Por José Gil
Olmos.
La Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación rechazó la reforma educativa de Andrés Manuel
López Obrador, que pretende derogar la de Peña Nieto. Pese a la insistencia del
Ejecutivo y de los legisladores en que ya no se trata de una ley punitiva, los
profesores de la Sección 22 de Oaxaca bloquearon varias veces la Cámara de
Diputados y presionaron para que el nuevo dictamen no se aprobara en el pleno.
Al respecto, especialistas consultados por Proceso señalan que la resistencia
de la CNTE se debe a que esta organización le disputa al gobierno federal el
manejo de las plazas y el presupuesto, es decir, el control real del aparato
educativo.
Al cabo de
tres intentos de aprobación de la reforma educativa propuesta por el presidente
Andrés Manuel López Obrador, en la
cuarta ocasión las comisiones de la Cámara de Diputados aprobaron un dictamen
que no satisfizo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
(CNTE), principalmente a la Sección 22 de Oaxaca.
La discusión de fondo, sin embargo,
no es el proyecto educativo, sino el control de las plazas y el manejo de los
recursos millonarios que se obtienen de la federación y de los gobiernos
estatales. Esto es, el pleito por el control del aparato educativo.
“Otra vez
cayeron en la trampa de 2013. Lo que se
está disputando es la rectoría en la educación, si se queda en manos del
sindicato o del Estado; esto es en última instancia lo que está en la
disputa”, señala el investigador Roberto Rodríguez, del Instituto de
Investigaciones Sociales de la UNAM.
El también
catedrático, doctor en sociología por El Colegio de México, explica que el punto álgido de la discusión con la disidencia
magisterial es la parte laboral y el control de las plazas, igual que hace seis
años ocurrió con la reforma educativa propuesta por Enrique Peña Nieto.
De hecho, ambos asuntos fueron abordados en dos días
seguidos por el presidente López Obrador en sus conferencias mañaneras. “No
queremos venta de plazas ni trafiques con la nómina. Eso no, corrupción no. No
se permite a nadie, aunque sean los más radicales o extremistas de izquierda o
derecha”, dijo en referencia a las manifestaciones de la CNTE encabezadas por
la Sección 22 de Oaxaca.
En ambos
casos, la llamada reforma educativa y la
actual ley que pretende derogarla se aludió a la venta de plazas docentes hasta
en 20 mil pesos y manejar miles de millones de pesos del Fondo de Aportaciones
para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo (Fone), antes denominado Fondo de
Aportaciones para la Educación Básica (FAEB), que el año pasado tuvo un
presupuesto de 363 mil 402 millones 157 mil 537 pesos.
Creado desde
1998 el FAEB sirve para pagar el sueldo
de 80% de los trabajadores del sistema público de educación básica y normal,
que consta de 1 millón 750 mil 292 plazas ocupadas por 956 mil 282 personas.
La presencia permanente de la Sección
22 de Oaxaca en las manifestaciones en la Cámara de Diputados se debe a que es
la única de las 62 del país que tiene el contrato de las plazas, por lo cual le
afectan directamente las modificaciones en el dictamen aprobado en comisiones
legislativas el miércoles 27.
Rodríguez
explica: “La Sección 22 es titular del
contrato de las condiciones generales de trabajo correspondientes al estado.
Puede designar a sus miembros en las comisiones mixtas, que es donde la CNTE
pacta con el gobierno de la entidad todo el paquete de prestaciones. En el caso
de Oaxaca es donde más le conviene a la coordinadora negociar las
modificaciones del artículo 123 B y la Ley Federal de Trabajadores al Servicio
del Estado, que es la reglamentaria. Beneficiaría principalmente a los maestros
de esa entidad”.
–¿Ahorita
cómo está en el dictamen? ¿Les afecta?
–Sí y al mismo tiempo no. El artículo
123 B de la Constitución y su ley reglamentaria sigue siendo la norma general
para todo lo que tiene que ver con las condiciones de trabajo propiamente
dichas: jubilaciones, pensiones y acceso a créditos, entre otros. Ellos no
perdieron esa condición, pero lo que tiene que ver con ingreso, promoción y
permanencia, que están en la Ley del Servicio Profesional Docente, no las
tienen y por eso han planteado que se elimine o que no pongan otra igual.
“Ese es el
punto; quieren que se vuelva a los
tiempos de Elba Esther Gordillo, cuando no tenían una manera de regular el
ingreso, promoción y permanencia con base en méritos académicos. En este punto
de la crisis, hay quienes dicen que hay que ver otras cosas, como que cada
estado tenga su propio modelo educativo, pero la disputa en la actualidad tiene
que ver con el control de la administración educativa.”
Eso, insiste el investigador, “se traduce en manejo de recursos financieros y plazas, sobre todo
estas últimas. Es decir, la decisión de quiénes pueden ingresar al servicio
educativo, si directamente los egresados de las normales o si va a ser por un
concurso. Los de la CNTE prefieren que sea directamente, como funcionó en el
sexenio pasado”.
La discusión
laboral.
A reserva de
lo que ocurra en la Cámara de Diputados –donde está pendiente la discusión de
los cambios a la nueva iniciativa–, la investigadora Alma Maldonado, del
Instituto Politécnico Nacional, coincide
en que el punto de discusión entre el gobierno y los profesores que se oponen
es el manejo de las plazas por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Educación (SNTE) y de la CNTE.
De acuerdo con el artículo 123,
apartado B, sobre el derecho al trabajo y la previsión social, los
sindicatos pueden manejar 50% de las nuevas plazas o de las sustituciones. Sin
embargo, la investigadora precisa que el SNTE y la CNTE están acotados por el
artículo 3º de la Constitución, relacionado con el derecho a la educación, y
por eso quieren que se haga un régimen de excepción.
“La paradoja es que parte de las
grandes quejas sobre la reforma del artículo 123 tenían que ver con que era una
reforma laboral y no educativa. Ahora estamos de nuevo en eso. Creo que es
faltar a la verdad no decir que ese sigue siendo el gran conflicto: no estamos
discutiendo el proyecto educativo, sino que estamos hablando de un tema
complicado que pasa por el asunto de las plazas.”
–De eso no
se ha hablado mucho.
–No se ha dicho y ellos lo niegan. El
presidente ya dijo que, si es un negocio, entonces no es una reforma. Estamos
empantanados en ese debate y se debería decir que el gran tema es laboral. Por
un lado dicen que no haya nada laboral en el artículo 3º, pero tan lo quieren
laboral que pretenden otra redacción sobre el 132, y eso es muy contradictorio.
–Hablamos
del manejo de miles de millones de pesos.
–Ese es el cálculo que se ha hecho de
cuánto se gana con las plazas. Las más baratas son de 20 mil pesos y llegan
hasta 70 mil. El mercado de las plazas ahí está y no ha parado; no es culpa del
Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, porque quienes manejan
las plazas son el gobierno federal y los estados.
“Llevamos una inercia del manejo de
plazas por décadas. Esperar que con la reforma del 123 iba a desaparecer por
completo eso, sería muy ingenuo. Lo que pasó fue que se empezó a regular de
mejor manera y estuvieron cada vez más acotados.”
–Al final ya no se está discutiendo
el proyecto educativo, sino las plazas, dónde quedarán ubicados los maestros.
–Esa es la gran paradoja: rechazaban
la reforma de Peña Nieto porque era laboral. Ahora no estamos discutiendo la
inclusión, la equidad, los derechos de la infancia, el proceso de aprendizaje,
la mejora continua de la educación, el acceso a la educación; todos esos temas
no están en la discusión, sino el aspecto laboral.
Mejoras
insuficientes.
El 27 de
marzo la Cámara de Diputados suspendió labores por tercera vez, luego de que la CNTE ordenó a sus integrantes, la
mayoría de la Sección 22 de Oaxaca, cerrar a la fuerza todos los accesos para
impedir la aprobación del dictamen en el pleno. Una hora antes los diputados lo
habían avalado en comisiones, con tres votos en contra de legisladores de
Morena (exlíderes de la CNTE) y la abstención de la bancada del Partido del
Trabajo.
Un día
después, los maestros de la CNTE se
reunieron a puerta cerrada con el secretario de Educación Pública, Esteban
Moctezuma, para discutir sobre las plazas. Posteriormente, sin dar a conocer
los acuerdos, regresaron a sus lugares de origen, pero anunciaron que
regresarían el martes 2 de abril, cuando se prevé el reinicio de la discusión
en el pleno de la Cámara de Diputados.
A decir del
investigador Roberto Rodríguez, se pudo
haber negociado un convenio entre el gobierno federal y la CNTE, al margen de
la reforma educativa, a fin de que la coordinadora pueda controlar las plazas:
“Todo esto nos lleva a una
negociación política como la que se dio en 2013, con la minuta que firmó la
Secretaría de Gobernación con la CNTE para que se quedaran en una condición
excepcional favorable para ellos… Siendo realistas, esa es una posibilidad.”
En respuesta a legisladores del PRI,
quienes argumentaron que las modificaciones a la iniciativa presidencial
dejaban intacta la reforma de Peña Nieto, el presidente López Obrador dijo que
no se parecían en nada y que en su gobierno no hay simulaciones.
En la
conferencia matutina del 29 de marzo, Esteban
Moctezuma enumeró las diferencias entre la reforma de Peña y la de López
Obrador. Destacó que mientras la primera hace énfasis en la calidad, ahora se
recurre a la equidad. Añadió que la permanencia de los maestros en su empleo no
estará relacionada con procesos de evaluación punitiva y que la educación
tendrá un enfoque regional y local, con propuestas pedagógicas geolocalizadas.
Anunció que desaparecerá el Instituto
Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se revalorizará el
magisterio como agente de trasformación social y se transparentará el
otorgamiento de las plazas docentes.
–Es muy triste que al final se
disputa más la cuestión laboral y las plazas que el proyecto de mejora en la
calidad educativa
–se le plantea al investigador.
–Se deriva en buena parte de que la
nueva autoridad federal, la Secretaría de Educación Pública, no planteó un
proyecto de reforma al artículo 3º constitucional a la altura de los grandes
objetivos de mejora de la educación, de brindar oportunidades a todos, de
hacerlo equitativo con calidad, sino que volvieron a caer en la trampa laboral.
“Pero en el dictamen que se aprobó si
hay avances y se corrigen insuficiencias del proyecto original. Entre ellas
está la parte doctrinaria, esto es, que la educación tiene que ser para la
equidad, intercultural, de excelencia, de mejora continua, con valores
tradicionales que estaban en el artículo 3º Constitucional, como el amor a la
patria o la democracia como sistema de vida. Y se añadieron otros, como que la
igualdad debe ser sustantiva y no sólo de oportunidades.”
Asimismo,
dice, se mejoraron aspectos laborales,
como que el ingreso de los nuevos maestros debe hacerse en procesos de
selección y competencia, lo mismo que los ascensos. Se afinó la autonomía de la
educación superior, que se había quitado, y se añadió la fracción décima al
artículo, la cual hace explícito que la obligatoriedad es para el Estado y no
para el individuo, a fin de que el primero esté obligado a proveer recursos
suficientes para que sea posible atender la demanda. También se aprobó que las
instituciones puedan poner requisitos de ingreso.
Sin embargo, reitera que sigue por resolverse el tema
laboral. “Ese el punto de la crisis actual –indica el académico universitario–
y depende del presidente López Obrador si accede a las demandas de la
disidencia magisterial. Todo depende de qué lado se va a poner la presidencia,
si le da la razón a la CNTE o al Congreso”.
–Entonces toda la discusión de la
reforma educativa al final ya no es sobre el proyecto de mejorar la calidad o
la excelencia, sino el tema laboral.
–Yo diría que es la disputa por el control
del aparato educativo, quién lo controla, si la agrupación sindical o la
autoridad. Son plazas, los recursos para capacitación docente, las prestaciones
y la administración educativa en general.
Y concluye: “Lo que se está disputando es la rectoría
en la educación, si es por parte del sindicato o del Estado”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.