Por Daniela
Barragán.
Luego de que OHL anunciara que
pondría en venta la totalidad de sus acciones en México, en julio de 2017,
comenzaron a darse varios movimientos en los que, en teoría, nada tenía que ver
ninguna autoridad del país, pero sí intervinieron: fue después de que se
concretara la venta y lo hicieron para adquirir parte del Circuito Exterior
Mexiquense con dinero de las Afores y del Fonadin.
Cada uno de los movimientos de esta
transacción se ocultaron cuando tenían el carácter legal de ser públicos.
Ocurrió en los primeros meses de 2018, el último año de Gobierno del Presidente
Enrique Peña Nieto.
En mayo de
ese año, a un par de meses de distancia
de la elección presidencial, mil 972 millones de pesos provenientes de las
afores de trabajadores y del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) se
utilizaron para comprar a precio elevado una participación en el Circuito
Exterior Mexiquense (CEM), una de las obras construidas por OHL en el Estado de
México, la entidad donde también gobernó Enrique Peña Nieto, y en la que recaen
varios señalamientos de presunta corrupción, tanto en su adjudicación como en
su construcción, funcionamiento y hasta en los rendimientos por peaje.
El abogado
Paulo Díez Gargari se encargó de
documentar los pasos de este acuerdo en el que jugaron un papel importante la
Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) y la Comisión
Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). De acuerdo con información compartida a
SinEmbargo, el movimiento de dinero inició en mayo de 2018, cuando la empresa
australiana IFM Investors vendió el 49 por ciento de su participación en el
CEM, por un monto aproximado en 27 mil 600 millones de pesos.
IFM informó en un par de eventos relevantes,
que el fondo de inversión canadiense Caisse de Dépot et Placement du Quebec
(CDPQ) fue quien compró ese 49 por ciento, lo que era falso. CDPQ es dirigido
en México por Alonso García Tamiz, quien estuvo en la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público (SHCP) y luego fue director del Banco Nacional de Obras
(Banobras) en el periodo en el que le fueron entregados los créditos más
importantes al Circuito Exterior Mexiquense.
Pero CDPQ no se hizo del 49 por
ciento, sino del 45.5 por ciento. El 3.5 por ciento restante fue adquirido por
diversas Administradoras de Fondos para el Retiro, Pensionissste y Fonadin a
través de Banco Invex en su carácter de fiducidiario a través del Fideicomiso
CKD. Así se emitieron 36 mil certificados bursátiles por 2 mil millones de
pesos que fueron a parar al capital social de la Organización Proyectos de
Infraestructura (OPI), filial de OHL –hoy Aleática– y operadora del Circuito.
El fideicomitente y administrador del
CKD es CKD Infraestructura México, que es un consorcio conformado por Afore XX
Banorte, Afore SURA, Afore Banamex, Pensionissste y Fonadin.
El 9 y 10 de
mayo, Aleática, OPI y Concesionaria
Mexiquense (Conmex, filial de OPI) informaron que IFM “a través de una
subsidiaria” había transmitido primero una participación del 10.01 por ciento
de su capital de OPI a CDPQ, luego otro 38.99 por ciento.
En ninguno de los documentos hay
alguna mención al fideicomiso CKD.
Se optó por tomar un código secreto
“Copper”, que fue tomado del fideicomiso CKD de la denominación social de
Copper Infrastructure, SA de CV. Aparece en la información del 4to trimestre de
2018, difundida públicamente por el fideicomiso CKD a través de la Bolsa
Mexicana de Valores (BMV): “el 10 de mayo de 2018, el Fideicomiso confirma el
cierre de la adquisición de una participación en un proyecto de infraestructura
(Copper) presentado en la Asamblea de Tenedores el 29 de enero de 2018”. Pero
no era “Copper”, era el CEM.
De acuerdo
con la denuncia presentada ante la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) –de la que SinEmbargo tiene copia–,
la razón de ocultar se debe a que no había manera de justificar que a unas
cuantas semanas de la elección presidencial se invirtieran recursos del Fonadin
y de ahorros de trabajadores, en el rescate de un proyecto tan cuestionado como
el CEM.
Ese mismo
día, el fideicomiso CKD publicó un
evento relevante en el que informó “el cierre de la adquisición de una
participación en un proyecto de infraestructura”, manteniendo ocultos los
términos y condiciones de la compra y decidió que la presentación de dicho
proyecto era de naturaleza confidencial.
Al 31 de
diciembre, el Fideicomiso CKD ya había
realizado una inversión por 1, 972 millones de pesos que presentó como
“Organización de Proyectos de Infraestructura (Proyecto Copper)”, sin mencionar
siquiera al Circuito Exterior Mexiquense.
La Consar incurrió en lo mismo: en el Documento de
Trabajo del 17 de noviembre de 2018, habla de una “Inversión en Instrumentos
Alternativos” de las afores y se hace referencia expresa al CKD asociado al
“Proyecto de infraestructura confidencial”.
Es hasta la presentación de los
informes anuales de 2017 y 2018 que salen las claves: de parte de CDPQ se
informa que sólo se hizo del 45.5 por ciento de participación en el CEM y OPI
menciona en su “Actividad y Operaciones Sobresalientes” a CKD como “inversionista
institucional con inversiones de largo plazo”.
En febrero de 2019, entre las
inversiones realizadas por el fideicomiso CKD apreció “La Organización
Proyectos de Infraestructura (OPI)”.
TAMBIÉN SE
COMPRÓ CARO.
Luego de la noticia de que una parte
de dinero público proveniente de afores y del fondo de infraestructura ya es
parte del Circuito Exterior Mexiquense, está el hecho de que se compró a precio
alzado, es decir, el monto que pagaron las afores y el Fonadin, por el 3.5 por
ciento, incorporó la supuesta existencia de una rentabilidad garantizada que es
falsa y por la que OHL incluso fue multada por la CNBV.
Ese derecho que ya dijo el Gobierno
del Estado de México que no existe, hace que la valuación de esa carretera sea
la mitad del precio presumido o incluso menos.
Al mismo
tiempo, IFM ofreció comprar las acciones
de los minoritarios a 27 pesos por acción, cuando éstas estaban en
aproximadamente 47 pesos por acción.
Fue Bryan Lepe Sánchez, entonces
director general de Emisoras de la CNBV, uno de los que autorizó la nueva
Oferta Pública de Adquisición de acciones a 27 pesos sabiendo cuál era el precio
al que se había valuado el CEM para efectos de otra venta. Con esto, IFM logró
vender caro su participación en el CEM y compró barato a los accionistas
minoritarios.
De acuerdo
con la información compartida, cuando la
CNBV sanciona a OHL en marzo de 2016, los multa con 70 millones de pesos y los
obliga a modificar sus estados financieros, los españoles tomaron la decisión
de salir de México porque sabían que no tenían ya futuro una vez descubierto su
esquema de manipulación contable.
“Se ponen de acuerdo con IFM, que es
el fondo de inversión australiano para que comprara caro a OHL España. Van con
una primera Oferta Pública de Adquisición (OPA) en junio de 2017 e IFM ofreció
comprar todas las acciones que estaban en el público, que eran como el 42 por
ciento de OHL México, pero buena parte de esos accionistas deciden no vender
porque consideran que no les estaban ofreciendo el precio establecido y eso
hace que la empresa no pueda desenlistarse y tuviera que seguir en la BMV”, explicó en entrevista Díez Gargari.
Luego de
eso, anunciaron en España que IFM
compraría el 100 por ciento de OHL Concesiones, que es dueña indirecta del 56
por ciento de OHL México.
“Lo que se hizo fue darle una manita
a IFM, comprándole caro el CEM para que pudiera, al mismo tiempo, comprarle
caro a los españoles a unos meses de la elección presidencial, lo que parece un
pago de favores”,
agregó Díez Gargari.
Desde su perspectiva,
lo trataron de ocultar, no solo por el
escándalo político, sino porque si los accionistas minoritarios de OHL México
hubieran conocido el precio que estaban pagando por el CEM en ese momento
habrían demandado a OHL, porque r el mismo que les estaba vendiendo barato,
estaba vendiendo caro con el conocimiento y autorización de la CNBV y la
Consar.
De acuerdo con la denuncia antes
citada, parte del acuerdo con los australianos era que compraran OHL, pero el
precio que pagaron era muy alto. IFM, aunque tiene dinero dijo que no y tuvo
que vender una parte del CEM y lo vendió carísimo. Al mismo tiempo que compró
barato a los accionistas minoritarios. Todo esto ocurrió en mayo de 2018, un
mes después de que le compraran a OHL España.
A pregunta expresa de si hay
justificación para este movimiento, el abogado consideró que no la hay, ya que
aunque se suponga que el CEM es una obra que no tiene cuestionamientos, es una
carretera que se terminó hace 10 o 15 años; el dinero del Fonadin no es para
refinanciar un proyecto de este tipo y tampoco para generarle al accionista una
utilidad. El dinero de ese fondo es para proyectos nuevos de infraestructura
“no para ponerle dinero a IFM para que lo use para pagarle a OHL España”.
“Este es el último favor que le paga
Peña Nieto a OHL a unos meses de irse. Le da unos 2 mil millones más a cambio
del dinero que transfirieron para las campañas y quizá parte de ese dinero pudo
haber regresado a Peña y su gente a través de OHL España”, concluyó Gargari.
En este
mismo periodo, entre abril de 2017 y julio de 2018, Aleatica transfirió 186
millones de pesos al Bufete de Proyectos Información y Análisis SA de CV, que
de acuerdo con la Unidad de Inteligencia Financiera, es una presunta empresa
fachada que podría formar parte de una red de empresas relacionadas a un
esquema de desvío de recursos públicos para favorecer campañas políticas.

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