Por J. Jesús
Esquivel.
Marcelo
Ebrard, el Secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Andrés Manuel
López Obrador, reiteró que México no
será un Tercer País Seguro para el de Estados Unidos, en el tema de la
inmigración centroamericana.
“No lo vamos a aceptar”, dijo
enfático Ebrard, en
una breve conferencia de prensa luego de su participación en la 49 reunión
anual del Consejo de las Américas, celebrada en el Departamento de Estado.
La reiteración del canciller se da
ante la insistencia del gobierno del presidente estadunidense, Donald Trump,
que quiere que se queden en México todos los inmigrantes centroamericanos que
soliciten asilo mientras su petición se encuentra en proceso.
El canciller
mexicano explicó que la mejor estrategia
para abordar el tema de la migración centroamericana hacia el norte es que
Estados Unidos y México ayuden con programas de desarrollo económico a los
piases de Centroamérica, lo que aliviaría eventualmente la problemática de la
pobreza e inseguridad, factores de expulsión de la población.
“No estamos a favor de las fronteras abiertas,
no por Estados Unidos, pero no vamos a poner en riesgo a los migrantes de que
caigan en manos de criminales”, había dicho Ebrard en su participación ante el Consejo de
las Américas al ser cuestionado sobre el tema migratorio.
La presencia de Ebrard en Washington
fue aprovechada por la prensa y varios de los participantes en el Consejo de
las Américas, para cuestionarlo sobre la posición de México ante la crisis en
Venezuela y luego de que el mismo foro el vicepresidente estadunidense Mike
Pence, anunciara nuevas medidas unilaterales para obligar a la remoción de
Nicolás Maduro de la presidencia del país sudamericano.
“Una intervención militar en
Venezuela sería un gran error”, destacó Ebrard en respuesta a la alusión de Pence de
que el gobierno de Trump podría intervenir militarmente contra Maduro al
señalar que todas las opciones seguían sobre la mesa.
En el mismo
tenor de oposición a las acciones de Trump, el canciller del gobierno de AMLO rechazo a su vez la imposición de medidas
unilaterales como las sanciones, para darle una solución negociada a la crisis
venezolana.
“Queremos una solución pacífica y
democrática y organizar una agenda con plazos para revisar procesos
electorales”,
sostuvo Ebrard.
El encargado
de la política exterior mexicana agregó
que no sólo el gobierno mexicano se opone a una intervención militar en
Venezuela, sino a cualquier acción de este estilo en cualquier país de América
Latina y el Caribe.
Ante los
empresarios y representantes congregados en el Consejo de las Américas, Ebrard expuso de una manera muy general y
breve los objetivos que tiene el gobierno de AMLO para México en los próximos
años. Como número uno citó a la lucha contra la corrupción, dos, reducir la
pobreza, tres, lograr el crecimiento económico y por último; erradicar la
inseguridad en el país.
“Eliminar la inseguridad no se
logrará sin acabar con la corrupción, con la pobreza y sin hacer crecer a la
economía…Vamos a reorganizar a las instituciones, debemos hacerlo y demostrar
que pueden ser más efectivas de lo que fueron en el pasado”, concluyó el Secretario de Relaciones
Exteriores de México.
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