Por Sanjuana Martínez.
Urgen investigaciones,
detenciones, procesos judiciales y condenas contra todos los involucrados en el
huachicol. Son muchos años, son muchos agravios, es mucha la corrupción para
que todo quede en un borrón y cuenta nueva.
El Plan para la
Prevención del Mercado Ilícito de Combustibles (MIC), encabezado por la Secretaria
de Seguridad y Protección Ciudadana, no
puede entenderse sólo con el cierre de los ductos para evitar la ordeña o la
vigilancia de las pipas con el objetivo de que no sean robadas.
Este plan debe incluir
las medidas necesarias para que la Fiscalía General de la República empiece a
judicializar con los ministerios públicos y jueces, los cientos de casos de
huachicoleo.
Y no hablo de los
huachicoleros de a pie, me refiero a todos, pero en especial a los
huachicoleros de cuello blanco. No podemos seguir así. Si no hay justicia, la
impunidad volverá a permitir que estos delincuentes vuelvan a saquear nuestras
riquezas.
Hasta ahorita las
detenciones en este rubro sólo han llevado a la cárcel a los huachicoleros de a
pie. Hubo encarcelados y sentenciados a 10 años de prisión en agosto del año
pasado. Un juez del nuevo sistema de justicia penal acusatorio sentenció a
cinco huachicoleros a diez años de prisión por el delito de “posesión ilícita
de hidrocarburos”.
Revisemos este caso: fue
la Policía Federal la que detuvo primero a dos hombres en la Autopista
México-Querétaro, con dirección a la Ciudad de México, mientras transportaban
58 mil 571 litros de hidrocarburo de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Luego, la Agencia de
Seguridad Estatal detuvo a un hombre en Santiago Acayutlán en Tezontepec de
Aldama, con 4 mil 017 litros de gasolina, y finalmente la Policía Investigadora
del Estado en el municipio de Tepeapulco detuvo a otros dos hombres en la
colonia Del Trabajo con 3 mil 609 litros de gasolina.
Durante 2017 se
aprehendieron a mil 947 personas por huachicoleo, de las cuales mil 202 fueron
judicializadas y sólo 176 estuvieron en prisión preventiva, pero Pemex no nos
dice cuántos de éstos fueron finalmente procesados y sentenciados. Hasta junio
del año pasado, las cifras sumaban 728 detenidos, de los cuales sólo 89
estuvieron en prisión preventiva y tampoco sabemos quiénes finalmente fueron
sentenciados.
Lo que sí sabemos es
que durante el año pasado, Pemex, presentó ante la PGR, 10 mil 78 denuncias por
el delito de robo de hidrocarburo, pero sólo mil 162 de estas denuncias
terminaron en la vinculación a proceso de los presuntos delincuentes.
La Procuraduría General de la República (PGR) va más allá y señala que durante el sexenio de Enrique Peña Nieto
3 mil 160 personas fueron detenidas por robo y transporte de combustible tomado
de manera ilegal de los ductos de Pemex en Puebla, Hidalgo, Estado de México,
Tlaxcala y Guanajuato. Pero de esta cifra, sólo mil 500 detenidos seguían su
proceso en prisión preventiva.
Pero hay que decirlo también, los estados con mayor cantidad de huachicol, los estados más
huachicoleros, son estados que han sido gobernados por el Partido Acción Nacional
(PAN). De hecho, el llamado Triángulo del Huachicol está en Guanajuato, un
bastión del panismo y lo conforman Apaseo el Alto, Salamanca, Irapuato, León y
Celaya. Aquí el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) disputa con el Cártel
Santa Rosa de Lima, una batalla por el huachicol en complicidad con autoridades
locales y federales.
De los 20.3 millones de
litros de combustibles que la PGR aseguró a mitad del año pasado, 4.9 millones
fueron extraídos en Guanajuato, donde hasta ese momento había 5 mil 490 tomas
clandestinas.
Luego le siguen Puebla
con 3.3 millones de litros de combustible asegurados, Hidalgo con 2.7 millones,
Jalisco con 2, Tamaulipas con 1.6 millones, Nuevo León con 990 mil, Estado de
México con 959 mil, Tabasco con 500 mil, Michoacán con 362 mil, Tlaxcala con
343 mil, Aguascalientes con 333 mil y Sonora con 284 mil.
El mapa del huachicol está bastante claro: Guanajuato, Puebla, Veracruz, Tlaxcala,
Estado de México, Ciudad de México, Querétaro, Michoacán, Jalisco e Hidalgo,
son los estados más huachicoleros.
Y si la PGR ya
confiscó 582 inmuebles que almacenaban hidrocarburos robados: 265 en Veracruz,
57 en Jalisco, 49 en Hidalgo, 42 en Tabasco, 37 en Puebla y 26 en Guanajuato,
¿qué espera para empezar a detener, investigar, procesar, condenar y confiscar
lo robado?
Afortunadamente el
Senado aprobó endurecer las sanciones por robo de hidrocarburos petrolíferos o
petroquímicos y demás derivados con penas que alcanzan los 30 años de prisión y
multas de hasta 25 mil veces el valor de la unidad de medida y actualización
vigente. Actualmente estos delitos se castigan con hasta 25 mil días de salario
mínimo. Y a quienes financien este delito con 17 a 25 años de cárcel.
A esto hay que añadir
la ordeña vía marítima, los ordeñadores náuticos que se robaban miles de litros
al día con la complicidad de autoridades, empresarios y funcionarios de Pemex.
Hay más de 90 barcos que navegan en el Golfo de México bajo investigación de la
Secretaria de Marina (Semar) por robo de combustibles destinadas a regiones de
Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
Está claro que lo que
se estaba haciendo para combatir el huachicol era sólo una simulación, tan sólo
en Edomex repuntó en 18 años, 3,990 por ciento y las tomas clandestinas se
incrementaron 262 por ciento durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Por tanto, urge
información. Los mexicanos necesitamos saber cuántos detenidos hay ahora por
huachicol, cuántas cuentas congeladas por robo de combustible.
Urge que no sólo se
detenga y procese a los huachicoleros de a pie, urgen detenciones de peces
gordos, de empresarios, de los huacicoleros de cuello blanco. Todo aquel que ha
participado de una manera y otra en el robo a nuestras riquezas debe ser
procesado y castigado con cárcel. De lo contrario, todo este valiente operativo
de nada servirá.
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