Georgina
Morett.
Se ha
encontrado la mejor táctica para evitar los problemas y se trata simplemente de
que se dejen de ejercer las acciones donde éstos ocurrían. Para acabar con el
huachicoleo se cerraron los ductos y para que no haya corrupción se recorta el
presupuesto de las estancias infantiles.
Si bien es
cierto que hubo muchas críticas a las estancias infantiles, que se publicaron
en los medios de comunicación, por tener alumnos fantasma o dar servicio fuera
de la norma, tampoco es válido que la respuesta sea un recorte del 38 por
ciento en el ramo de Salud y de casi el 50 por ciento en el de Bienestar.
Porque lo
que está sucediendo es que se cierran fuentes de empleo y, lo más preocupante,
se deja a los padres de familia sin la opción de dejar a sus hijos en un lugar
seguro para ir a trabajar.
Cualquiera
estará de acuerdo en que se tiene que luchar contra la corrupción en el país y
se debe asegurar que el dinero público tenga un buen uso, pero parece bastante
increíble que a mediados de diciembre, con 15 días en el poder ya se tuviera el
dictamen exacto de lo que pasa con las guarderías.
Y está bien
que los programas sociales den un giro en el que lo más importante sean los
recursos económicos directos para la gente, con todo lo que esto puede implicar
hacia su influencia en las preferencias electorales, pero esperemos que no
vayamos encaminados a la decisión de que el gobierno sólo entregará dinero y
dejará de apoyar los proyectos productivos.
En este
sentido, son realmente preocupantes las declaraciones del secretario de
Hacienda, Carlos Urzúa, quien señaló que el subsidio se podría entregar de
forma directa a los padres y decidan qué hacer con él, hasta propuso que “con
eso se puede ayudar a la abuela que va a cuidar, quizá mejor, a los niños que
las propias estancias infantiles.
Pero las
guarderías no sólo apoyan el desarrollo, principalmente de las mujeres, para
desarrollarse en el mercado laboral, sino que también son una aportación para
garantizar que el niño está seguro, con una alimentación adecuada, estimulado
de la manera correcta y favorecen a su proceso de socialización y para ello
debe haber un control de las autoridades para que las estancias infantiles
cumplan con las reglas de operación.
Además se
vuelven indispensables en el inicio del aprendizaje para atender sus
necesidades básicas, como la higiene personal, el control de esfínteres, entre
otras, es decir que los prepara para ser independientes en la vida escolar
posterior.
En el
Congreso, tanto el PAN como MC se sumaron con fuerza a esta causa y escucharon
a las responsables de estancias infantiles de todo el país.
La senadora
Patricia Mercado pidió que se escuche a “quienes hacen funcionar las estancias
infantiles ya que dan servicio en comunidades donde no existen otras opciones,
a hijas e hijos de trabajadores sexuales, del campo y demás trabajos eventuales
e informales”, quienes por cierto tienen pocas posibilidades de contar con el
apoyo de los abuelitos para cuidar a los niños.
Ya que la
realidad de la familia mexicana que vivía con los abuelos, los tíos, los hijos,
todos en una casa y apoyándose se quedó en las películas del siglo pasado, como
Mecánica nacional y Los Beverly de Peralvillo.
Mientras que
senadores del PAN se comprometieron a apoyar un punto de acuerdo en la sesión
de mañana para garantizar el funcionamiento del programa de guarderías que
atienden a unos 300 mil hijos de madres trabajadoras, lo malo es que esto
muchas veces no tiene mayor repercusión.
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