Por Isaín
Mandujano.
Miles de campesinos de diversas organizaciones
sociales campesinas y estudiantiles marcharon este domingo con los ataúdes de
los dos líderes desaparecidos, y luego encontrados ejecutados con huellas de
tortura, en el municipio de Amatán, donde un grupo civil armado y policías
municipales desmantelaron un campamento de resistencia en contra del alcalde
Manuel de Jesús Carpio Mayorga.
A lo largo de varios kilómetros,
miembros del Movimiento Campesino Regional Independiente, adheridos a la
Coordinadora Nacional Plan de Ayala-Movimiento Nacional (MOCRI-CNPA-MN),
marcharon y realizaron el cortejo fúnebre con los cuerpos Noé Jiménez Pablo y
José Santiago Gómez Álvarez.
Ambos
campesinos fueron encontrados muertos
con huellas de tortura, en el basurero municipal de Amatán, casi 48 horas
después de que un grupo armado y uniformados estatales y municipales atacaron
los campamentos de resistencia civil contra el alcalde.
Hoy, sus amigos, familiares y
compañeros de lucha, exigieron al gobierno federal que atraiga las
investigaciones y que no permita que el gobierno estatal meta mano en ellas
porque existen políticos locales implicados de forma directa, como el senador
de Morena, Eduardo Ramírez Aguilar, exlíder estatal del PVEM, quien permitió
que los hermanos Carpio Mayorga, mantuvieran su cacicazgo político local, ahora
bajo el cobijo de Morena.
Jesús
Gutiérrez Valencia acusó que el crimen
de Noé Jiménez Pablo y José Santiago Gómez Álvarez, ocurrió pese a que 31
personas de ese municipio ya estaban bajo el monitoreo del Mecanismo de
Protección a Periodistas y Defensores de los Derechos Humanos de la Secretaría
de Gobernación (SEGOB).
Que el gobernador Rutilio Escandón
Cadenas y su Secretario de Gobierno, Ismael Brito Mazariegos, sabían de lo que
estaba pasando en esa localidad. Que negaron cualquier incursión armada del
jueves en la madrugada, y negaron que hubiera heridos y desaparecidos.
Y sólo empezaron a reaccionar hasta
que fueron encontrados los cuerpos de dos de los líderes del movimiento de
resistencia civil.
“Venimos hasta acá a Tuxtla, a
marchar con sus cuerpos y exhibirlos acá frente a las puertas de Palacio de
Gobierno, que acá está lo que tanto negaron, la existencia de grupos
paramilitares y los muertos que no quieren ver ni que nadie vea que pasa a diario
en Chiapas”, dijo
Gutiérrez Valencia, vocero de la MOCRI-CNPA-MN.
Aunado a la muerte de estas dos
personas, se suma la del pasado 23 de noviembre, Carlos Guerrero Mayorga, quien
participaba en el movimiento de resistencia civil y fue ejecutado a tiros por
los mismos hombres armados y policías municipales al mando del alcalde Manuel
de Jesús Carpio Mayorga.
Que también se encuentra en riesgo la
vida y la seguridad del párroco de Amatán, José Domínguez Domínguez, a quien ya
en dos ocasiones han intentado sacarlo de su casa parroquial para llevarlo y
asesinarlo.
Acusó que el gobierno estatal es
cómplice de la desaparición forzada, tortura y ejecución extrajudicial de
Jiménez Pablo y su compañero de lucha, Gómez Álvarez. Y que en todo momento el
gobierno estatal negó los hechos y fue omiso en su papel de investigador, pues
siempre protegió al alcalde y sus grupo civil armado.
El abogado
Leonel Rivero, asesor jurídico y defensor de la CNPA-MN, denunció que en la región hay una simbiosis entre crimen organizado y
autoridades locales, y lo que estaba en juego no era sólo el poder político
municipal de Amatán, sino el control del territorio por un grupo criminal que
opera en la zona y que eso lo sabe la federación.
“Encubrieron lo que era evidente,
desde las 2:30 de la mañana del mismo jueves notifiqué al Subsecretario de
Gobierno, Jorge Cruz, de lo que ahí estaba pasando, les explicamos lo que
estaba pasando y la fuerza pública llegó hasta las 18 horas del jueves. Se les
dijo que había personas desaparecidas. Y la respuesta fue negativa. Que no pasó
nada”, dijo Rivero.
“En una versión oficial propia del
gobierno estatal sobre ese operativo, el propio alcalde Carpio Mayorga,
agradecía al gobierno estatal su intervención para recuperar la presidencia
municipal, lo que hace evidente la complicidad del gobierno estatal en ese
operativo. Y así las muertes de Noé Jiménez y José Santiago Gómez,
desaparecidos tras ese operativo del jueves por la mañana, son a todas luces
una ejecución extrajudicial, pues no tuvieron derecho a un juicio justo y
fueron asesinados de manera sumaria”, agregó.
Rivero dijo que la Comisión Nacional de Derechos
Humanos (CNDH) y la Fiscalía General de la República ya atrajeron el caso, pues
no puede ser investigado por Jorge Luis Llaven Abarca, Fiscal General del
Estado, pues en junio del 2001 el mismo como ministerio público detuvo, torturó
y mantuvo preso al propio Jiménez Pablo, lo que le valió una recomendación de
la CNDH.
Francisco
Jiménez Pablo, hermano de Noé expuso que
lo que pasa en Chiapas es una descomposición política social, donde MORENA, que
se dice al Cuarta Transformación, ha encubierto a caciques políticos locales
vinculados al crimen organizado.
Responsabilizó a Rutilio Escandón
Cadenas, gobernador del estado, y su Secretario General de Gobierno, Ismael
Brito Mazariegos, “pues no han tenido hasta ahora la voluntad de resolver los
conflictos sociales, y pese a que se le han exhibido pruebas de la operación de
grupos civiles armados, encubiertos por policías estatales y municipales, estos
siguen operando con total impunidad y asesinando personas a toda hora del día”.
Dijo que estos hechos no están
aislados de lo que pasó con el activista Sinar Corzo Esquinca, en Arriaga el
pasado 3 de enero, quien también fue asesinado a tiros, y que lo que ve es una
política orquestada para eliminar a todas las voces críticas y disidentes.
Y que el gobierno no debe dejar de investigar
también todo lo que pasa en otros municipios del estado como Yajalón, Chilón,
El Bosque, Pueblo Nuevo, Rincón Chamula, Chenalhó y otros donde operan grupos
civiles armados.
Dijo que su hermano era un luchador
social, un activista, un defensor de los derechos políticos y sociales de la
colectividad, y que no representaba una amenaza para el Estado, pues ellos
siempre buscaron el diálogo y la negociación, pero el gobierno estatal y
municipal de Amatán, optaron por la violencia y la sangre.
Muchas organizaciones sociales y
civiles han salido a condenar estos asesinatos, como el Centro de Derechos
Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, quienes dijeron que Noé Jiménez también
era parte del Movimiento por el Bienestar, la Paz y el Bien Común de Amatán,
que junto con el MOCRI – CNPA MN, apoyaban al Consejo Indígena y Popular de
Amatán.
Que desde hace 5 meses se mantenían en plantón
frente al palacio municipal para denunciar abusos del ayuntamiento municipal,
el uso de grupos armados, el saqueo de las arcas municipales, así como los
vínculos con la delincuencia organizada que tienen los Carpio Mayorga desde el
ayuntamiento.
Según
testimonios con los que cuenta el Frayba, Amatán es un paso estratégico de
trasiego de droga y armas por su frontera con Tabasco, es un corredor
conformado por los municipios de Bochil, Simojovel, Pueblo Nuevo y Huitiupán,
en donde los grupos armados están vinculados a caciques del lugar, que a su vez
se encuentran ligados o protegidos por las autoridades municipales y policías,
para el control económico y político de la región.
La omisión que el gobierno de Rutilio
Escandón Cadenas mantiene con caciques, así como la actuación impune de grupos
armados en varias zonas ha generado un desborde de violencia en diferentes
municipios de Chiapas, generando temor a la población en general y alto riesgo
a la labor que ejercemos periodistas, comunicadores, líderes sociales y
defensores de derechos humanos.
El Frayba condenó el asesinato de Noé
Jiménez Pablo y solicita de manera urgente al Estado mexicano: una
investigación expedita que lleve al castigo de los autores materiales e
intelectuales, así como se garantice la integridad y seguridad de los
pobladores de Amatán, de los integrantes Movimiento por el Bienestar, la Paz y
el Bien Común de Amatán, que junto con el MOCRI – CNPA MN, apoyan al Consejo
Indígena y Popular de Amatán.
Recordó al
Estado mexicano que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en
varias ocasiones ha manifestado su preocupación por los asesinatos y las
amenazas hacia las y los defensores de los derechos de los pueblos; además la
misma CIDH hace hincapié en la grave impunidad, en la mayoría de los casos los
autores intelectuales y materiales gozan de completa protección.
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