Por
Alejandro Páez Varela.
“Cállate
puta”. “Chingas a tu madre”. “Ponte de pie, pendeja”. “Bien que le chupabas la
verga a Peña”. “Bola de pendejos”. “A la verga, putitas reporteras”. “Pinches reporteros chayoteros”.
Lo demás, son variaciones sobre la
misma porquería: combinaciones exhaustivas de ofensas, hasta alcanzar, no se,
mil o dos mil fórmulas. Una más ofensiva que la otra. Si usted abre cualquier
video de Gobierno de México en YouTube, lo puede constatar en los comentarios:
cascadas de basura contra los periodistas.
El asunto es que no se queda allí.
Luego, más tarde, localizan al reportero o a la reportera en sus cuentas
personales de Facebook o de Twitter y le descargan ofensas, amenazas. No
importa quién sea, de qué escriba: mierda por toneladas. Si se atreven a
cuestionar a Andrés Manuel López Obrador, como demanda su oficio, toneladas de
insultos. Incluso si la pregunta no es fuerte, cascadas de insultos y amenazas.
La pregunta, es más, puede ser suave y habrá alguien que aprovecha para odiar,
para amenazar, para ofender.
No puedo decir que todos los
reporteros lo padecen; no he hecho un censo, no me dedico a eso. Pero sí lo he
escuchado de varios de los que acuden a la conferencia. Muchos de los afectados
son mujeres. Las atacan en sus perfiles de Facebook.
Hace unos días, algunos de los que
van cada mañana se preguntaban si debería aparecer su rostro en televisión y
deberían decir su nombre en la conferencia. Se escucha bonito hacerlo, está
bien y es lo correcto. Pero tiene consecuencias. Algunos han planteado
protestar en silencio y no preguntar nada. Dejar la conferencia en blanco, una
mañana de estas. Nadie le hace un favor a nadie en esas conferencias, pero si
alguien se beneficia, claramente no es la reportera, el reportero.
Por supuesto que no es culpa del
Presidente. Él no los convoca. Pero apenas unas palabras de él serían
suficientes para que le bajaran. Lo supongo porque los que atacan son sus
seguidores. Supongo que podría tener algún tipo de poder de convocatoria sobre
ellos. Decir: los convoco a que no ofendan a los periodistas que van a mis
conferencias; los convoco a que no los ataquen, no los acosen. “Tratémonos
todos con respeto”, puede decir, así como pide que en los mitines no se le falte
al respeto a los gobernadores o a los alcaldes que son abucheados. Se me ocurre
que puede hacerlo. Son sus conferencias y los otros están allí porque es su
trabajo y porque fueron convocados.
Sin embargo,
no es eso de lo que quiero hablar. Sí y
no; me explico: es un ejemplo del odio que hay por todas partes. Es odio que
lleva años corriendo, enlodando la vida nacional. Quizás desde 2006: más de
doce años. Ahora son más los que defienden a AMLO pero entonces, recuerden, le
llovían las mentiras y las ofensas. Le llovía la suciedad a López Obrador. Con
dinero de sus opositores y con mucho dinero de empresarios. Fueron miles de
millones en campañas de mierda; una ofensiva brutal contra un sólo individuo.
Sembraron tanta mierda que se cosecha mierda por todos lados.
No justifico a los que ahora atacan
–no tienen justificación, ni hoy ni nunca–, y el que lanza mierda siempre se
embarra la mano. Digo que ésos que ahora atacan no salieron de la nada, no
vienen de la nada. De eso hablo, pues: de cuánta basura, cuánto encono, cuánto
odio por todos lados. O de un lado y de otro. Basura que vuela encima de unos y
de otros, pero que embarra a todos. Basura que no sirve para amasar un ladrillo
porque no pega, y apesta. Basura que no tiende un puente, que no tapa un bache.
Basura que nada más es basura; que es simplemente odio. Basura que distrae de
lo que importa: echar a andar la economía, frenar el saqueo del país, acabar
con los homicidios y los feminicidios (en particular, los feminicidios),
presentar ante la justicia a los culpables, crecer, hacer Patria.
Un “cállate
puta” es un cállate puta. Un “chingas a tu madre” es un chingas a tu madre, sin
comillas. Reporteras y reporteros lo leen, lo resienten. Unos tienen más dura
la piel, pero otros no. Esto tiene que
parar. Afecta a los periodistas, pero dañará seriamente a quien pretenden
“defender”: el Presidente. No le hacen un favor al Presidente. La basura tiene
el poder del búmeran: siempre se regresa. Paren ya.
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