Por Mathieu
Tourliere.
La Casa Blanca aseguró hoy que la
medida denominada Protocolos de Protección a Migrantes (PPM), mejor conocida
como “Quédate en México”, fue producto de “un programa de cooperación
extensamente negociado” con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Esa declaración contrasta con la
versión oficial en México, la cual precisa que a partir de que el gobierno
estadunidense dio a conocer que devolvería a ciertos solicitantes de asilo
extranjeros para que aguardaran el desarrollo de su proceso migratorio en
México, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) reiteró que dicha medida
fue “unilateral”, y negó la existencia de negociaciones previas con Washington.
Ayer, un juez de California determinó
que el plan “Quédate en México” podría violar la Ley de Procedimientos
Administrativos, por lo que determinó suspender su aplicación a partir del
próximo viernes 12.
El fallo provocó una reacción airada
de la Casa Blanca, y en un boletín declaró que esa acción “socava gravemente la
posibilidad para el presidente de atender la crisis en la frontera con las
herramientas que autorizó el Congreso, e interrumpe la conducta de nuestra
política exterior”.
Asimismo, anunció que apelará la
sentencia.
En un tono
cuidadoso, el gobierno mexicano
respondió que, siendo “respetuoso de los asuntos domésticos” de Estados Unidos,
“tomó nota” de la suspensión de los PPM, y planteó que México “admitió” este
plan “de manera temporal y por razones humanitarias”.
También reconoció que, “a efecto de asegurar que el
ingreso de esas personas migrantes se diera de manera ordenada, se sostuvieron
diversas reuniones técnico-operativas en las que se definió el perfil de los
migrantes a los que México podría aceptar, horarios y capacidad de recepción,
así como otros aspectos de la instrumentación de la decisión unilateral del
gobierno de Estados Unidos”.
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