Por Pedro
Matías.
El acto “solemne” por el 213 aniversario del
natalicio de Benito Juárez se convirtió en una arena política, donde las
rechiflas y abucheos al gobernador priista Alejandro Murat Hinojosa fueron
contrarrestados con porras y aplausos, acompañados con el sonido de matracas,
para callar a integrantes de Morena y maestros de la Sección 22 del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
La figura de
Benito Juárez pasó a segundo término y sólo quedó en los discursos del
presidente Andrés Manuel López Obrador y del gobernador oaxaqueño, porque sus
respectivas “porras” ganaron la partida.
A la entrada
del centro de Guelatao, el Colectivo Oaxaqueño en Defensa del Territorio, junto
con pobladores de comunidades de Ixtlán y la Unión de Organizaciones de la
Sierra Juárez de Oaxaca (Unosjo), dieron
así la bienvenida al presidente de la República:
“AMLO: Bienvenido a Oaxaca,
territorio prohibido a la minería. Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece.
Libre determinación a los pueblos indígenas ¡Ya!”.
En tanto, un dócil magisterio de Oaxaca sólo colocó
una lona monumental donde exigió la “abrogación total de la mal llamada reforma
educativa”.
La
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) puntualizó: “En el 213 aniversario del
natalicio del Benemérito de las Américas, abrogación total de la nefasta
reforma educativa”.
Y en una loma ubicada precisamente
donde fue colocado el presídium se desplegó otra lona con la leyenda: “El
pueblo no dio permiso, cancelación de las concesiones mineras en la Sierra
Juárez. Oaxaca Territorio Prohibido para la minería”.
Por otro
lado, un grupo de personas levantó un
cartel con la leyenda: “Juicio popular a José y Alejandro Murat por la masacre
de Agua Fría y los 300 feminicidios en Oaxaca”. La lona no duró ni cinco
minutos, porque fue retirada por un grupo de priistas.
Ante ese
escenario, López Obrador citó uno de los
principios juaristas: “Actuar con respeto, con todos; garantizar la libertad de
manifestación, el derecho a la crítica, a disentir, pero sin el uso de la
fuerza y sin querer imponernos a gritos y sombrerazos, nada de eso”.
Subrayó: “Aquí donde nació el mejor presidente que
ha habido en la historia del país, hoy por la mañana hablaba que Juárez todavía
gobierna por su ejemplo. Es un referente, es un ideal, es lo que debe inspirar
siempre a un buen gobierno. Tiene muchos principios que son vigentes, válidos.
Con el pueblo todo. Sin el pueblo nada”.
Y mandar obedeciendo también es un
legado de la práctica democrática de las comunidades y pueblos indígenas, abundó.
“Esto es lo que se practica a la
fecha en Oaxaca, en los pueblos, en los 417 municipios de usos y costumbres
donde la autoridad es la comunidad, es la asamblea. Los que ocupan un cargo es
un servicio a la comunidad. Es algo natural, no se da en otros lugares. Eso
sólo se ha conservado en el estado de Oaxaca”, agregó.
Se trata de una auténtica democracia
donde, dijo, “no hay politiquería, no llega a ser presidente municipal el que
hace campaña, el que abraza cuando necesita el apoyo del pueblo y sonríe de
manera hipócrita. El que hace eso no sale. A quien eligen es al que ven serio,
responsable, el que va a servir a la comunidad.
“¿Cuándo van a pensar en otras partes
que las autoridades de los municipios de usos costumbres no cobran? ¿En dónde
se ve eso? En ninguna parte, sólo aquí donde nació Benito Juárez. Además de la
doctrina de lo que estudió, iba formándose con estos principios comunitarios de
siglos de esta región y de la capital del estado de Oaxaca”.
El
tabasqueño también destacó otro
principio juarista que está vigente y que se aplica a las circunstancias
actuales: “Nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho”.
Entonces, recalcó, “nada de represión, nada de
someter al pueblo con la fuerza, nada por la fuerza, todo por la razón y el
derecho. Si no hay autoritarismo, si no hay represión, se puede gobernar en
paz”.
Y ejemplificó con su visita a
Guelatao sin guardaespaldas. “Ya no existe el Estado Mayor Presidencial y así
voy a recorrer siempre todo el país, para que de esta manera podamos actuar con
respeto, garantizar la libertad de manifestación, el derecho a la crítica, a
disentir, pero sin el uso de la fuerza y sin querer imponernos a gritos y
sombrerazos, nada de eso”, insistió.
En ese sentido,
hizo un llamado a ir juntos, “unirnos a
la Cuarta transformación”, y eso –agregó– incluye también la reconciliación.
Hagamos a un lado diferencias que podemos tener de tiempo atrás. Es el momento
de la unidad, hay que poner por delante la unidad, como es en las comunidades.
Eso es lo que tenemos que hacer, unirnos, respetarnos, porque el partido más
importante se llama México y Oaxaca”.
Finalmente resaltó que el día de hoy Guelatao es la
capital de la dignidad del mundo, porque eso encarnaba Benito Juárez, “la
dignidad”.
Entre la
multitud se levantaron algunas pancartas con las leyendas: “AMLO ¿Y los 10 compromisos?”, “Basta de promesas ¡exigimos la
construcción de nuestra escuela secundaria técnica #40 en Ixtlán de Juárez”,
“Sr. Gobernador exigimos promesa incumplida construcción de escuela técnica #40
de Ixtlán”.
Antes, Murat Hinojosa se rindió ante el presidente
Andrés Manuel López Obrador al respaldar la abrogación de la reforma educativa,
aprobada durante la gestión de su correligionario, Enrique Peña Nieto.
“Somos juaristas como usted, señor
presidente, porque vemos en el respeto al derecho ajeno el cimiento de la paz,
porque rechazamos la violencia y siempre prevalece el derecho y la razón”, soltó Murat, mientras cientos de
trabajadores de confianza, quienes fueron obligados a ir al evento de Guelatao,
coreaban su nombre al mismo tiempo que agitaban su matraca.
Y los contrarios lanzaban: “¡Fuera,
fuera, fuera!”.
Murat
continuó: “Por eso reconocemos y coincidimos con usted en abrogar la reforma educativa
para reivindicar a los maestros de Oaxaca y México, para que sean auténticos
agentes de cambio en la Constitución, para que se reconozcan las diferentes
realidades de México y que podamos darle el instrumento, el poder más
importante de la niñez, que es el conocimiento, para que puedan alcanzar sus
sueños y transformar la realidad”.
En el mismo
acto, Murat convocó a partidos, empresarios, académicos y organizaciones
civiles a caminar bajo los principios juaristas, “pero codo a codo con el
presidente López Obrador”.
Un día antes el gobierno del estado
obligó a sus trabajadores de confianza a trasladarse a Guelatao para ocupar
toda la explanada de la plaza principal y blindar al gobernador de los posibles
ataques verbales de los maestros de la Sección 22 que amagaron con realizar
acciones de protesta.
Sin embargo,
el otrora “combativo” magisterio fue un
fantasma en este acto conmemorativo donde sólo se escucharon algunas rechiflas
y uno que otro grito contra el gobernador, mientras en la Ciudad de México el
Congreso de la Unión revisa la abrogación de la reforma educativa.
Todo
transcurrió en calma. Únicamente a las
orillas de la carretera federal 175, a la altura del kilómetro 207, y en un
anuncio de la SCT, resaltaron las leyendas: “Bienvenido a Oaxaca cuna del narco
de los Murat” y “Narco Gobierno Murat Asesino”.
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