Este miércoles se
discutirá el dictamen para la creación de la polémica Guardia Nacional, el
cuerpo policíaco que propuso el Presidente Andrés Manuel López Obrador como
brazo de su estrategia de seguridad y que originalmente suponía tener un mando
militar, pero que tras generar una acalorada controversia pública podría
terminar en un mando mixto, algo en lo que tanto opositores como simpatizantes
coinciden: es una mala idea.
Dos meses después de anunciar el plan para la creación de la
Guardia Nacional López Obrador dijo en
su conferencia matutina del pasado martes que atendiendo a los resultados de
las audiencias públicas que se llevaron a cabo para modificar “puntos
sensibles” del dictamen, ésta tendrá un mando que en lo administrativo
dependerá de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), mientras que en lo
operativo recaerá en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
La semana pasada se
llevaron a cabo diez mesas públicas en las que diversos especialistas,
legisladores, funcionarios y activistas analizaron y dieron sus puntos de vista
sobre la Guardia Nacional, de las cuales se concluyó que el dictamen no debía
ser aprobado y que, de acuerdo al proceso legislativo, debía ser modificado en
cuatro ejes:
1- Que el mando de la
Guardia Nacional debe ser de carácter civil.
2- Que se delimiten y
respeten claramente las competencias del ámbito federal, estatal y municipal en
materia de seguridad pública.
3- Que se establezca
con precisión una ruta de fortalecimiento de las policías; así como de los
mecanismos de coordinación entre éstas y las instancias de procuración de
justicia.
4- Que se fortalezcan
los mecanismos de control jurisdiccional y legislativo de la Guardia Nacional.
Tras darse a conocer
los cuatro puntos consensuados, el grupo parlamentario de Morena y su
coordinador, el Diputado Mario Delgado, impulsaron una campaña en redes
sociales para informar que se habían admitido las observaciones.
@mario_delgado1
Algunos de los cambios
al dictamen de #GuardiaNacional @DiputadosMorena 👇🏻
SÓLO SE REACCIONARÁ CON MÁS VIOLENCIA
Marcela Villalobos, vocal del Comité Directivo de Amnistía
Internacional, dijo en entrevista para Economía Hoy que ya se planteaba el tema
de un mando mixto en el artículo Quinto Transitorio del dictamen y manifestó su
preocupación por que se pretenda simular y hacer creer que no se trata de una
militarización “porque la operación, el reclutamiento, la capacitación y la
responsabilidad recae en las fuerzas castrenses”, aseguró.
La especialista explica que la propuesta de seguridad de la
actual administración no tiene claro un modelo se seguridad y que, más bien,
apelan al “populismo punitivo” en vez de hacer cambios profundos que impliquen
estrategias de prevención más que de reacción.
Para Villalobos, dejar
el dictamen tal como se pretende subir al pleno y avalar reformas como al
artículo 19 que establece la prisión preventiva oficiosa en diversos delitos
solo perpetuaría la violencia en el país.
“Un joven en un
contexto adverso puede convertirse fácilmente en un criminal y en lugar de
hacer propuestas o políticas para rescatar, se hace un plan de ataque, ya que
se está preparando a más jóvenes para atacar de manera represiva y violenta a
otros jóvenes mexicanos”.
La también activista consideró que el concepto de
militarización en el país existe desde 1979 con la “Operación Cóndor” y que se
institucionalizó en el sexenio de Felipe Calderón tras declarar la guerra al
narcotráfico e implementar operativos conjuntos entre la Policía Federal y
militares. “El sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto siguió con la misma
estrategia”.
Advirtió que se podría violar la autonomía de los estados, ya
que el artículo 115 de la Constitución habla del cómo se puede vincular a las
Fuerzas Armadas con gobiernos locales, por lo que hoy en día hay presencia
militar en varios estados, no necesariamente por mandato del Presidente, pero
sí por convenios.
“Entonces se pueden
invadir competencias ya que sin convenio previo, la Guardia Nacional puede
entrar a combatir un crimen con militares y fuerza”, señala la especialista.
Para Marcela Villaobos el
camino que debería seguir es desechar por completo el dictamen y que se respete
la Constitución “como está actualmente” y trabajar en un modelo integral de
seguridad pública para el país. Si lo que se pretende es conservar el nombre de
la Guardia Nacional los cambios deberían ser mínimos, como dar facultades a las
policías para colaborar en investigaciones.
“NECESARIA PARA ATENDER CRISIS DE SEGURIDAD”
En contraste, el
académico de la UNAM, Javier Oliva, señaló que la creación de la Guardia
Nacional es necesario para el combate al crimen organizado y a la delincuencia
común.
“Estamos en una
situación de emergencia, de violencia y se necesitan respuestas proporcionales
por parte del Estado mexicano y me parece que atender la emergencia es una
tarea impostergable por parte del Gobierno”.
Sin embargo, consideró
que el cambio de argumento de López Obrador no fue lo mejor. “Me parece que el
Gobierno no defendió su planteamiento, ahora va haber un mando mixto y sabemos
que cuando hay duplicidad de responsabilidades, lo que ocurre es que la
responsabilidad se diluye”.
Para el especialista en temas de seguridad, la propuesta no pretende militarizar al
país ya que “militarizar significa llevar las prácticas de los cuarteles a la
vida cotidiana de la sociedad”, por lo que el termino, dijo, se usa más bien
“desde una perspectiva más propagandística que efectiva, creo que hay que
matizarlo”.
“Las policías en las
democracias son organizaciones paramilitares, tienen uniforme, jerarquías,
axiologías, armamento, cuarteles, doctrina, son organizaciones paramilitares,
así funcionan”.
Además, explicó que en
términos del presupuesto, “México es el que peor trata a sus Fuerzas Armadas”,
en relación a Producto Interno Bruto (PIB) les destina el .5 por ciento, solo
nos supera Guatemala con el .4 por ciento y Colombia es el país latinoamericano
que más invierte con el 3.8 por ciento de su PIB.
Oliva, quien también participó en las audiencias públicas, consideró que uno de los problemas que
observó fueron “expresiones fuera de lugar” como las de la diputada Tatiana
Clouthier de Morena, en las que dijo que el comandante de la Guardia Nacional
podría tener tanto poder como para imponer al próximo presidente de la
República, “cuando hay esos niveles de desconocimiento difícilmente se puede avanzar
en una propuesta tan compleja”.
Por último, señaló que
otro problema es que en la iniciativa no se establece como sería la
coordinación de la Guardia Nacional con las policías estatales y municipales
“nada, ni un renglón”.
“Los gobernadores, la
verdad es que la mayoría han quedado mucho a deber en temas de seguridad
pública, si llega la Guardia Nacional, hasta cierto punto es mejor para ellos
porque la responsabilidad no va a ser de ellos sino de quien esté comandando
las operaciones”.
Se prevé que después de
la instalación del periodo extraordinario en la Cámara de Diputados, el
presidente de la comisión dictaminadora presente la iniciativa y se dé entrada
a los cambios ya sea por un acuerdo de la Junta de Coordinación Política, un
‘adendum’ o que se deje en la discusión de las reservas.
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