Por Dulce
Olvera.
Desde los monitores de la Torre de
Petróleos Mexicanos (Pemex) se detectaba el robo de combustible, pero en vez de
cerrar las válvulas de los ductos, las mantenían abiertas, dijo el Presidente
Andrés Manuel López Obrador. Por ello ahora se cuida la distribución y se
tienen 4 mil elementos vigilando, anunció.
Especialistas
en el sector energético aseguraron que esta parte de la estrategia contra el
huachicol tiene fallas y podría elevar los precios de las gasolinas por el
costo de las pipas, pero la raíz del
problema ha sido la “destrucción” a la Empresa Productiva del Estado en
sexenios pasados que absorbieron sus recursos, con lo cual se dejó de lado la
inversión en logística y en refinación.
En los últimos 20 años, las
contribuciones que Pemex debe pagarle al Estado mexicano han representado el 40
por ciento de los ingresos totales del Gobierno federal, documentó Gonzalo Monroy, especialista
en energía de la consultoría GMEC.
En
contraste, en el Presupuesto para 2019 a
la petrolera le quedaron 13 mil millones de dólares para inversión, de los
cuales, 10 mil 300 millones son para producir petróleo, 2 mil 500 millones para
refinación (el proyecto en Dos Bocas, Tabasco), y solo 125 millones de dólares
van para la parte de logística, donde se tiene el actual problema.
La producción de Pemex pasó de 3 mil
12 millones de barriles diarios en el año 2000 a mil 841 miles de barriles
diarios hasta noviembre de 2018, 38.87 por ciento menos.
“Todo lo que está pasando, y hay que
subrayarlo, es un problema de Pemex. Las empresas que tienen su propio
suministro y logística no están teniendo desabasto. Teniendo más inversión,
pueden contribuir a la seguridad energética. Las que dependen de Pemex también
fueron las primeras que se quedaron sin poder repartir”, comparó el experto.
En el
centro, la estadounidense Mobil está
trayendo su propio combustible por tren desde Louisiana; en Sonora, las G-500 distribuyen
la propia; o en Baja California se importan por un poliducto desde Estados
Unidos, ejemplificó.
Entre los ocho últimos titulares de
Pemex, de 2000 a la fecha, destacan Jesús Reyes Heroles González-Garza
(2000-2004) y Emilio Lozoya Austin (2012-2016), señalado de presunta
participación en el caso de sobornos de la constructora Odebrecht.
“Estamos viendo el resultado de todas
esas gestiones presidenciales anteriores”, afirmó Nicolás Domínguez Vergara, investigador
energético de la Universidad Autónoma de México (UAM). “Han marcado un desastre bastante grande, pero ha sido en gran parte
porque se ha querido privatizar a la empresa. Todos los negocios de Pemex se le
quitaron por la Reforma Energética y antes se le quitaron recursos que se
usaban para el Gobierno federal. Pemex siempre fue la caja chica del Gobierno,
y obtenía sus ganancias”.
“Pemex tuvo una deuda que fue
creciendo y se debió precisamente a que no tenía suficientes recursos. Si todas
las ganancias de un negocio se le quitan, entonces no tiene para invertir ni
pagar sus deudas. Es una de las empresas más endeudadas de la industria
petrolera y del mundo”,
agregó.
Sus pasivos ascienden a 3 mil 609
millones de pesos en 2018, un 443 por ciento más que los 663 millones 814 mil
395 pesos de 2002, de acuerdo con las cifras históricas de Pemex.
El
empresario gasolinero, Carlos Elizondo Sandoval, agregó que Pemex ha tenido que dar utilidades adelantadas.
“El Congreso federal estima en
diciembre las utilidades que tendrá que dar la empresa y entonces con base en
eso se hacen los presupuestos para el Gobierno federal. Entonces cuando la
empresa no entrega los resultados o ganancias que el Congreso estimó, tiene que
endeudarse para pagar ese dinero que se le puso como meta. Es la única empresa
mundial que tiene que dar utilidades adelantadas y eso es un error”, explicó el representante de 800
gasolineras en 2 mil 800 estaciones a nivel nacional.
“En los últimos sexenios la
administración de Pemex ha sido para destruir a la empresa. Ha habido una
inexperiencia total en el manejo”, añadió.
De 2006 a
2018, las tomas clandestinas de Pemex
han aumentado de 213 a 12 mil 581 al año, sobre todo en Puebla, Hidalgo y
Guanajuato. Estos días se tiene el registro de entre 70 y 100 pipas robadas a
diario, de acuerdo con el gobierno federal.
“El huachicol no es de ir a ordeñar
un ducto, sino que hay mafias con alto poder de fuego que están dispuestos a
todo por defender ese mercado ilegal que es bastante grande. Pero no hubo
suficientes inversiones en ese segmento”, reiteró Gonzalo Monroy, director general de GMEC.
Los desabastos anteriores, dijo
Monroy, también han sido cuestión de falta de logística y problemas con las
importaciones. En San Luis Potosí, por ejemplo, se quedaron sin gasolina por
tres días en agosto de 2017 luego de que el huracán Harvey pegó en Texas e
impidió el traslado.
El huachicol era una situación
bastante obvia en Pemex, determinó el académico de la UAM, Nicolás Domínguez.
“Era imposible que el personal de la
empresa no supiera sobre la baja de presión en los ductos. Es un crimen
organizado que se tiene dentro de Pemex. Tenían un negocio paralelo. De lo que
se habla era de que se tenía una red de distribución por ductos paralelo en
donde las autoridades sabían lo que estaba pasando. Ahora la estrategia del
Gobierno es cerrar esos ductos y de ahí viene el desabasto porque combustible
hay, porque se produce en las refinerías el 25 por ciento de la demanda y el
resto se importa, lo que no hay es la manera de transportarlo porque cerraron
los ductos y no se avisó”, planteó.
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