Por Alejandro Calvillo.
Fraude es definido,
entre otras cosas, como un “engaño económico con la intención de conseguir un
beneficio, y con el cual alguien queda perjudicado”. Qué le parecería a usted
que un comercio infle el precio de sus productos unos días antes de iniciar lo
que presentara como una gran rebaja de 30 por ciento en sus precios, cuando
realmente es una rebaja de solamente 10 por ciento o menos del precio que esos
productos llegaron a tener unas semanas antes. Qué le parecería que el Gobierno
acompañara a ese comercio promoviendo esa campaña de ofertas como una gran
oportunidad para los consumidores. El comercio comete fraude y el Gobierno se
vuelve cómplice de ese fraude. Y qué le parecería que esto lo hicieran varios comercios
y durante varios años con el apoyo y la publicidad del Gobierno.
La recientemente creada organización Tec-Check, especializada
en comercio electrónico, ha comprobado
lo que nosotros suponíamos y advertíamos a los consumidores que seguramente
estaba sucediendo en el Buen Fin. Tec-Check seleccionó nueve tiendas en línea para
identificar el mejor precio en 1.226 productos desde dos meses antes del Buen
Fin de 2018, hasta un día antes y durante. El Buen Fin es el evento de ofertas
más promocionado en el país por los propios comercios y el gobierno.
Entre las tiendas en línea destacó Liverpool por la práctica más extendida de inflar precios
previo al Buen Fin en el 53.40 por ciento de los productos que fueron
analizados. En Elektra fue en el 14.6 por ciento y en Walmart en el 13.9 por
ciento. Estas tiendas inflaron sus precios previo al Buen Fin para presentar
ofertas exageradas, engañosas. Un estudio anterior, citado por Tec-Check, sobre
el Buen Fin entre 2011 y 2015 registró la existencia de descuentos pero
identificó la práctica de inflar los precios antes de esos días, siguiendo más
de mil productos en las tiendas en línea.
En Liverpool se
encontró que en el Buen Fin de 2018 ningún producto analizado presentó una
rebaja superior al 30 por ciento como publicitaba la tienda. De todas las
tiendas en línea, de los 1,226 productos analizados, solamente 13.13 por ciento
tuvo una rebaja de más del 10 por ciento y solamente 1.55 por ciento una de más
de 30 por ciento, a pesar que en la mayoría de los comercios se publicitaban
rebajas de hasta más de 30 por ciento.
Los electrónicos fueron los más vendidos en el Buen Fin y
anunciados con grandes rebajas Entre estos productos los que tenían descuentos
por encima del cinco por ciento no superaban el 11 por ciento. De los más de 40
televisores analizados sólo tres modelos tuvieron una rebaja de más del 10 por
ciento, entre ellos, dos eran modelos de 2016. De todos los productos con un precio mayor a 15 mil pesos, sólo 11 por
ciento tuvo un descuento mayor a 10 por ciento.
El Buen Fin es más
bien un Gran Engaño del que el Gobierno ha sido cómplice. La importancia del
reporte de Tec-Check, en este momento, se debe a que con una nueva
administración de Profeco y con el reconocimiento de que el programa de esta
institución “Quién es quién en los precios” es obsoleto para proteger al consumidor
de este tipo de prácticas, es necesario establecer una plataforma útil para la
comparación de precios en el mercado electrónico, como en el mercado directo en
las tiendas departamentales.
El acceso a la
información es fundamental para tener competencia en el mercado, para que los
consumidores no sean manipulados y engañados. La competencia genera mejores
precios para los consumidores, mejores ofertas, pero esta no existe sin
transparencia y herramientas que permitan a los consumidores acceder a la información
de forma sencilla. Profeco tiene una gran oportunidad para dejar de ser un
aliado de las estrategias de engaño y manipulación a los consumidores por parte
de las grandes empresas y proveer a los consumidores de herramientas de
información. Si una organización de la sociedad civil, con pocos recursos,
puede hacerlo, Profeco tiene las posibilidades de hacerlo.
Y, por otro lado, necesitamos
reformas en la ley de defensa de los derechos de los consumidores para
establecer una mayor protección a los consumidores y sus derechos. En este
sentido, es urgente reformar los marcos legales de las acciones colectivas para
que sean una herramienta útil para que los consumidores podamos actuar de forma
colectiva contra este tipo de engaños y fraudes, pudiendo exigir la reparación
del daño. Una legislación que no establezca obstáculos a los consumidores para
ejercer nuestros derechos, una legislación establecida sin conflicto de
interés, sin la interferencia de la industria, como pasó en las
administraciones anteriores.
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