El conservador Partido Acción
Nacional (PAN), que desde el 2000 al 2012 gobernó México, afronta una de sus
peores crisis de liderazgo tras la muerte de quien era hasta ahora su principal
referente: el ex Gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle.
El fallecimiento en un accidente de
helicóptero el pasado 24 de diciembre de Moreno Valle y su esposa, la
Gobernadora del estado de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, ha provocado un
vacío de poder en el PAN después de sufrir además en julio una estrepitosa
derrota electoral al lograr sólo 3 de 12 gubernaturas en disputa.
Desde el
central estado mexicano de Puebla, el fallecido coordinador de la bancada del
PAN en el Senado mexicano formó un monolítico y poderoso grupo conocido como
“el morenovallismo”.
El político
se convirtió en el partido mismo desde el 2010, cuando asumió la gubernatura
(2010-2016) de Puebla en una alianza con el izquierdista Partido de la
Revolución Democrática.
Su trágica ausencia coloca ahora al
PAN en una etapa inesperada para reconstruir un partido fuerte y competitivo
desde los liderazgos locales desplazados por “el morenovallismo”.
Al lado de
su esposa Martha Erika -quien fue secretaria general del PAN en Puebla antes de
ser gobernadora-, Moreno Valle aspiró a la Presidencia de la república y logró
ser el líder de los senadores de su partido hasta el pasado 24 de diciembre,
cuando ambos murieron en un accidente aéreo.
Su fallecimiento significó no sólo
perder a un grupo político relevante, sino dejar en la orfandad al partido
después de que el estado de Puebla fuera su principal bastión de influencia con
ocho años de hegemonía (seis de Moreno Valle y dos de su aliado Antonio Gali).
“El PAN en Puebla está en orfandad
porque la presencia de Rafael Moreno Valle fue tan absoluta que anuló por
completo los liderazgos que pudieran surgir”, explicó a Efe la investigadora universitaria, Claudia
Ramón Pérez.
El PAN ha perdido prácticamente la
gubernatura del estado de Puebla que podía tener en su poder seis años más -en
uno de los estados más poderosos económicamente con un crecimiento anual de más
del 5 por ciento-, pues deberán celebrarse elecciones extraordinarias.
En los
comicios de julio del año pasado, Acción Nacional logró alzarse con la victoria
en los estados de Guanajuato, Yucatán y Puebla, ésta última con un disputado y
polémico resultado hasta que un tribunal ratificó el triunfo de Martha Erika
Alonso Hidalgo.
Hasta diciembre, el PAN contaba con
11 gubernaturas, pero con la muerte de Alonso Hidalgo se queda con 10 y deberá
volver a disputarla con un partido huérfano y desorientado.
“No veo en este momento un liderazgo
real, al desaparecer esta presencia queda desarticulado. Dentro del partido no
hay nadie que pueda sustituir esas figuras y además hay una fuerte pugna
interna”, explicó
Ramón Pérez.
La académica
de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla considera difícil que ese partido pueda reconstruirse a tiempo para las
elecciones programadas para el 2 de junio y dar aliento al PAN a nivel
nacional.
“Veo complicado que el morenovallismo
o lo que queda del grupo pueda reconstituirse, porque ninguno de los personajes
tiene presencia o liderazgo porque han sido avasallados, se excluyó a
verdaderos liderazgos, a esos grupos los patearon”, dijo.
Moreno
Valle, quien inició su vida política en el partido de centro izquierda
Revolucionario Institucional (PRI), anuló a los fundadores del PAN, entre ellos
a Ana Teresa Aranda Orozco, el mayor ícono en Puebla y a Eduardo Rivera Pérez,
ex alcalde de la capital y miembro de la organización de ultraderecha El
Yunque.
En medio de
muchos resentimientos, la actual dirigente local del PAN, Genoveva Huerta
Villegas, apela a la mesura en el interior del partido y llama a la
reconciliación.
“Lo que
necesitamos es no más golpeteo, sino un perfil que nos guíe sobre nuestros
mismos objetivos”, afirma.
Con unas
elecciones extraordinarias enfrente, insiste que necesitan la unificación entre
los diferentes grupos políticos internos.
“Estoy
visitando todos los liderazgos. Acción Nacional tiene las puertas para aquellos
que quieran trabajar por, con y desde el PAN”, agregó.
El ex
dirigente estatal del PAN Juan Carlos Mondragón Quintana, uno de los
desplazados del morenovallismo, aseguró que ese partido debe realizar un
proceso de recuperación de confianza.
“Debemos
lograr un proceso de recuperación del partido para que las decisiones del PAN
se tomen dentro del PAN. Durante muchos años las decisiones se tomaron en la
sede del gobernador de Puebla”, dijo.
La crisis de
liderazgo se ha agravado además por el trasvase de muchos panistas a Morena, el
partido izquierdista del presidente Andrés Manuel López Obrador, y la sucesiva
pérdida de votos después de romper la hegemonía del PRI con las presidencias de
Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderon (2006-2012).
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.