Por Ricardo
Ravelo.
Las investigaciones en contra de una
banda de pseudo-periodistas dedicados a la extorsión de políticos y empresarios
de Baja California ya cruzó la frontera. Ahora el Gobierno de Estados Unidos, a
través de sus agencias de inteligencia, le siguen los pasos a la organización criminal
que encabeza José Santiago Correa Collazo, a quien relacionan con sicarios del
Cártel de Sinaloa.
La
organización está compuesta por varios
miembros. De acuerdo con las investigaciones el líder es Correa Collazo,
relacionado con René Arzate García, “La Rana”, cabeza de un grupo de sicarios
que ha sembrado violencia y terror en Baja California.
A la banda de Correa Collazo también
pertenecen, según las denuncias, Ricardo Osuna, ex funcionario de aduanas y del
Gobierno estatal que encabeza Francisco “Kiko” Vega; Saúl Omar Castro Meza
–responsable de la operación informativa en varios portales noticiosos –;
Alejandro Jiménez, quien se ostenta como reportero de Televisa; Marco Antonio
Lora Tejeda, editor de videos, y Javier Zatarian, responsable de operar las
extorsiones en Culiacán, Sinaloa, a través del sitio web “Acertijos de
Sinaloa”, el único que sigue activo.
La
organización criminal lleva quince meses
operando en Baja California y Sinaloa, respectivamente, y según las pesquisas
también actúan en suelo norteamericano, particularmente en San Diego, de ahí
que las autoridades de Estados Unidos le siguen los pasos al grupo delictivo
por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
Un empresario aduanero, a quien han
mantenido bajo hostigamiento permanente, presentó una denuncia por extorsión en
contra de Correa Collazo, quien fue detenido en flagrancia, es decir, cuando
recibía un sobre con dinero.
La suma la había acordado con su
víctima después de varios días de forcejeos, llamadas telefónicas y publicación
de información falsa a través de los portales El Tijuanenese, Noticias de
México, Noticias de Google, El Diplomático, Exacto Noticieros, Acertijos de
Sinaloa, Notired.co. Con excepción del último sitio, los demás fueron
eliminados después de que se hicieron públicas las denuncias por extorsión.
De acuerdo
con la carpeta de investigación 0204-2018, integrada en la Procuraduría de
Estado de Baja California, el modus
operandi de la organización es el siguiente: eligen a sus víctimas, investigan
sus negocios, nombre de familiares y posibles socios.
A través de los portales mencionados
enderezan campañas informativas falsas donde destacan, sobre todo, datos de la
vida privada de políticos y empresarios; también manejan videos y algunos
trabajos multimedia como parte del hostigamiento persistente.
A la par, empiezan a realizar llamadas con el objeto
de frenar las campañas de desprestigio mediante negociaciones económicas que,
según se sabe, no bajan de cien mil dólares. Los sitios web utilizados estaban
muy bien posicionados. Algunos contaban hasta con un millón de seguidores, lo
que los convertía en espacios poderosos por su penetración social, el arma
letal para “ablandar” a sus víctimas, quienes preferían pagar para que cesaran
las calumnias.
Aun cuando la información que manejan
es a todas luces calumniosa, las víctimas caían en un vacío legal: en Baja
California no está tipificado como delito la difamación ni la calumnia, por lo
que las personas afectadas no tienen más alternativa que llegar a un arreglo
económico con los supuestos periodistas.
Un dato que llama mucho la atención
es que cuando los sitios noticiosos comenzaron a funcionar las oficinas donde
operaban los presuntos extorsionadores eran del más alto lujo: se instalaron en
edificios inteligentes y en algunos casos contrataron a reporteros y editores
con salarios muy altos que ningún otro espacio noticioso podía pagar. Por ello
se despertó la sospecha de que detrás del grupo estaba el financiamiento del
crimen organizado.
Entre los periodistas de larga
carrera fue sorprendente que en muy poco tiempo los portales noticiosos
utilizadas para las extorsiones se posicionaron muy rápido entre el público y,
sobre todo, en las redes sociales, las cuales explotaban para que los
contenidos trascendieran en forma fulgurante.
El
empresario aduanero –quien presentó
denuncias tanto en Baja California como en Estados Unidos –fue el primero en
denunciar estos actos de extorsión. Cuando su caso se hizo público se pudo
evitar el cobro de piso que la banda ya fraguaba entre los empresarios del
comercio exterior, pero esto ha tenido un alto costo para él, según relata:
“Me los eché de enemigos y a pesar de
las denuncias todavía me siguen hostigando, pues el grupo delictivo continúa
publicando videos e información falsa en mi contra y de muchos otros conocidos
con el objeto de seguir extorsionándonos”.
Tras la
primera denuncia que se presentó en noviembre de 2018, el líder de la organización, Santiago Correa Collazo, fue detenido en
flagrancia, justo cuando el empresario aduanero le entregaba un sobre con una
fuerte suma.
Correa
Collazo fue encarcelado por el delito de
extorsión. Otras denuncias también lo señalaron de incurrir en el mismo delito.
Lo grave de este asunto es que las autoridades de la procuraduría de Baja
California estaban coludidas con el jefe de la organización y lo protegieron.
El empresario referido, quien pidió el anonimato para evitar represalias, dice
que todas las pruebas que aportó para incriminar al acusado terminaron en manos
de los abogados que lo defendieron.
Cuando la Procuraduría integró la
carpeta, dice el empresario, no dudé que este hombre quedaría encerrado algunos
años. El caso recayó en la jueza de control Patricia Hernández Haro, quien
falló en favor de Correa Collazo al no considerarlo de alta peligrosidad.
A pesar de que las pruebas contra
Correa Collazo eran contundentes y acreditaban sus vínculos con los portales
noticiosos, las calumnias que manejó para extorsionar y el uso permanente de
las herramientas del periodismo para cometer ese delito, Rubén López Guerrero y
José Ramón Martínez Ramírez –dedicados a la defensa de miembros de la
delincuencia organizada –argumentaron que su cliente no era periodista ni tenía
relación con páginas informativas. Lo que si acreditaron fue que Correa Collazo
es peluquero de oficio y con ese elemento la jueza decretó su libertad condicional.
Tras ordenar la libertad bajo caución
de Correa Collazo, los reflectores de la sospecha se encendieron en contra de
la jueza Hernández Haro. De acuerdo con el denunciante, en el medio judicial
circulan versiones en el sentido de que suele dejar en libertad a criminales
previo acuerdo económico.
Según el
denunciante, existe la sospecha de que
en el caso de Correa Collazo “hubo arreglos económicos”, pues ni siquiera
valoró las pruebas que se presentaron.
Aunque las denuncias en contra de la
banda datan de enero de 2018 –la PGR (Hoy Fiscalía General de la República) –ya
contaba con antecedentes de la banda, pero nunca ha procedido en contra de
ellos. Actualmente todos los miembros de la organización siguen libres tanto en
Baja California como en Sinaloa y no han dejado de operar las extorsiones.
De acuerdo
con las investigaciones de este caso, tras
las denuncias presentadas en contra de los miembros de esta organización
dedicada a la extorsión, los portales noticiosos utilizados para las campañas
difamatorias fueron cancelados. Sin embargo, ahora se sabe que siguen con sus
actividades delictivas desde “Acertijos de Sinaloa”. Según las denuncias, la
operación de este sitio está a cargo de Javier Zatarian, señalado como miembro
de a banda.
Las investigaciones en contra de los
presuntos extorsionadores continúan en Baja California y también en Estados
Unidos, pues las autoridades norteamericanas detectaron que el grupo delictivo
realiza actividades delictivas del otro lado de la frontera.
Una línea de investigación que se
sigue en Estados Unidos es el presunto vínculo de la banda con el narcotráfico.
Existen indicios de que este grupo que usa herramientas del periodismo para
extorsionar es, en realidad, una rama del crimen organizado que utiliza tal
modalidad criminal con la autorización de algún cártel del narcotráfico.
El dato que refuerza lo anterior es
el supuesto vínculo que existe entre Santiago Correa Collazo y un sicario
conocido como “La Rana”, quien está señalado como pieza del cártel de Sinaloa
en la ciudad de Tijuana. Incluso en las investigaciones existen datos y
evidencias de que Santiago utilizaba el apodo del sicario como un elemento para
aterrorizar a sus víctimas.
Periodistas
de Tijuana denunciaron ante la
Secretaría de Gobernación y Artículo 19 cómo algunos pseudoperiodistas
dedicados a la extorsión incluso utilizaban los mecanismos de protección
federales para blindarse. Por ello, el Gobierno de Francisco Vega ha hecho caso
omiso de este asunto, pues temen proceder contra el grupo delictivo, ya que
ellos se escudan bajo argumentos como la violación a la libertad de expresión y
se dicen amenazados por el Gobierno y hasta elevan la voz públicamente para
denunciar abusos en su contra.
En el caso
de Santiago Correa Collazo el juicio en
su contra continúa, aunque él esté en libertad condicional. El empresario
afectado dice que su libertad fue producto de la corrupción, no hay otra razón,
ya que la jueza ni siquiera valoró las pruebas que lo incriminaban.
Un dato: El teléfono celular de Correa Collazo tenía
los nombres de las víctimas que ya habían sido extorsionadas, mensajes,
nombres, teléfonos y hasta órdenes de trabajo para hacer publicaciones
calumniosas…Pero nada de esto fue valorado. El acusado negó ser periodista y
rechazó tener vínculos con medios de comunicación al argumentar dedicarse al
oficio de peluquero.
–Que sigue en este caso? –se le
pregunta al empresario aduanero que denunció a Correa Collazo.
–Que las autoridades revoquen la
libertad condicional que le otorgó la jueza Hernández Haro y que se proceda en
contra de toda la banda porque lamentablemente están en libertad y son
protegidos por las propias autoridades.
–¿Lo siguen amenazando?
–Las amenazas continúan y también
siguen publicando falsedades. Ahora utilizan el sitio “Acertijos de Sinaloa”
para la calumnia. Es urgente que las autoridades actúen y frenen esta modalidad
criminal que utiliza el periodismo para la extorsión.
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