Javier Risco.
¿Qué siente
cuando ve un retén militar en media carretera? De verdad, respóndaselo. ¿Cuándo
fue la última vez que un grupo de militares examinó el auto en el que iba y le
preguntaron de dónde venía, a dónde va y a qué se dedicaba? Bueno, cuando los
vio a 500 metros, cuando los tuvo frente a usted y cuando le pidieron que
bajara del auto, ¿qué fue lo que sintió? Insisto, trate de responderlo, le doy
dos líneas en blanco.
.
.
Ahora
imagine que esos momentos, 5, 10, 15 minutos en los que usted estuvo frente a
los militares es un limbo en el cuál todo se permite, en el que la ley no
existe, en el que nada de lo que se haga o se diga quede registrado. Imaginemos
que un movimiento en falso de usted, un movimiento mal interpretado y un
militar nervioso lo llevan a una tragedia. Hoy, de ese instante no se tiene
registro, sí es ATERRADOR. La Secretaría de la Defensa Nacional ha dicho que NO
CUENTA CON INFORMACIÓN PORQUE NO LE CORRESPONDE ELABORAR DICHOS INFORMES.
Con una
Guardia Nacional en puerta, con 50 mil elementos del Ejército desplegados desde
hace una década por todo el país, con la militarización como política de
seguridad por los próximos seis años, es absolutamente preocupante esta
opacidad de la Sedena, este desprecio por la rendición de cuentas.
Artículo 19
y Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencias Económicas
publicaron hace unos días un comunicado exigiendo que la Secretaría de la
Defensa Nacional respondiera a tres solicitudes de información: “los
solicitantes pedían a la institución transparentar: (1) número de civiles
muertos, heridos o detenidos en enfrentamientos en los que ha participado el
Ejército, desde abril de 2014 a la actualidad; (2) número de policías muertos,
heridos y detenidos en enfrentamientos en los que ha participado el Ejército;
(3) informes policiales homologados o informes de uso de la fuerza elaborados
por militares de su participación en enfrentamientos”.
Las
autoridades militares no sólo han negado la información, sino que han dicho que
es INEXISTENTE, también han señalado que no le corresponde generar la
estadística requerida, que no genera datos para “la entera satisfacción” de
quienes piden información, que no lleva registro de lo solicitado porque eso le
toca a otra institución.
El académico
Javier Treviño Rangel, en un lúcido texto publicado el 28 de marzo pasado en
Nexos, titulado “El Ejército y su guerra: rendición de cuentas y cuentos”, deja
sin argumentos a la Sedena: “La SEDENA no sólo transgrede las leyes de
transparencia, sino las que enmarcan sus funciones. Por ejemplo, la Directiva
que regula el uso legítimo de la fuerza por parte del personal del Ejército y
Fuerza Aérea Mexicanos, en cumplimiento del ejercicio de sus funciones en apoyo
a las Autoridades Civiles, y en aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego
y Explosivos establece que cuando el personal militar haga uso de la fuerza
‘elaborará un informe detallado a la autoridad militar que corresponda,
señalando el tiempo y lugar de los hechos y circunstancias’. El Manual de Uso
de la Fuerza, de Aplicación Común a las Tres Fuerzas Armadas, estipula que
después de una agresión en la que resulten personas heridas o muertas se
elaborará un ‘informe detallado del evento donde se efectuó uso de la fuerza’”.
¿Entonces?
Es urgente
poner el tema en la primera fila de la agenda nacional, el gobierno de Andrés
Manuel López Obrador no puede desplegar una fuerza operativamente militar con
la opacidad con la que descaradamente trabajan hoy en día.
Si a usted
le sigue pareciendo que NO es aterrador vivir así en este país, lea el trabajo,
merecedor del premio Javier Valdez de periodismo, “Cadena de mando”, de los
reporteros Daniela Rea, Pablo Ferri y Mónica González. Su introducción es
brutal: “Entre 2006 y 2014, militares del Ejército mexicano se enfrentaron a
civiles en 3,520 ocasiones. Miles murieron, sobre todo de aquellos que no iban
de uniforme: 19 personas perdieron la vida por cada militar caído”. Después de
2014 NO EXISTEN DATOS. ¿Cómo mediremos la efectividad de la estrategia? ¿Cómo
sabremos que no están matando más civiles inocentes que delincuentes? ¿Cómo se
atreverá a salir el Presidente cada mañana a darle la cara a este país si tiene
a militares imposibles de auditar en las calles? Aún no lo sabemos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.