerto en Texcoco a través de un
fideicomiso.
Estos papeles, llamados bonos verdes,
fueron comprados por inversionistas en Nueva York, Estados Unidos, y se
emitieron en cuatro series: tres de mil millones de dólares que se pagarán en,
2026, 2028 y 2046; la tercera de 3 mil millones vence en 2047.
Según las
reglas de los bonos ofertados, éstos
estarían garantizados por la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) –que es el monto
que pagan los pasajeros por el uso del Aeropuerto Internacional Benito Juárez–
una vez que iniciara operaciones el nuevo aeropuerto, recursos de las fianzas
que pagan las aerolíneas, indemnizaciones, bienes del Fideicomiso de Garantía,
entre otros.
Valeria Moy,
directora de México, ¿cómo vamos? explica
que un inversionista que haya comprado bonos puede venderlos en el llamado
mercado secundario si es que no le son atractivos o necesita el dinero.
También, como es el caso actual, puede venderlos a quien los emitió.
Si bien el anuncio del GACM detalla
lo que sucederá con esta parte de los bonos colocados en el exterior, no las
inversiones que se hicieron dentro del país, entre las que se encuentra la
Fibra E, que asciende a los mil 600 millones de dólares.
Cuántos se
comprarán y por qué se decidió hacerlo.
En una
minuta del nuevo Consejo de Administración del GACM, se anunció la oferta de compra por hasta mil 800 millones de dólares de
los bonos, para cubrir “el vacío de información, con acción muy concreta y que
dé certeza a los inversionistas”.
Según el
documento, los bonos se empezarían a
comprar el lunes a las 7 de la mañana en Nueva York por 0.90 centavos de dólar,
un precio mayor al que cotizaba, que era de 0.77 centavos de dólar.
Aunque el grupo no dio detalles sobre
una recompra de los otros cuatro mil 200 millones de dólares en bonos, la
minuta señala que se pretende enviar “un mensaje a calificadoras que han
afectados las calificaciones crediticias del Gobierno Federal y Pemex” y tener
resuelto para el paquete presupuestal del 2019 el tema del aeropuerto “con
certidumbre y claridad para los mercados y los inversionistas”.
El grupo tiene la opción de cancelar
la obra y no pagar los bonos, explica Valeria Moy: “Eso
se llama situación de incumplimiento o default, pero las condiciones
financieras que tendría el país hacer eso son gigantes, porque en ese momento
la tasa de interés se te va al cielo, porque quiere decir este país tiene un
enorme riesgo de que no pague”.
Al continuar las obras e iniciar la
recompra de bonos,
explica el economista Raymundo Tenorio, se
evitan posibles acciones legales derivadas de llevar la cancelación del
Aeropuerto en Texcoco, como se decidió tras una cuestionada consulta del
entonces presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
“Es una maniobra financiera para
liquidar esos bonos antes de cancelar el aeropuerto”, acotó Valeria Moy.
Este lunes,
en su primera conferencia como mandatario, López
Obrador dijo que las inversiones de los accionistas del nuevo aeropuerto
estaban garantizadas y que también se estaban alcanzando acuerdos con las
empresas constructoras.
“Es un fideicomiso, es un proceso que
se tiene que llevar a cabo, yo lo que reitero es que están garantizadas las
inversiones de los accionistas y que también se está llegando a acuerdos con
las empresas constructoras”, dijo.
Quiénes van
a pagar.
La minuta
del GACM señala que “se cuenta con el
respaldo sólido de las tarifas del TUA” y que la recompra no se hará con
intercambio CETES –los títulos de deuda pública emitidos por el Banco de
México– pero no aclara bajo qué condiciones se otorgó el dinero para esta
compra.
En una
conferencia posterior al anuncio de resultados de la consulta lanzada que llevó
a la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, el entonces director del GACM,
Federico Patiño, dijo que la dependencia
únicamente cuenta con recursos por 115 mil millones de pesos en el fideicomiso.
Este lunes, el nuevo subsecretario de Hacienda y
Crédito Público, Arturo Herrera dijo en entrevista radiofónica que existen 120
mil millones de pesos en la caja del aeropuerto que serán utilizados serán para
atender todos los compromisos relacionados con la obra.
“Con la caja que existe, con lo que
ya existe en un bolsillo, se van a repagar parte de la deuda que ya existía” comentó, y añadió que el resto de
los bonos están garantizados con la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA).
Valeria Moy sugiere que el anuncio de la compra de mil
800 millones de dólares en bonos pudo haber sido porque “es lo que tienen
ahorita disponible para pagar, no tienen seis mil, no hay manera de que lo
paguen ahorita”.
Al respecto de los 1,600 millones de
pesos correspondientes a la Fibra E, el economista Raymundo Tenorio dice que se tendrá que solventar a través de deuda pública, “entonces
nos vamos a pagar a nosotros mismos”.
Qué
implicaciones tiene.
Jorge A.
Castañeda, coordinador de proyectos del IMCO, advirtió que durante el proceso de recompra el gobierno se podría
enfrentar con los llamados fondos buitres, que son compras una gran cantidad de
bonos para tener un porcentaje, con los que se sientan a negociar directamente
con el gobierno.
“Como ellos ya tienen mucha de la
deuda que compraron mucho muy barata, tienen una posición ventajosa con el
estado mexicano”,
dijo.
Con la decisión de cancelar al
aeropuerto, señala, se aceleraron una serie de medidas que obligan al gobierno
a pagar una cantidad de dinero enorme y “se ha creado un boquete en las
finanzas del presupuesto del próximo año”.
“El gobierno mexicano puede pagar
esto, no va a quebrar. Es mucho más grande su presupuesto, pero sí crea un
problema severo”
explica. Dice que para los inversionistas
que compran bonos, México ya incumplió y se presentarán problemas en las nuevas
emisiones de deuda en tanto proyectos específicos como el Tren Maya y la
refinería de Dos Bocas, o la deuda que emiten otras empresas paraestatales.
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