Frente a la incertidumbre que
prevalece al interior de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), a
raíz de la política económica y de austeridad impulsada por el actual gobierno,
el presidente Andrés Manuel López Obrador puso las cartas sobre la mesa ante el
gobernador del banco central, Alejandro Díaz de León.
Durante el lanzamiento del “Programa
de impulso al sector financiero” en el Salón de la Tesorería del Palacio
Nacional, el mandatario aclaró:
“Respetaremos las decisiones de los organismos
autónomos y la división de equilibrio entre los poderes. Nos hemos comprometido
a respetar la autonomía del Banco de México, y se va a cumplir. No vamos
nosotros a interferir en las decisiones que corresponden al banco central”.
De igual
manera, aseguró que buscará el
crecimiento económico del país sin comprometer las finanzas públicas, y tampoco
aumentará ni creará nuevos impuestos. Los “equilibrios económicos” se
mantendrán, soltó.
“En lo que sí compete a nuestras
facultades –subrayó–, vamos a tener el compromiso de llevar a cabo una administración
equilibrada. Vamos a mantener equilibrios económicos, no vamos a gastar más de
lo que tengamos de ingresos. No vamos a seguir endeudando al país. Vamos a
buscar que no haya déficit en el manejo de las finanzas públicas”.
En la última Minuta de la Junta de
Gobierno del Banxico, algunos integrantes consideraron que la implementación
estricta de las metas fiscales constituye un reto, dado lo ambicioso de los
nuevos proyectos del gobierno federal y la incertidumbre inherente a los
supuestos macroeconómicos utilizados.
De hecho, uno de los miembros destacó que este reto
es el de mayor trascendencia para las finanzas públicas en 2019, en virtud del
deterioro de la confianza.
Tras asegurar que el crecimiento se
va a lograr, López Obrador sostuvo que en su gobierno no piensan aumentar
impuestos ni crear nuevos, “porque vamos a poder financiar el desarrollo con la
fórmula de hacer un gobierno austero, sin lujos, vamos a liberar muchos fondos
con austeridad republicana. Se llegó a extremos en que el gobierno se consume
todo el presupuesto, el gobierno estaba ensimismado”, recalcó.
Y explicó que la otra fuente
importante para el desarrollo es no permitir la corrupción. “Así, vamos a tener
recursos para impulsar la construcción del Tren Maya, se va a invertir bastante
en petróleo y energía eléctrica. Vamos a rehabilitar las refinerías, vamos a
desarrollar el Istmo de Tehuantepec”.
El
presidente de la República también dejó
un mensaje al Banxico al señalar que, además de vigilar y controlar la
inflación, su función debería enfocarse en el crecimiento económico.
“Aquí el meollo del asunto estriba en
que el carro camine sin calentarse. Por eso las recomendaciones del Banco de
México, que tiene como propósito el control de inflación. Nos gustaría que
también se pensara en el crecimiento. Nosotros vamos a actuar de manera muy
prudente y muy responsable”, precisó ante integrantes del sector financiero del país.
Prosiguió: “Los economistas a veces lo resuelven de
manera muy fácil. Se habla de un símil de cuando se calienta un carro, ese es
el equivalente a la inflación. Entonces, para que ya no se caliente, se apaga,
pero ya no camina el carro, no hay crecimiento”.
Luego ejemplificó con el huachicol: “Vamos a
lograr el crecimiento, siempre y cuando no conlleve inflación. Tenemos que
hacerle como en el caso de lo que actualmente se conoce como huachicoleo y cómo
controlar el problema, el suministro de gasolinas, sin desabastecer. Es lo
mismo: cómo crecer sin inflación”.
Finalmente, propuso un modelo a seguir: “Lo que fue el
periodo de don Antonio Ortíz Mena, dos sexenios de crecimiento económico como
no se ha visto, de 6% promedio anual. Pero lo más importante es que se logró
sin inflación y sin endeudamiento del país. Ahí está la clave, tenemos que ir
hacia ese modelo”.
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