A Gladys Hernández no le han pagado
su salario desde octubre. Le deben ya cuatro meses y medio, que se suman a los
tres últimos de 2017 cuando tampoco le pagaron. Ella da clases en un
telebachillerato comunitario (TBC) en la comunidad de San Francisco, municipio
de Altamirano, en Chiapas, a siete horas de Tuxtla, la capital.
Para resolver sus gastos tiene que
pedir prestado o aceptar que su papá le dé dinero. Tiene una hija de cinco
meses, y necesita cubrir los gastos de la bebé y los de ella. A pesar de la
falta de pago no ha dejado de trabajar. Se organizó con los otros dos
profesores del plantel de telebachillerato de San Francisco para estar aunque
sea dos por semana cubriendo las clases, mientras el tercero busca la forma de
resolver sus gastos, trabaja en otra cosa o participa en las actividades para
organizarse y exigir el pago.
El caso de Chiapas es el más grave en
cuanto a adeudo a los docentes de telebachilleratos comunitarios (TBC) pero en
todos los estados del país hay retrasos. Regina Meza, profesora en la comunidad
de Coajomulco, en el municipio de Huitzilac, en Morelos, dice que en esa
entidad les deben cuatro meses y medio, desde octubre y hasta lo que va de
febrero.
Meza cuenta
que resuelve sus gastos con lo gana como profesora de primaria en las mañanas,
pero con ese sueldo tiene que subsidiar los gastos de su labor por la tarde.
“Todos los profesores de TBC vivimos lejos de los planteles porque están en
comunidades alejadas. Y yo soy la que menos gasto, 60 pesos diarios, pero mis
dos compañeras profesoras pagan de pasaje 150 pesos por día”.
En otros estados, como Sinaloa,
Querétaro y San Luis Potosí, los profesores de TBC llevan mes y medio sin pago:
enero y febrero. “Pero no sabemos cuándo nos van a pagar, no tenemos ninguna
certeza de eso”, explica Nora Arroyo, responsable del TBC de la comunidad de
Santa Lucía, en San Juan del Río, Querétaro.
En el caso de los estados donde a los
profesores solo les adeudan lo que va de 2019, la situación es algo más o menos
regular, cada año les pasa lo mismo. Los TBC son un modelo que se impulsó a
nivel federal para ampliar la cobertura de la educación media superior en el
país, en localidades de menos de 2,500 habitantes y donde no hubiera una
escuela de nivel preparatoria en 5 kilómetros a la redonda. En todo el país hay
3 mil 309 TBC, en los que se atiende a 140 mil estudiantes, que están a cargo
de 9 mil 700 docentes.
Para
facilitar que se pusieran en operación,
la federación se comprometió a cubrir al 100% los sueldos de los tres
profesores que habría en cada TBC durante los primeros doce meses. Después de
ese primer año, cada entidad debía aportar el 50% del salario de los tres
docentes.
“Ese esquema es el que está ocasionando
los problemas en el pago puntual, porque o los estados no aportan su parte o la
federación se retrasa con los recursos mientras se firman los convenios
financieros”, explica Sergio González, representante general del Frente Único
Nacional de Trabajadores del Telebachillerato Comunitario (FUNTEC), apenas
conformado en diciembre, y con presencia en 21 entidades del país.
“Casi cada año, desde que empezaron
los TBC en 2013, es lo mismo. Al inicio de año no nos pagan, a veces nos llegan
los salarios hasta abril”, afirma Marcelino Flores, responsable del TBC de la
comunidad de Potrero, en el Municipio de 14 en San Luis Potosí.
“Para cuando nos llegan los pagos ya
el 80% de lo que nos dan lo tenemos que usar para pagar deudas, hay que andar
buscando préstamos con la familia, en la caja popular, con tarjetas de crédito.
Ya casi es costumbre que las vacaciones de Semana Santa la pasemos sin un
quinto”, cuenta Arroyo, la responsable del TBC de la comunidad de Santa Lucía,
en San Juan del Río, Querétaro.
En Sinaloa un mes y medio de retraso
en el pago es mucho por los gastos que implican los traslados a las
comunidades. “Hay casos extremos de dos TBC a los que los profesores tienen que
llegar en avioneta, no hay otra forma. Y aunque tratan de quedarse en la comunidad
el mayor tiempo que pueden, también necesitan ir a su casa a ver a su familia,
y les cobran mil 100 pesos por viaje. Son los casos más complejos pero otros
viajan hasta nueve horas. Yo porque me muevo en mi moto, pero gasto gasolina y
si no nos pagan, imagínate”, dice Rodolfo Melendez, responsable del TBC de la
comunidad de Ejido Porvenir Vallejo, en Ahome, Sinaloa.
Silvia
Aguilar, coordinadora sectorial de
Planeación y Administración de la Subsecretaria de Educación Media Superior y
responsable de telebachilleratos comunitarios asegura que en el tema de adeudos
del año pasado, la federación no tiene deuda alguna con ningún estado. “Ya se
suministró todo el recurso que correspondía a la federación. Si no les han
pagado a los profesores, ya no es competencia de nosotros”.
Respecto a
los pagos pendientes de enero y febrero, responde
que “la federación ya le hizo llegar los convenios de 2019 a todos los estados
para poder ministrar esos dos meses. Ya todos los tienen, estamos a la espera
de que nos los devuelvan validados y verificados”.
Y la
movilización empezó.
González, el
representante de FUNTEC, comenta que así
es el asunto todo el tiempo. “La federación dice que no es responsabilidad suya
si no les han pagado los estados a los profesores, cuando éste es un programa
que impulsó la federación, pero ha sido una simulación para decir que se amplió
la cobertura, que se atiende a la población más vulnerable, cuando lo que se
creó fue un modelo en que el se invierte poco. Lo único que la federación pone
es el 50% del salario de los profesores, que son los peor pagados, en
infraestructura no hay inversión, cada TBC gestiona sus aulas como puede”.
Frente a todo esto es que profesores
de diferentes estados iniciaron las pláticas y reuniones para conformar el FUNTEC
(hoy con presencia en 21 entidades y más de 4 mil profesores) y salir en bloque
a pedir no solo el pago de sus salarios, también mejora en las condiciones
laborales. “Ninguno está contratado, todos están por honorarios, no tienen
prestaciones, deben firmar contratos cada tres o seis meses, y en cada entidad
les pagan una cantidad diferente”, explica el representante de FUNDEC.
Así lo
confirman los profesores. “En San Luis
Potosí firmamos un contrato trimestral. Por cada TBC hay tres docentes, uno funge
como responsable, y gana unos 12 mil pesos al mes, porque todavía nos quitan
2067 de ISR, los otros dos profesores ganan unos 8 mil 800, les quitan mil 100
de impuestos, y no podemos declararlo a Hacienda, porque no damos recibos de
honorarios y el comprobante que nos da el gobierno del estado no es un
comprobante fiscal digital. Así que no sabemos a dónde se va ese impuesto,
porque para Hacienda no existe”, afirma Marcelino Flores.
En Chiapas donde llevan más meses sin
pago, entre los de 2017, 2018 y 2019, algunos profesores de TBC han instalado
un plantón en la plaza principal de la capital del estado. El 12 de febrero
decidieron congregarse afuera de las oficinas administrativas del gobierno, en
la zona oriente de la capital, para exigir una respuesta al adeudo de sus
salarios. Pero la que llegó fue la policía. Se llevaron detenidos a nueve
profesores, a quienes liberaron hasta cuatro días después.
Como los docentes acusan que en sus
estados no les están resolviendo, planean ahora una movilización en las
entidades donde el frente tiene presencia. “La fecha tentativa es el próximo 25
de febrero, dice Gonzalez, habrá movilizaciones en las 21 entidades y estaremos
acá en la CDMX también”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.