Por Álvaro
Delgado.
En plena
crisis por el desabasto de gasolina y a tres décadas del Quinazo, el dirigente petrolero Carlos Romero
Deschamps se apresuró a solicitar el martes 9 un amparo para evitar ser
detenido, pese a que no hay ninguna demanda contra él por parte del gobierno de
Andrés Manuel López Obrador. Lo que sí hay es una querella en su contra por
violación sistemática a la ley interna del sindicato, así como por la
desaparición del Fideicomiso para la Construcción de la Vivienda y el Fondo
Laboral Petrolero, disminución salarial y la pérdida de derechos laborales
adquiridos.
A tres
décadas de que Carlos Salinas derrocó a Joaquín Hernández Galicia, La Quina,
como líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana
(STPRM), que se cumplieron el viernes 11, inicia también el declive de Carlos
Romero Deschamps, el heredero de ese gremio asociado a la corrupción que
solaparon los presidentes priistas Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, así
como los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.
Romero Deschamps, quien el martes 9
tramitó ante el Poder Judicial un amparo para evitar su captura –pese a que el
presidente Andrés Manuel López Obrador aclaró que su gobierno no ha presentado
en su contra ninguna denuncia–, inició apenas su cuarto periodo consecutivo al
frente del STPRM.
Aunque en septiembre de 2017 fue elegido
“por unanimidad” para un nuevo periodo de cinco años, que va del 1 de enero de
2019 al 31 de diciembre de 2024, no se prevé que culmine su gestión.
El cacicazgo de Romero Deschamps pudo
haber llegado a su fin durante el gobierno de Fox, cuando se acreditó su
responsabilidad en el Pemexgate, que consistió en el desvío de mil millones de
pesos de Pemex a la campaña del candidato priista en el 2000, Francisco
Labastida, vía el sindicato petrolero.
Él y el tesorero del sindicato,
Ricardo Aldana Prieto, fueron acusados por la Procuraduría General de la
República (PGR) de lavado de dinero, delincuencia organizada y peculado, pero
un pacto de Fox como presidente, Felipe Calderón como secretario de Energía y
Santiago Creel como secretario de Gobernación con los priistas Roberto Madrazo
y Elba Esther Gordillo los dejó impunes.
Mientras Romero Deschamps obtuvo amparos para evitar
ser detenido y procesado, pero sólo por peculado y peculado electoral, Aldana
era senador con fuero, del que se le intentó despojar al inicio de la 59
Legislatura de la Cámara de Diputados, en septiembre de 2003, cuya coordinadora
de la bancada del PRI era Gordillo y del PAN Francisco Barrio, quien
precisamente investigó el Pemexgate como secretario de la Función Pública.
El 11 de septiembre de ese año, ya de
noche, se produjo en la Cámara de Diputados la votación que evitó que Aldana,
el operador financiero del sindicato de Romero Deschamps, fuera desaforado y
sometido a proceso, lo que, en los hechos, implicó un cerrojazo al Pemexgate.
En efecto, de manera irregular, por
no estar en el orden del día, el diputado federal priista Miguel Ángel Yunes
Linares, director jurídico del PRI presidido por Madrazo y mano derecha de Elba
Esther Gordillo, propuso revocar la convocatoria que hizo el presidente de la
Cámara de Diputados, el panista Juan de Dios Castro, para que el pleno, erigido
en Jurado de Procedencia, votara el desafuero de Aldana, el 17 de septiembre.
El caso
Aldana.
La cita para el 11 de septiembre de
2003 había enfurecido al PRI, que amagó con no aprobar las reformas de Fox y el
PAN, como la energética. Gordillo se reunió para armar un acuerdo con el
presidente, el procurador Rafael Macedo de la Concha, Creel y Calderón, cuya
esposa, Margarita Zavala, era vicecoordinadora de la diputación del PAN.
Gordillo, quien tenía también como
operador a Rafael Moreno Valle –que, como Yunes Linares, luego sería gobernador
del PAN en acuerdo con Calderón–, les había dicho a los diputados del PRI la
víspera de la votación, el 10 de septiembre, que Fox no tenía el control
político de nada, y eso, “aunque parezca cínica, lo tenemos que capitalizar”.
Y les informó a los diputados
priistas, según el audio que obtuvo la reportera Jesusa Cervantes, que ya se
había reunido con los “grupos de poder real”, incluido Fox, con quien había
acordado evitar el desafuero de Aldana.
“No se trata de si el senador es
bueno o malo, culpable o no culpable; de lo que se trata es que es un asunto
político de gran envergadura que pone en riesgo” al PRI y a la sucesión
presidencial, expresó Gordillo (Proceso 1402).
Para la votación, el coordinador del
PRD, Pablo Gómez, propuso a Barrio, del PAN, abandonar el salón de sesiones con
el fin de romper el quórum y evitar aquella, porque ocho diputados hacían
prever que se perdería la votación que evitaría el desafuero de Aldana.
(Fragmento
del reportaje especial publicado en Proceso 2202, ya en circulación)
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