A decir de quienes conocen
personalmente a Jorge Torres López, el ex Gobernador de Coahuila, detenido a
petición de las autoridades de Estados Unidos, es un hombre de carácter débil
que estaría dispuesto a entregar a cualquiera con tal de librarse de la cárcel.
Fuentes cercanas a su familia, así
como ex compañeros de trabajo de Torres López, que hablaron con VANGUARDIA a
condición del anonimato, coincidieron, en entrevistas por separado, en afirmar
que los cómplices del también ex alcalde de Saltillo deben estar “muy
preocupados” por lo que aquel pueda “confesar” ante las autoridades.
“Te aseguro que todavía no lo subían
a la camioneta (cuando lo arrestaron) y ya estaba hablando”, dijo una de las fuentes, quien afirmó que justamente el “pánico”
que le provocaría al ex mandatario la posibilidad de ir a la cárcel sería la
causa de que se encuentre en la situación actual.
Una de las
fuentes consultadas recordó que el 21 de
noviembre de 2013, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados
Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) detuvieron a María Carlota Llaguno,
esposa de Torres López, en el aeropuerto internacional de McAllen, Texas.
La detención, registrada cuando
Llaguno intentaba ingresar a territorio estadounidense, implicó someterla a
interrogatorio, la cancelación de su visa de turista y la prohibición para
entrar al vecino país durante cinco años.
“Después de ese episodio -recordó la fuente- Jorge no volvió a ir a Estados Unidos”, lo
cual habría implicado la aceptación tácita de su culpabilidad en el caso que
por lavado de dinero y fraude bancario le enderezó una fiscal del vecino país.
De acuerdo
con la información que ha publicado VANGUARDIA, la fiscal federal Julie Hampton habría presentado un caso penal en
contra de Jorge Torres el 14 de noviembre de 2013 y de éste habría derivado una
citación para que el ex Gobernador se presentara a declarar, citación a la cual
Torres López respondió con una petición para que los funcionarios judiciales de
Texas se trasladaran a Coahuila a recoger su testimonio.
El 5 de junio de 2014 la petición del
ex Gobernador fue rechazada por la jueza Janice Ellington, a partir del informe
de un agente del Servicio Tributario Interno de Estados Unidos (IRS, por sus
siglas en inglés), en el cual consta que, entre enero de 2012 y julio de 2013,
Torres López y Carlota Llaguno habrían viajado hasta en 14 ocasiones a los
Estados Unidos.
“El gobierno ha demostrado que, antes
de ser acusado penalmente, Torres viajaba de manera rutinaria a Estados Unidos,
lo que indica que ahora permanece fuera del país de manera deliberada para
evitar que se le someta al proceso penal”, dijo la jueza en su oportunidad, tras lo cual declaró
a Torres López prófugo de la justicia estadounidense.
Las fuentes
consultadas coincidieron en afirmar que
Torres López habría preferido ser declarado culpable, y perder toda posibilidad
de volver a viajar a Estados Unidos, en donde incluso posee una casa desde hace
muchos años, antes de correr el riesgo de ir a la cárcel.
Cuatro años
y medio después, sus peores temores se
han materializado, pues hoy se encuentra detenido y enfrenta un proceso que
podría culminar -pese a la suspensión provisional que un juez de amparo le
concedió este jueves- con su extradición a los Estados Unidos.
“Se siente
traicionado”
No solamente el temor a permanecer en
prisión podría llevar a Jorge Torres a “entregar” a quien hiciera falta para
librarse del castigo, o al menos para disminuirlo al mínimo, sino también el
hecho de “se siente traicionado”, afirmó una de las fuentes consultadas por VANGUARDIA.
De acuerdo
con la fuente, el ex mandatario estatal
tenía, sobre todo, “una gran necesidad de reconocimiento social” y por ello
habría aceptado jugar el rol que se le asignó en el Gobierno de Humberto
Moreira, aunque también lo habría hecho por ambición económica.
Sin embargo,
Torres López no habría imaginado que
terminaría en el papel de “chivo expiatorio” a quien se le intentaría cargar
toda la responsabilidad de la “megadeuda” coahuilense, además de que tal hecho
perjudicaría gravemente a su familia, que es “su mayor adoración”.
Hoy, tras las rejas, el saltillense
sentiría que se le ha dejado sólo y tal hecho, aunado a su “debilidad de
carácter”, seguramente le llevará a hacer cualquier cosa con tal de salir bien
librado de esta,
consideró la fuente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.