Por Andrea Cárdenas, Quinto Elemento Lab/Guilherme Amado,
Revista Época de Brasil.
La Fiscalía General de
México interrogó el mes pasado a cinco testigos clave en la investigación del
caso Odebrecht. Carlos Enrique Hernández Azuara, director general de Asuntos
Especiales de la Fiscalía General, se presentó el 22 de marzo en la sede del Ministerio
Público Federal en Sao Paulo, Brasil, de acuerdo con cuatro fuentes de
Odebrecht, del Ministerio Público Federal de Brasil y del Gobierno de México.
En compañía de una traductora, Hernández acudió para interrogar a cinco ex colaboradores del área de
Odebrecht que diseñó y operó el sistema secreto por medio del cual la empresa
distribuyó sobornos a políticos y funcionarios alrededor de América Latina.
Este fue el primer
interrogatorio en mucho tiempo. La última vez que funcionarios mexicanos interrogaron
a ejecutivos de Odebrecht fue en mayo de 2017, de acuerdo con un comunicado
oficial.
A un costado de la transitada avenida Paulista, encerrados en
una sala del Ministerio, una secretaria, un funcionario brasileño, Hernández Azuara y representantes de la
constructora tomaron las declaraciones, una tras de otra, a los testigos:
Olivio Rodrigues, Ángela Palmeira, Luiz Antonio Mameri, Luiz Eduardo Da Rocha
Soares y Fernando Migliaccio.
La sesión de
interrogatorios inició a la una de la tarde y se prolongó por cinco horas. Como
ocurre en diligencias como esta, que suceden día con día en este edificio a
pedido de fiscalías de otros países, los ejecutivos respondieron a una lista de
preguntas que el gobierno de México envió con anticipación.
El Ministerio Público
de Brasil suele pedir un cuestionario a fin de que los delatores tengan tiempo
para buscar las respuestas y las pruebas documentales en los servidores del
Departamento de Operaciones Estructuradas, que era el área a cargo de sobornos.
Aunque el interrogatorio ocurrió durante la gestión del
Presidente Andrés Manuel López Obrador, una fuente cercana al caso, que pidió
no ser identificada, informó que la diligencia fue solicitada en la
administración anterior.
En enero de 2017 la entonces Procuraduría General de la
República -hoy Fiscalía General- inició una investigación por los delitos de
cohecho y enriquecimiento ilícito. Directivos de Odebrecht confesaron ante la
Justicia de Brasil haber pagado sobornos a Emilio Lozoya Austin cuando éste
trabajaba en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto y, de nuevo, siendo
ya director de Petróleos Mexicanos.
Durante la
administración de Peña Nieto la colaboración entre los dos países no avanzó
como en otros lugares. Según comunicó el Ministerio Público de Brasil en
octubre de 2018, el gobierno mexicano se había negado a firmar un acuerdo que
le permitiría recibir información sobre el caso, siempre que no la utilizara en
contra de los delatores.
“Lo que vimos fue una
parálisis total, no se movió absolutamente nada en el caso, a pesar de que el
propio ex procurador (Rául Cervantes) dijo que estaba listo el expediente”,
dijo Alfonso Hernández Valdez, integrante del comité de participación ciudadana
del Sistema Nacional Anticorrupción, entrevistado sobre el tema. La falta de
consecuencias legales y el retraso en los interrogatorios tiene una
explicación, señaló: “las instituciones de impartición de justicia se mueven
muchas veces con criterios políticos y no jurídicos”.
Un mes antes del encuentro en Sao Paulo, en marzo pasado, el nuevo fiscal general Alejandro Gertz
Manero informó que está retomando los grandes casos que dejó sin resolver el
gobierno anterior, y mencionó a Odebrecht, a la Estafa Maestra y a Ayotzinapa;
“tenemos cuatro o cinco temas verdaderamente, ¿qué les diré?, simbólicos, que
sin ellos, nadie nos va a creer”, comentó durante una sesión con legisladores,
según el diario El Economista.
A la diligencia de Sao Paulo, no acudió ningún funcionario vinculado a la nueva administración.
Quinto Elemento Lab y la revista Época de Brasil corroboraron con fuentes del
Ministerio Público de Brasil, del gobierno mexicano y de la empresa, que quien
se presentó a la cita fue Carlos Enrique Hernández Azuara, un funcionario que
reporta al subprocurador Felipe de Jesús Muñoz Vázquez. Ambos estaban en la
Procuraduría desde la administración de Enrique Peña Nieto; Muñoz directamente
vinculado al caso Odebrecht.
Además, fuentes
cercanas al caso coincidieron en que el interrogatorio siguió la lista de
preguntas que envió la entonces Procuraduría y que estaban enfocadas a
corroborar la información -ya conocida- sobre la presunta entrega de 10.5
millones de dólares a Emilio Lozoya.
Dicha información fue
publicada por Quinto Elemento Lab en 2017 con la difusión de los
interrogatorios realizados a tres altos ejecutivos de Odebrecht, que fueron
grabados por el Ministerio Público de Brasil. Los videos secretos fueron
obtenidos por la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas, integrada
por periodistas de IDL Reporteros (Perú), La Nación (Argentina), La Prensa
(Panamá), Armando Info (Venezuela), O Globo (Brasil), Sudestada (Uruguay) y
Quinto Elemento Lab, de México.
A fin de que Hernández
Azuara pudiera interrogar a los cinco testigos de Odebrecht, debió firmar un
acuerdo que autoriza a México utilizar la información con la condición de no
levantar cargos contra los delatores, procesados en Brasil.
Los nuevos interrogados.
Sao Paulo, una ciudad a más de siete mil kilómetros de la
Ciudad de México, no es la sede del Ministerio Público de Brasil, pero sus
oficinas en esta ciudad se convirtieron en la central del caso, ya que ahí está
el corporativo Odebrecht y ahí viven muchos de los ejecutivos que colaboran en
esta investigación internacional.
En un salón provisto con una cámara de video, una mesa oval y
sillas, se desarrolló el viernes 22 el
interrogatorio a los cinco colaboradores de Odebrecht. Ellos son parte de un
grupo de 77 hombres y mujeres que trabajaron para la empresa, y que están
siendo procesados o que ya fueron sentenciados en Brasil por su participación
en esta trama de corrupción corporativa. La justicia brasileña les ofreció
considerar una posible reducción a sus penas si colaboran en las
investigaciones que realizan los gobiernos de Brasil y de otros países.
Todos los interrogados
por Hernández Azuara eran parte de, o colaboraban con el Departamento de
Operaciones Estructuradas, la oficina a cargo de diseñar y operar el entramado
financiero que sirvió para enviar los sobornos en secreto; ellos palomearon o
gestionaron los pagos a funcionarios.
Entre los testigos está
Olivio Rodrigues, el más importante operador de la red de sobornos de
Odebrecht. Él llegó a manejar hasta 20 firmas establecidas en paraísos
fiscales, con cuentas en Antigua y Panamá, desde donde salieron millones de
dólares para pagar los sobornos.
Rodrigues fue
accionista del Meinl Bank Antigua, un banco utilizado para el pago de sobornos;
también controlaba las cuentas de Klienfeld Services Limited y de Innovation
Research Engineering and Develop LTD, de las que salieron los presuntos pagos
indebidos para Lozoya.
También fue llamado a
declarar Luiz Antonio Mameri, el hombre que palomeaba los sobornos de Odebrecht
siendo vicepresidente de la empresa para América Latina y Angola. Quinto
Elemento Lab reveló en 2017 una de sus declaraciones ante la Justicia de Brasil
en la que admitió haber autorizado los pagos a Lozoya.
Aunque la atención del
caso en México ha estado concentrada en Emilio Lozoya, Mexicanos Contra la
Corrupción y la Impunidad (MCCI) puso al descubierto información sobre
presuntos pagos ilegales a funcionarios y a políticos en Michoacán y Veracruz.
Justo otro de los
personajes interrogados fue Fernando Migliaccio, pieza central en el diseño de
la estructura de sobornos. En declaraciones que hizo en el pasado a la Justicia
brasileña reveló información de transferencias hechas a Blunderbuss Company de
México, una empresa fantasma en Veracruz que tiene relación con una red de
prestanombres vinculados, a su vez, con Javier Duarte, de acuerdo con MCCI.
Ángela Ferreira
Palmeira también rindió testimonio. Los investigadores de Brasil la identifican
como la contadora del Departamento de Operaciones Estructuradas. Su nombre
apareció en una cadena de correos que interceptó la Fiscalía de Brasil, en los
que se refirió a transferencias para un funcionario en Michoacán, según el
reportaje de MCCI.
Luiz Eduardo Da Rocha
Soares es otro de los testigos que declaró y aunque no ha salido a la luz
información sobre su relación con el caso mexicano, su testimonio ha permitido
esclarecer el pago de sobornos en el caso peruano, según IDL Reporteros, medio
que lo ubica como el ex tesorero internacional de Odebrecht.
Antes de esta
diligencia, la Procuraduría General de la República participó en al menos dos
otras misiones en Brasil, según la Secretaría de Relaciones Exteriores. La
primera vez, en febrero de 2017, participó en una reunión de fiscales de
diversos países, donde se acordó el plan de colaboración.
Un comunicado oficial
de la Fiscalía mexicana indica que luego tomaron la declaración a otros tres
directivos de Odebrecht: el dueño y Presidente de la empresa, Marcelo Bahía
Odebrecht; el ex director de la oficina en México, Luis Alberto de Meneses
Weyll y el ex jefe de Operaciones Estructuradas, Hilberto Mascarenhas Da Silva.
Poco después, en mayo
de 2017, recabaron los testimonios de Helder Campomizzi, coordinador de
licitaciones de Odebrecht en México; José Vito Facciolla, director de proyectos
de la empresa en el país y Guillermo Suarez Solís, representante legal de la
constructora en México, indica el comunicado.
Hasta ahora, las
confesiones de los delatores de Odebrecht han tenido un impacto demoledor en
Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, Panamá y Colombia. Sus testimonios, muchos de
ellos públicos, han sido clave para conocer el entramado de corrupción que les
aseguró contratos y licitaciones millonarias.
En contraste, México y
Venezuela son los únicos países de América Latina con causas legales en curso
donde no han procesado penalmente a ningún implicado en la trama de presuntos
sobornos.
Además de la
investigación que lleva el ministerio público federal, otras dependencias del
gobierno mexicano tienen expedientes relativos a Odebrecht.
La Fiscalía
especializada en los delitos electorales indaga si se utilizaron fondos
provenientes de Odebrecht en el proceso electoral. La Secretaría de la Función
Pública impuso cinco sanciones contra la empresa y dos de sus ejecutivos.
Pemex, por su parte, rescindió y terminó anticipadamente contratos a la
constructora.
Sin embargo, en una
queja presentada ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Odebrecht alega
que ninguno de los expedientes administrativos guarda relación con los pagos de
sobornos que ha confesado ante autoridades de Brasil y Estados Unidos.
El Gobierno federal,
dice la empresa, ha ejercido una persecución para evitar esclarecer dichas
confesiones, “impidiendo a la compañía el libre ejercicio de sus actividades
comerciales”, según el documento al que Quinto Elemento tuvo acceso.
En la queja responsabiliza
a doce funcionarios de la administración pasada, entre ellos los ex titulares
de la Procuraduría, de Pemex y de la Función Pública, de orquestar una
estrategia para inhibir la investigación de los hechos de corrupción que
confesó hace más de dos años.
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