Por Efrén
Flores.
La Comisión
Federal de Electricidad (CFE) erogó
cuando menos 573 millones 501 mil 579 pesos entre 2013 y 2018, para solventar
gastos en agua, alimentos, banquetes, eventos y fiestas, lavado de vehículos,
ropa (no especializada), toallas de algodón y “aterciopeladas”, entre otros.
De acuerdo
con el actual titular de la empresa productiva del Estado, Manuel Bartlett
Díaz, urge aplicar un plan de
eficiencia, austeridad y anticorrupción en la CFE, ya que su situación
financiera “es crítica”.
Hasta el
tercer trimestre del año pasado, la
dependencia federal registró pérdidas por 37 mil 806.3 millones de pesos.
Asimismo, su deuda bruta consolidada ascendió a 361 mil 207.5 millones, cifra
15 veces superior a su nivel de endeudamiento (22 mil 239.5 mdp) en el año
2000.
Del gasto
subsanable de la CFE, el más elevado fue
para la adquisición de prendas de vestir no especializadas. Es decir, para botas y calzado de “campo” y de
“trabajo” (sin considerar las dialécticas o de aislamiento y contra agua), así
como vestuario diferente al de “seguridad y protección”, entre lo que se
cuentan camisas tipo polo, chamarras de piel, gorras, pantalones de mezclilla,
uniformes deportivos, entre otros.
Durante el
periodo 2013-2017, la Comisión erogó
316.5 millones de pesos para ropa, según datos del portal CompraNet.
Dicha
cantidad equivale al 55 por ciento del
dinero invertido en 1 mil 433 contratos gubernamentales revisados por la Unidad
de Datos de SinEmbargo, y es equiparable, por ejemplo, a la inversión (300 mdp)
de 2018 para ampliar y remodelar las instalaciones del Hospital Psiquiátrico
“Dr. Samuel Ramírez Moreno”, ubicado en el Estado de México.
No obstante,
el gasto en ropa de la CFE está, hasta
cierto punto, justificado.
Aunque las principales leyes que
rigen a esta compañía no especifican la responsabilidad de hacerlo, algunas
“normas de referencia” –que son aquellas que elaboran las entidades de la
administración pública federal– establecen el deber de entregar “camisolas y
pantalones” (DOF: NRF-036-CFE-2004) y prendas de “protección contra el agua”
(PROY-NRF-076-CFE-2013).
Asimismo, la entrega de ropa es uno de los amplios
beneficios de los que gozan los trabajadores de la CFE.
En el
“Contrato Colectivo de Trabajo 2018-2020”, Apartado III “De la Ropa de
Trabajo”, la Comisión se compromete a
dar vestuario tanto a personal de campo (cinco juegos de ropa y cuatro pares de
botas o zapatos) como a personal de oficina (cuatro juegos de ropa y cuatro
pares de zapatos).
La Comisión Federal de Electricidad
cuenta con 72 mil 271 empleados en los 32 estados de la República Mexicana.
Entre 2013 y 2017, gastó un mínimo de 876 pesos anuales en ropa, en promedio,
por trabajador.
LAS OTRAS
COMPRAS.
Durante el
sexenio pasado, la CFE destinó 257
millones de pesos –adicionales a lo erogado en ropa– en alimentos (68.7 mdp),
aire acondicionado (61.8), agua (50.3), toallas (26), hospedajes (16.7),
banquetes, eventos y fiestas (12.2), lavado de vehículos (8.5), televisiones
(1.4 mdp) y hielo (600 mil pesos).
También hubo
“otros” gastos (10.6 mdp) que incluyen
la compra de artículos promocionales (6.2 mdp), “souvenirs” (1.1 mdp),
artículos de cafetería (693.1 mil pesos), medallas (529.1), artículos de “casa
habitación” (395.3), loncheras (232.4), calendarios (190.5), balones, maletas y
redes deportivas (190), armazones de lentes que no son de seguridad (174),
obsequios (172.2), renta de lanchas (172.2), trofeos (87.9), agendas y libretas
(76.7), tarjetas de felicitación (67.2), repelente para perros (63.2),
accesorios para vehículos (58.9) y una estufa (30 mil pesos).
Además, la
CFE destinó 158 mil 261.4 pesos para la
compra y lavado de almohadas, colchas, sábanas y toallas.
En el
Artículo 22, Fracción 15 del Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el
Trabajo (RFSST), queda establecido que
la Comisión debe de proveer servicios de limpieza de ropa, “cuando el depósito
de sustancias químicas peligrosas en la piel o ropa de los trabajadores pueda
representar un riesgo a su salud”.
Asimismo, la normatividad establece las obligaciones
de suministrar agua potable, viáticos y hospedaje para trabajadores (artículos
18 y 68), así como “contar con regaderas y vestidores” y “lugares higiénicos
para el consumo de alimentos” (Artículo 18, fracciones X y XI).
Por su
parte, el Contrato Colectivo (Cláusula 19 “Alimentos”) refiere que en caso de labores fuera del turno de trabajo y/o que
impidan a los trabajadores ir a comer a sus domicilios particulares, la CFE
deberá proveer alimentos (desayuno, comida y/o cena, según el caso).
En promedio,
entre 2013 y 2018, la Comisión Federal
de Electricidad tuvo un presupuesto anual aprobado de 68.6 millones de pesos
para alimentar a sus trabajadores. También contó con 890.5 millones para
viáticos y hospedaje, así como 1.2 mil millones de pesos para vestuario (tanto
de seguridad como no especializado), de acuerdo con cifras de los Analíticos
del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
PROVEEDORES
Y CONTRATOS.
SinEmbargo revisó 1 mil 433 contratos gubernamentales
del periodo 2013-2018, que corresponden a gastos que no son elementales o que
pueden ser subsanados, en un contexto de austeridad promovida por el nuevo
Gobierno federal.
Según la
revisión, en promedio y por año, la CFE
licitó 239 contratos por 95.6 millones de pesos. Durante dicho periodo, 743
proveedores (440 personas morales y 303 personas físicas) se vieron
beneficiados.
Entre las compañías con los contratos
más jugosos estuvo la Comercializadora Hagre que, de acuerdo con una
investigación del Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e
Investigación (PODER, por sus siglas en inglés), está ligada a otros dos
proveedores de la CFE.
En mancuerna con Maxi Uniformes (que
obtuvo 15 contratos por 4.7 mdp durante 2013-2018) y Grupo Oficial (un contrato
por 576 mil pesos), la Comercializadora (siete contratos por 3.2 mdp) forma
parte de una “red de empresas” que “se comparten sin ser socios” y que gozan
del “favoritismo” de “varias unidades compradoras de la CFE”, menciona PODER en
su investigación “Contratos a medida en la CFE”.
En el
periodo 2011-2017, dichas compañías se
habrían visto beneficiadas con 102 contratos por adjudicación directa y de
invitación a cuando menos tres personas, por un monto de 97 millones de pesos.
Las “irregularidades” observables en
estos casos, empero, no son únicas.
En enero del
año pasado, la Comisión Federal de
Competencia Económica (Cofece) anunció que investigaba un conjunto de
licitaciones por 15 mil millones de pesos para la adquisición de medidores de
luz, en que había indicios de posible colusión entre contratante y
contratistas.
Por ello, a la par que el anuncio de la Cofece, la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) refirió que
a pesar de los avances, la CFE debía continuar limitando las adjudicaciones
directas.
De acuerdo
con cifras de la OCDE, la compañía
productiva del Estado adjudicó más del 60 por ciento de sus contratos, entre
2012 y 2016.
En su revisión de 1 mil 433
contratos, SinEmbargo halló datos similares. De 2013 a 2018, el 82 por ciento
(1 mil 174) de ellos fue licitado por adjudicación directa (sin concurso), 16
por ciento (230) por invitación a cuando menos tres personas (concurso
restringido) y sólo dos por ciento (29) por licitación pública nacional
(concurso abierto).
Esto implicó que, durante las
administraciones de Francisco Rojas Gutiérrez (2012-2014), Enrique Ochoa Reza
(2014-2016) y Jaime Francisco Hernández (2016-2018), la CFE entregó cuando
menos 278 millones de pesos por adjudicación directa, 173 millones por
invitación a cuando menos tres personas, y 123 millones por licitación pública
nacional.
Más allá de
la Comercializadora Hagre, los
proveedores más beneficiados de la muestra analizada fueron Anael del Norte (95
mdp), Unifoft (57.3), Geusa de Occidente (36.3), French Chic (23.2), Uniformes
El Tren (20.7), Corporativo de Servicios Turísticos Xochitepec (11), Fechuán
Servicios Empresariales y Uniformes Industriales (11), Micronet de México
(10.1) y Megracumu (9.4 mdp).
Por número
de contratos, destacaron Anael del Norte
(39), Uniformes El Tren (24), Electropura (22), Goldie Utility (21), Unifoft
(18), Comando (18), Uniformes Julián (18), Maxi Uniformes (15) y French Chic,
Comercializadora Code Blue y Propimex (14 cada uno).
De las
personas físicas registradas, las que
más ganaron fueron Montserrat Socci Gómez (14 mdp), Jorge Alberto Guadarrama
Clemente (3.8), Dego Armando Anaya Vázquez (2.4), Laura Sánchez Acevedo y
Benito Domínguez Fortuny (dos mdp, cada una).
Por número de contratos, destacaron
Jaime Villalobos Tamaura (10), Esperanza Ofelia Vega Álvarez (ocho), Jose Luis
Islas Erazo (siete), Arturo López Miranda (seis) y Jorge Alberto Guadarrama
Clemente (cinco).
En su revisión de contratos en
CompraNet, SinEmbargo halló discrepancias entre el vaciado de datos (en formato
Excel) del portal y las actas de fallo de la Comisión Federal de Electricidad,
por lo que la veracidad de los datos podría verse comprometida.
Los montos
de seis “procedimientos” (folios IA-018TOQ732-E379-2017, IA-018TOQ731-E672-2017,
IA-018TOQ732-E424-2017, IA-018TOQ731-E793-2017, IA-018TOQ732-E336-2017,
AA-018TOQ732-E282-2017) del “Reporte de
los datos relevantes de los contratos ingresados a CompraNet que iniciaron
vigencia en el año 2017”, relativos a la empresa Comercializadora Hagre, no
tienen punto decimal.
Así, en
lugar de 323 mil 280 pesos por un contrato,
la base de datos arroja un monto de 323 millones 280 mil pesos. Lo mismo
sucedió con el resto de las contrataciones referidas, cuya suma total de montos
es de 2 mil 642 millones 188 mil 330 pesos, en lugar de 26 millones 421 mil
830.30 pesos.
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