Por Jesusa
Cervantes.
Tras la toma
de la tribuna, en medio de exigencias, protestas, atropellos y tránsfugas del
PRD, la Cámara de Diputados aprobó esta
noche la reforma constitucional al artículo 19, que amplía a nueve delitos la prisión
preventiva oficiosa.
El catálogo de ilícitos graves
incluye: robo de combustible, la corrupción, uso electoral de programas
sociales, el feminicidio, abuso sexual contra menores, uso de armas exclusivas
del Ejército, robo a transporte, robo a casa habitación y desaparición forzada.
Al bloque de
Morena-PT-PES-PVEM se sumaron los votos
de ocho diputados del PRD, quienes esta mañana renunciaron a la fracción, con
lo que el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador alcanzó la mayoría
calificada para modificar el artículo 19 de la Constitución.
Los votos para calificar como delito
grave la corrupción, robo de hidrocarburos y delitos electorales, como lo pidió
el presidente de la República sumaron 377, es decir, 43 más de los requeridos,
lo que significa que legisladores de la oposición votaron a favor, entre ellos
los priistas Benito Medina, Rubén Moreira, Martha Garay y Pablo Angulo; el
panista Arturo Espadas, o el perredista Raymundo García.
Con 377
votos a favor, 96 en contra y 5 abstenciones se aprueba en lo general y
particular, el dictamen que reforma el artículo 19 constitucional, a fin de
ampliar el catálogo de delitos que ameritan #PrisiónPreventivaOficiosa.
pic.twitter.com/X083pup9Qf
— Dolores
Padierna (@Dolores_PL) 20 de febrero de 2019
Desde el
arranque de la discusión, PRI, MC y PAN anunciaron que dejarían que sus
legisladores votaran “en conciencia”, de ahí los 377 votos a favor. La mayoría
de Acción Nacional votó en contra, igual que el PRI, y la reducida fracción del
PRD (11 legisladores).
La discusión se prolongó y llegó a la
toma de la tribuna, luego de que los panistas exigieron que se abriera el
tablero para verificar una votación: la propuesta de modificación que presentó
la morenista Lorena Villavicencio, quien pedía cambios para el delito de
feminicidios, a lo que el PAN se sumó.
A la hora del conteo de votos, que
deben ser a mano alzada, Acción Nacional exigió que se abriera el tablero, pero
la presidenta de la Mesa Directiva en turno, Dolores Padierna, se negó a
hacerlo bajo el argumento de que eso sólo es posible cuando hay “duda” sobre el
resultado de la votación.
Los panistas enardecieron y tomaron
la tribuna, haciendo a un lado, en forma intimidante y brusca, a la secretaria
de la Mesa, la morenista Karla Yuritzi Almazán. Se sumaron los legisladores de
Movimiento Ciudadano.
Aproximadamente 90 diputados de
oposición tomaron la tribuna y también se apoderaron de los micrófonos. Se
negaban a bajarse hasta que se abriera el tablero.
Desde el llamado “corral de la
ignominia”, lugar donde se ubican los reporteros, se apreciaba el manoteo al
aire y un constante señalamiento con el dedo del panista Éctor Jaime Ramírez
Barba hacia la presidenta de la Mesa Directiva.
Los ánimos
empezaron a caldearse. La priista Dulce
María Sauri y el panista Marco Antonio Adame, ambos vicepresidentes de la Mesa
Directiva, señalaban con la mano a priistas y emecistas para que desalojaran la
tribuna, pero éstos se negaron.
Dolores Padierna llamaba al orden,
exigía el desalojo de la tribuna y pedía al resto de la asamblea que tomara sus
lugares. Era inútil. Ante ello, la presidenta en turno de la Mesa Directiva dio
la palabra al siguiente orador, pese a que la tribuna y los micrófonos seguían
siendo disputados por los legisladores panistas.
Correspondía el turno a Carlos
Alberto Valenzuela González, del blanquiazul, a quien sus compañeras diputadas
le ofrecieron un lugarcito en la tribuna para que pudiera utilizar el
micrófono.
En lugar de presentar una propuesta
de modificación, Valenzuela arengó contra todos los diputados, incluidos los de
Morena, para hacer “una protesta silenciosa” desde la tribuna.
“Hay división en Morena. Vengan todos
los que han sentido violentado su derecho a votar… esto es una democracia de
papel… llamo a los cuatro partidos (PRI, PAN, PRD y MC) a que en estos tres
minutos que me quedan, suban”. Y concluyó su arenga: “Cuéntanos bien, no somos
uno…”.
Del otro extremo del pleno de San
Lázaro podía observar que no había duda sobre la votación: perdieron los votos
a favor de la propuesta de cambio que hizo la morenista Lorena Villavicencio y
a la que se sumó el PAN. Eran minoría.
Los reclamos llegaron a los 39
minutos y poco a poco, después de evidenciarse que efectivamente no había
necesidad de repetir la votación en el tablero, pues era claro que había
perdido la oposición, la calma empezó a llegar. Uno a uno se retiró de la
tribuna los legisladores panistas, no sin antes evidenciar su temor ante la
citada reforma al artículo 19 de la Constitución.
Xavier
Azuara Zúñiga preguntó: “¿Quién puede
asegurarnos que el aparato estatal no estará al servicio del presidente (de la
República)? ¿A quién perseguirán por los delitos electorales?”.
Su intervención hizo sentir que la
preocupación del PAN es que los delitos electorales se elevaran a grave y, por
lo tanto, se aplicara la prisión preventiva oficiosa, es decir, sin derecho a
fianza.
Y así como se apagó la protesta panista y
quedó de manifiesto esa preocupación, entre otras, pues también alegaron que
con las reformas se afectaba la máxima de que nadie es culpable hasta que se le
demuestre lo contrario, se fue silenciando el salón del pleno. La reforma
estaba aprobada… como lo pidió el presidente de la República.
Hasta ahora el artículo 19 menciona que “el juez
ordenará la prisión preventiva, oficiosamente en siete delitos: delincuencia
organizada, homicidio doloso, violación, secuestro, trata de personas, delitos
cometidos con medios violentos como armas y explosivos, así como delitos graves
que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre
desarrollo de la personalidad y de la salud”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.