Georgina Morett.
Una gran y quizá hasta terrible duda se mantiene en la mente
de muchos ciudadanos de 10 estados del país: ¿cuándo se acabará el desabasto de
gasolina? y responder a esa pregunta, creo que ni Moni Vidente.
Si los gobernadores no tienen idea, mucho menos los simples
ciudadanos que hasta ahora desconocemos desde, ¿cuál es plan para acabar con el
huachicol? hasta, ¿por qué el desabasto ya no se llama así?
Lo más preocupante de las noticias de ayer, para quienes
consideramos que el racionamiento por parte de un gobierno es una actitud que
afecta las libertades individuales, fue la conferencia de la jefa de Gobierno,
Claudia Sheinbaum, quien retoma una propuesta de redes sociales para cargar
gasolina.
En esa propuesta piden el apoyo de la ciudadanía para surtir gasolina
de acuerdo con el engomado para verificar el vehículo; a esto una pregunta: ¿y
si por alguna razón tengo que llevar diariamente a un paciente a un hospital
por un tratamiento y gasto mucha gasolina por la lejanía, tendré que llevar
cargando a mi paciente? Sólo es una duda de muchísimas que surgen.
Y también informan que la verificación de los autos con
engomado amarillo se ampliará por 15 días, hasta el 15 de marzo, ¿esto quiere
decir que seguiremos con poca gasolina hasta marzo?
Imposible saberlo, porque nuestra representante popular sólo
señaló que “continuamos en coordinación con Petróleos Mexicanos para mejorar la
distribución de gasolina y diesel en la Ciudad de México, solidarios con su
estrategia de combate al robo de combustible y contra la corrupción, a fin de
que el servicio de distribución se reestablezca en el menor plazo posible”.
Y mientras, la situación en Jalisco es bastante diferente.
El gobernador Enrique Alfaro tuiteó: “El @GobiernoMX decidió
cambiar el sistema de distribución para combatir el robo de combustibles;
decisión que respaldamos pero que se ha ejecutado sin estrategia, sin medidas
preventivas y sin socializar con las autoridades que pudimos ayudar a mitigar
las graves consecuencias.
“Basta de que el gobierno federal y Pemex no den la cara ni
hablen con la verdad, ya basta de decisiones unilaterales y que actúen como si
los estados, los municipios y las instituciones no existieran Jalisco no merece
ese trato. Exigimos que nos digan cuándo y cómo van a resolver el abasto que
hoy afecta la vida económica del estado, la cotidianidad y el bolsillo de los
jaliscienses”.
Los ciudadanos de la Ciudad de México mantendremos la esperanza
de que el gobierno federal le informe al de Jalisco ya que nadie pedirá
explicaciones por nosotros.
Y de verdad, también en redes sociales llevan tiempo con
memes en los que se pide que, para acabar con la diabetes y la obesidad, se
cierren las torterías, taquerías y las grandes empresas como Bimbo o Sabritas.
Creo que no es una mala idea, siendo que hay cifras que
señalan que en México 12 millones de personas viven con este padecimiento y que
sólo la diabetes mellitus tipo 2 tuvo un costo en 2013 de 362 mil 860 millones
de pesos, equivalente a 2.25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de ese
mismo año. Qué mejor que la suspensión de las libertades para resolver los
problemas.
En el 2000, cuando ganó la elección Vicente Fox, nos tocó ver
un cristo cuando rindió protesta; ayer leímos el artículo de la esposa del
Presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, en el semanario Desde la Fe.
Pero como me comentó un respetado funcionario: “la naturaleza
del Estado laico es no pronunciarse religiosamente, para permitir la libertad
de los que creen y los que no creen. Ellos son conservadores y por eso se
aliaron con el PES. No es casual”.
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