Por Blanca
González Rosas.
Con el
aumento al salario mínimo que estableció el presidente Andrés Manuel López
Obrador –102.68 pesos diarios–, las
cuestionables becas que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes
(Fonca) a artistas pertenecientes a los programas de Creadores Eméritos y del
Sistema Nacional de Creadores (SNC), van a incrementarse aproximadamente a 61
mil 200 pesos mensuales para los primeros, y a 45 mil 900 pesos mensuales para
los segundos.
Dos ingresos pagados con impuestos de
los ciudadanos que, si estuvieran grabados fiscalmente, corresponderían a un
salario aproximado de 79 mil 560 pesos para los Eméritos y 59 mil 670 pesos
para los miembros del SNC.
¿En qué se diferencian las
actividades artísticas de otras profesiones, cómo benefician a la sociedad que
las subvenciona y, sobre todo, cuáles son los indicadores de evaluación que
justifican sus privilegios?
Pertenecientes a las políticas
neoliberales que impulsó el expresidente priísta Carlos Salinas de Gortari
(1988-1994), las erróneamente llamadas becas son en realidad tanto una pensión
que se le otorga a los Eméritos de manera vitalicia, como una subvención –o
seguro de desempleo– para los beneficiarios del SNC que, con algunos
intervalos, se les da también de manera indefinida.
Estructuradas
administrativamente durante los primeros años de la gestión del funcionario
priísta Rafael Tovar y de Teresa como presidente del Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes (Conaculta) de 1993 a 2000, las becas requieren de una evaluación, reestructuración o desaparición
que la actual Secretaria de Cultura y admiradora de Rafael Tovar, Alejandra
Frausto, todavía no ha mencionado.
Convertidos en una comunidad
burocrática que se reproduce y apoya de manera tribal, los becarios en artes
visuales del Fonca se dividen en cuatro tipos de creadores:
Eméritos, que aceptan el beneficio vitalicio a pesar
de las altas cotizaciones de sus obras.
Aquellos pertenecientes al SNC que
carecen de un mercado y posibilidades de exhibición en espacios relevantes.
Los miembros del SNC que pertenecen a
establos galerísticos de prestigio y cuentan con un mercado satisfactorio.
Y aquellos también del SNC, que
reciben un salario por actividades de tiempo completo en claustros académicos o
instancias gubernamentales.
Si los recursos para pagar los
servicios culturales que desempeñan los trabajadores del Capítulo 3000 son
escasos, ¿cómo se justifican los derroches de las becas del Fonca?
En el rubro de las artes visuales,
con aproximadamente 221 creadores en el SNC y 11 Eméritos, la erogación mensual
será de 10 millones 143 mil 900 pesos para los primeros, y 673 mil 200 pesos
para los segundos. Un total de aproximadamente 129 millones 805 mil 200 pesos
en un año exclusivamente para las artes visuales.
En su
identidad actual, el arte es un recurso
que puede generar distintos tipos de negocio, ya sea como mercancía, objeto de
exhibición o servicio derivado. A diferencia de México, en donde el arte le
cuesta a los ciudadanos, en Francia el Museo del Louvre acaba de anunciar que,
gracias al video que filmaron en sus instalaciones Beyoncé y Jay-Z en 2018,
recibió 10.2 millones de visitantes. Si se considera que el boleto tiene un
costo de 15 euros, el museo, además de la renta por sus instalaciones –que no publicó–,
tuvo un ingreso de aproximadamente 153 millones de euros.
Para que la 4a. Transformación de
López Obrador sea completa, la identidad social, el uso y el mecenazgo del arte
debe reubicarse. Y en lugar de que la sociedad esté al servicio de los artistas,
los creadores, sin políticas paternalistas, deben construir su lugar y utilidad
en la sociedad actual.
Si su obra
no es capaz de provocar una demanda social, ¿en qué consiste su valor artístico?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.